Silvia Saint llega al Salón Erótico de Barcelona

Gran mito erótico del porno de loss 90, Silvia Saint lleva ya unos cuantos años semirretirada, pero dirigiendo y produciendo sus propias escenas lésbicas. La actriz húngara estará a partir de mañana en la Fira de Cornellà, participando en el Salón Erótico de Barcelona. Publicamos de nuevo la entrevista que le hizo para nosotros Sandra Uve.

Silvia Saint
Texto: Sandra Uve / Fotos: Private | 09/10/2013 - 15:48

Nacida bajo el nombre de Sylvie Tomcalová el año 1976 en Kyjov (República Checa). Licenciada en empresariales en Brno. Ha colaborado como actriz porno en cientos de películas. Fue chica ‘Penthouse’ y gran imagen de marca de la multinacional Private. Ha ganado cientos de premios. Es productora, directora y controla su propia empresa online. Sus colegas del porno la definen como un mito, una leyenda en activo. Max Cortés es aún más claro: “Mi escena con ella fue como subir al cielo”.

¿Quién es Silvia Saint en estos momentos, después de 15 años dentro de la industria del cine porno?

¡Vaya!, no me recuerdes que ha pasado tanto tiempo [risas]. Pues verás, después de tantos años, todavía estoy en el negocio. Soy productora y directora para mi propia web. Hago castings y aún participo en escenas como actriz, aunque ya sólo actúo para las grandes compañías. Pero la mayor parte del tiempo, lo concentro en mi web www.silviasaint.com, e intento que mi trabajo se centra exclusivamente en películas con chicas.

Silvia, tú has sido una de las actrices de cine X más famosas de la historia. Eres un mito entre los pornófilos heteros, pero ahora, como muchas colegas tuyas, sólo haces escenas lésbicas. ¿Por qué? 

Bueno, ya sabes, en Internet puedes encontrar un montón de hardcore hetero. A mí me gustan las chicas guapas y esplendorosas con las que pueda sentir placer y tener sexo tranquilo, no sólo pim pam pum. Por eso, intento hacer realidad mis fantasías y busco chicas que sean muy fotogénicas a las y que, sobre todo, se vea disfrutar haciendo escenas lésbicas. Me interesa mucho la buena imagen en las películas, las escenas sensuales con glamour. Las mujeres de por sí son muy guapas y verlas teniendo sexo en la pantalla aún es más excitante. Si todo eso se hace bien, es fantástico.

¿Crees que la actitud del público femenino hacia el porno ha sido el motor de este cambio? 

Sí, desde luego. Creo que los gustos de las mujeres han evolucionado mucho. Hace 15 años, cuando empezaba, el público femenino era muy puritano. Los años van pasando y las chicas, que antes apenas consumían películas porno, ni revistas eróticas, ni lencería sexy, se dejan ver ahora en tiendas (un mercado que también ha crecido y ha mejorado mucho), comprando un montón de artículos. Ahora leen revistas y pueden ver muchas películas a través de Internet. Tienen más experiencia, y muchas de ellas pueden sentirse identificadas con lo que ven, porque encuentran actrices en Internet de asècto muy real. Hoy en día, hay millones de mujeres viendo películas porno en todo el mundo.

¿Qué opinas del trabajo de Belladona y de Sasha Grey?

Ellas hacen un trabajo muy diferente. La verdad es que hacen porno realmente hardcore y en muchas ocasiones muy bizarro. Ese tipo de especialidades no me gusta, prefiero las películas más fetish, más softcore. Y, como realizadora, trato de concentrarme en el estilo fetish: piernas de escándalo, sensualidad, medias súper sexys, tacones…

¿Has trabajado con muchas mujeres directoras? ¿Crees que hay diferencia entre trabajar para un hombre y trabajar para una mujer?

Pues mira, no lo sé. No he trabajado con muchas. Recuerdo, por ejemplo, cuando lo hice para Jill Kelly, y la experiencia no me pareció muy diferente. Pero igual es porque, como son actrices también y forman parte del reparto, su rol como directoras no está muy definido, y al final ruedan lo que dicta el lenguaje porno. Así que no veo que se diferencie mucho la realización entre hombres y mujeres, especialmente en EE UU.

¿Qué opinas sobre el porno hecho por y para mujeres? ¿Tiene contenido esa etiqueta? 

¿Por qué no? A veces te encuentras a mujeres que son más libertinas que los hombres. Pero ellas son muchos más discretas y los hombres siempre están alardeando, con lo que al final los clichés en las películas de hombres siguen siendo los mismos.

Hablando de clichés, eres muy natural y aparentemente no estás operada de nada. ¿Qué opinas de las operaciones de estética y cirugía plástica? 

Vamos a ver, hay muchas chicas operadas, sobre todo en EE UU. También conozco chicas muy guapas que después de estar un año en el negocio se acaban operando y cambian totalmente. Pero yo prefiero a las chicas totalmente naturales. O chicas que se operan discretamente, no de forma extrema. En el futuro, creo que lo voy a necesitar, así que no estoy en contra.

¿Tienes como referentes a directores glam como Michael Ninn o Andrew Blake?

Sí, algo así. Creo que hay un montón de disciplinas artísticas que se han mezclado en los últimos años. La moda y el fetichismo, la fotografía y el erotismo, y desde luego varias corrientes urbanas… Todo eso se puede reflejar en las películas porno. Esa amalgama de estilos, con un marcado acento fetish, es lo que me interesa introducir en mis trabajos.

¿Qué les pides a los que trabajan para ti?

En general, me resulta más fácil trabajar con gente profesional, que sabe y controla cómo trabajar en el porno. No me gusta cuando viene alguien que sólo quiere hacer su curro, cobrar por ello e irse corriendo. Me gusta mucho más trabajar con personas que están contentas con lo que hacen. Ésa es la diferencia. Y me considero afortunada por estar rodeada de gente, especialmente mujeres, a las que les gusta mucho su trabajo. Eso es genial.

¿Cuál es la mejor manera de vivir en este sector? 

Es difícil de explicar, pero creo que hay que ser de verdad feliz y tomarse las cosas con sentido del humor, porque en la industria hay algunas personas que no son buena gente. Y otras muchas que sí, por supuesto. Si a tu alrededor tienes gente que te respeta, te van a tratar bien y no te van a juzgar nunca. Este sector cambia la manera de ser de mucha gente, y no hay que dejar de ser uno mismo. PL

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