Dani Daniels (tampoco) es de este mundo

Pronto será inquilina de nuestra sección La mancha blanca. Sin embargo, aprovechando que este año ha ganado el XBIZ a la mejor intérprete y que ahora mismo pasa por el mejor momento de su carrera hemos querido explicarte por qué lo de esta californiana de 26 años no es de este mundo.

Dani Daniels
Redacción | 21/03/2016 - 18:30

El suyo es un sentido del humor irreverente y corrosivo, del todo revolucionario en un mundo (el del porno yanqui) que con frecuencia comete el error de tomarse a sí mismo demasiado en serio y revestirse de una solemnidad que le viene grande.

El pasado 16 de enero, Dani Daniels recibió el premio a la intérprete del año en los XBIZ, tan antesala de los AVN como suele decirse que los Globos de Oro lo son de los Oscar. Enloqueció, estuvo a punto de tropezar con la tarima según se arrastraba al escenario haciendo unos cómicos pasos de baile entre carcajadas cómplices y, ya con el premio en la mano, lo celebró con un escueto: “No esperaba ganar esto. No esperaba que me consideraseis la mejor. ¡Si ni siquiera he entregado el culo!”.

Toda una proeza, la de llegar a la cúspide del negocio sin someterse a la regla no escrita de que hay que practicar el sexo anal si se quiere triunfar de verdad. Pero nada que deba sorprendernos en una mujer que ha convertido la naturalidad en su mejor virtud. La practica, para empezar, en su cuenta de Twitter, un pequeño paraíso de la desfachatez ilustrada. En ella presume de ganarse la vida explotando sus orificios corporales (y no todos, solo los imprescindibles), de ser una juerguista empedernida, amante de las avionetas, el whisky y de los cigarros puros y, de ser tan buena pintora como directora e intérprete de cine porno. Además, claro está, de practicar el sexo a diario y nunca, bajo ningún concepto, fingir orgasmos en el trabajo.

 

¿A quién le importa?

“Mi vida es francamente divertida“, le contaba Daniels hace unos meses a la revista digital AdultTalk, “así que, con el debido respeto por las convenciones sociales, me resbala profundamente lo que otras personas puedan pensar de mí, de mi trabajo o mi actitud hacia el sexo. Mientras ellos me critican, yo me lo paso en grande”.

Nacida en Orange County, California, el 23 de septiembre de 1989, esta mujer de insuperables encantos hace ya unos cuantos años que dejó atrás cualquier complejo. Reconoce que, lastrada por la timidez, dedicó su adolescencia casi exclusivamente a estudiar y practicar deporte (tenis, fútbol, baloncesto…). Tuvo un despertar sexual tardío y, hasta los 17 años, según propia confesión, no sabía cómo divertirse.

Se empezó a descarriar poco después, mientras estudiaba Bellas Artes es una universidad californiana. Harta de depender que el dinero que le mandaban sus padres, empezó a trabajar de stripper en un bar de carretera. Allí conoció al clásico agente recolector de cane fresca, que le puso en contacto con el sello Reality Kings, para cuya línea de porno lésbico empezó a trabajar a los 19 años.

Con la sinceridad que la caracteriza, Daniels ha reconocido que los nervios la devoraban en aquellas primeras escenas (“solo mi amor por las vaginas me permitió perseverar pese a lo mucho que sufría”), pero que aquello le acabó pareciendo una manera sencilla y francamente divertida de ganarse la vida. Eligió, eso sí, su nombre de guerra que es un ‘homenaje’ al nombre de pila del que hasta pocos meses antes de su debut en el porno había sido su novio: “Era mi manera de decirle que aquí estoy yo, cabrón, me acuerdo de ti y quiero que veas lo que te estás perdiendo. Llámalo venganza…”.

Tras un par de años participando solo en escenas con mujeres, Daniels se decidió a probar suerte también en el porno heterosexual, un poco decepcionada, según cuenta, por la proliferación de jóvenes actrices ‘gay por pay’, dispuestas a fornicar con quien sea pero incapaces de sentirse atraídas por otras mujeres: “La química sexual muy rara vez puede fingirse”, ha comentado, “si no te gustan las mujeres, es mejor que no hagas perder el tiempo a nadie y folles solo con hombres, es lo más honesto y lo más consecuente”. Así que ella misma empezó a hacerlo con actores para no verse obligada a fingir los orgasmos que muchas de sus compañeras de reparto no querían o no sabían darle.

Como joven veterana de la industria e intérprete multi-premiada, Daniels dirige y produce sus propias escenas desde finales de 2013. Aunque se ha acostumbrado a trabajar detrás de la cámara, en absoluto se plantea dejar de ponerse delante: “Aún soy muy joven. Mientras me siga excitando el trabajo de intérprete y tenga orgasmos durante las escenas, ¿por qué razón debería dejarlo?”. Eso sí, de momento, seguirá en la brecha sin entregar el culo, algo que para ella, poco aficionada al dolor, sigue siendo cuestión de principios.

 

 

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