Vicio y subcultura Stormy Daniels y su (rentable) regreso al porno

La protagonista del escándalo sexual de la década ha vuelto al porno. Y no con material de archivo reciclado en un acto de único oportunismo, sino con una nueva escena que promete ser la primera de muchas.

Stormy Daniels
Javier Blánquez | 24/04/2018 - 11:03

Hay veces en que nos dicen que una actriz porno se ha retirado, y resulta que es mentira. También hay veces en que nos dicen que una actriz porno ha vuelto, y también es un embuste.

Tenemos varios ejemplos en los últimos meses: por ejemplo, cuando El Monstruo del Lago Ness (antes conocida como Lana Rhoades) dijo que lo dejaba, para volver a las pocas semanas como agente libre, negociando tarifas cada vez más altas y con los labios recauchutados, o como cuando Veronica Avluv afirmaba que el trabajo le estaba quitando la salud, cosa que no era cierta, porque a los pocos meses ya volvía a retozar con un puñado de sementales de la productora Legal Porno o yendo a cenar con Torbe por los sitios.

¿Marketing? ¿Arrepentimiento? Da igual, son ganas de confundir al personal. A veces, decir que te vas, pero no irte, para luego volver habiendo hecho subir la demanda, es una buena estrategia para recoger frutos a corto plazo. No es que nos guste demasiado esta manipulación de los sentimientos del pornófilo de a pie, pero estamos en un sistema capitalista, y es lo que hay.

 

Desaprensivos

Luego, está la otra cara de esta práctica, la de las productoras sin escrúpulos que hacen ver que una actriz retirada –y retirada de verdad– vuelve al porno publicando lo que no dejan de ser escenas de archivo nunca antes publicadas.

Stormy Daniels

 

De ahí el malentendido que hubo hace unas semanas, cuando en las redes sociales corrió como la pólvora la noticia de que Lisa Ann volvía a las andadas, cuando lo único que había sucedido era que se había liberado una escena que grabó en su día y que, por motivos imprecisos, nunca se había lanzado al mercado.

Esto lo suele hacer mucho la productora Bang!, que en el último año ha rescatado dos escenas inéditas de la dulce Yhivi –que hace dos años que se retiró, algo que nos dolió mucho– y una que tenían en la bodega de Eva Lovia, con Manuel Ferrara explorando sus interiores. Estaba claro que la escena no era nueva porque Eva aparecía con sus tetas antiguas, las que tenía antes de cambiárselas a finales del año pasado. Estuvo muy bien volver a ver en acción a Lovia en su plenitud física, pero la jugada fue una marranada, a decir verdad: con estas cosas no se juega.

Pero luego hay regresos de verdad, que se producen después de varios años sin pisar un plató, al menos con la ropa quitada. El caso más sonado de los últimos meses, por supuesto, es el retorno de Tori Black de la mano de Greg Lansky, cinco años después de colgar las bragas –y del que ya hablamos aquí la semana pasada–, aunque hay un regreso que, por motivos obvios, eclipsa a Tori y a cualquiera que quiera volver, a menos que sea Sasha Grey, que desde que se dedica a los libros y la música parece que no necesita el sexo cobrando. Es el caso, lógicamente, de Stormy Daniels, que este domingo reaparecía en el porno de la mano de la productora Brazzers.

 

El imperio contraataca

Stormy Daniels se retiró en 2016, después de una década y media en el porno, donde había hecho de todo: desde actuar a dirigir, y además amasando premios desde fecha tan temprana como 2004, cuando se alzó con el premio AVN a la mejor debutante del año.

Stormy Daniels

 

Aunque nunca consiguió entrar en la categoría de leyenda, durante sus primeros años en el negocio Stormy fue una actriz popular, un ejemplo canónico de la típica joven americana, rubia y consistente –un tipo de espécimen que se va repitiendo en el tiempo, de Tasha Reign a Brett Rossi, y de Jessa Rhodes a Annika Albrite–, que allí gusta tanto como la hamburguesa y los cangrejos de río.

Con el paso del tiempo, Daniels sufrió el peso de la competencia, la exigencia del negocio del porno y también su decadencia física, que le llevó a ponerse unas tetas que parecían melones de Gandía, y que le permitieron prorrogar su carrera en los últimos años como MILF. Lo dejó con 37 años, sin que nadie le diera demasiada importancia. La máquina de triturar del porno ya la había convertido en un recuerdo borroso.

 

Placeres culpables

Y entonces llegó el caso Donald Trump.

En resumen, la historia cuenta que en 2006 Donald Trump tuvo un encuentro sexual con Stormy Daniels, motivado por varias razones: primero, que al viejo Donald le gusta el sexo y también pagar por ello, y que Stormy estaba en la cúspide de su fama, de su forma física y de su carrera, que siempre se complementa con otros ingresos.

Se dice que Trump ha estado contratando esta clase de servicios con frecuencia, aunque no se conocen más datos concretos. En cualquier caso, el asunto de Stormy está documentado porque existe un contrato de confidencialidad según el cual ella se comprometía a no abrir la boca nunca a cambio de 100.000 dólares. El asunto se lio cuando Stormy pensó que, ya fuera por hacerle un servicio a su país o porque viera la oportunidad de ganar aún más dinero al ser Donald Trump el presidente de Estados Unidos, era conveniente romper su acuerdo.

Desde entonces, ha salido frecuentemente en la prensa, en la televisión, ha cobrado por sus exclusivas y ha puesto en jaque al hombre más poderoso del planeta, que la quiere llevar a juicio.

Justo cuando más caliente se ha puesto el contencioso entre Trump y Stormy Daniels, ella ha decidido volver al porno, y éste sí es un regreso real porque la nueva escena que ha rodado, y que el pasado domingo por la noche liberó el portal Brazzers, Stormy’s Secret, está guionizada a partir del escándalo Trump –y con una nada disimulada influencia de la serie House of Cards–.

Stormy Daniels

 

Éxito seguro

No es una escena particularmente buena, ya que Stormy está bastante desentrenada, le pesa todo y se implica lo necesario para cumplir con las posturas predefinidas sin una implicación especial, y además le ponen al lado a Keiran Lee, que no es que esté en su mejor momento, pero lo que es evidente es el morbo que genera el asunto. Ayer, mientras la gente compraba y se regalaba libros, la gente que no lee se dedicó a comentar con avidez, en Twitter y otros sitios, la escena para Brazzers y sus motivaciones.

Hay una que parece bastante clara: no es que su nueva fama haya devuelto a Stormy Daniels al porno para abrir una nueva vía de lucro, sino que la batalla judicial con Donald Trump seguramente le está sustrayendo mucho dinero, así que volver al porno –a cambio de una remuneración altísima, que Brazzers aún no ha detallado– era la forma fácil de conseguir cash para gastos.

¿Qué significa esto? Seguramente, que habrá más escenas de Stormy Daniels en las próximas semanas, y que a sus 39 años seguramente vea relanzada su carrera y aumentada su base de fans siempre y cuando las escenas sean buenas. Hay un riesgo y una oportunidad: el riesgo es que Stormy nos canse, o que su físico de 2018 no guste demasiado, ya que se nota que no ha ido al gimnasio todo lo que debería y, sinceramente, ¡qué feo es su tatuaje en el pubis!

Stormy Daniels

 

Pero la oportunidad es interesante, porque podría repetir el precedente de las escenas parodia a propósito de Sarah Palin, la gobernadora de Alaska, que convirtieron a Lisa Ann en una estrella mundial.

El comentario político a partir del porno funciona, y sólo falta que un guionista con ideas tenga ganas de escribir la nueva serie triple X a partir de la presidencia de Trump, con Stormy haciendo de secretaria de su gabinete, de primera dama, de congresista caliente o de lo que se les ocurra. Lógicamente, hay que ponerle buenos rabos a su servicio. Con folladores mindundis no vamos a ninguna parte. Que llamen ya al Niño Polla.

 

Una mujer rica

Hasta que no haya resolución del caso, que probablemente irá a juicio y que puede poner en apuros muy serios a Trump, Stormy Daniels tiene una buena oportunidad para amasar una cantidad importante de dinero.

Si eso luego se lo gasta en costas judiciales, a la espera de una sentencia que le dé la razón –porque como no se la dé, se arruinará y acabará bajo un puente–, o prefiere dejárselo en cenas, vestidos y viajes, es cosa suya. El caso es que, cuando se dan las oportunidades correctas, una ex actriz porno nunca debe dejar de pasar la ocasión de volver a hacer lo que mejor sabe.

Lo que nos jode soberanamente es que nos engañen con material de archivo, así que agradecemos a Stormy Daniels que haya decidido volver al trabajo sin trampas y dando todo lo que puede.

¿Quién querrías que fuera la siguiente? Ojalá aparezca mañana la noticia de que la donostiarra Rebecca Linares se trajinó en 2011 a un alcalde de Bildu, y que sea lo que dios quiera.

 

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