Vicio y subcultura Veronica Avluv, la MILF definitiva

¿Quién dijo que la de las MILF era la segunda división del erotismo? Gracias a Veonica Avluv, ha quedado claro que se puede debutar en el porno al borde de los 40 y dar el salto a la élite comiéndole la tostada a la inmensa mayoría de jovencitas de piel tersa y carrera efímera.

Veronica Avluv
Javier Blánquez | 01/09/2016 - 17:46

Desde que en el mundillo del porno se activó la fiebre por las actrices mayores –algo que siempre había existido, pero que hasta que no se catalogó como MILF no se salió de madre, nunca mejor dicho–, han sucedido varias cosas.

La primera, que se ha desarrollado un contrapeso en la industria al dominio de las teens, creándose un circuito en paralelo que da salida a escenas para un público muy específico que disfruta con cuerpos más trajinados y pechos artificiosos, y que además permite que sigan en activo actrices veteranas a las que, en otras circunstancias, se les habría ya desahuciado del negocio.

Se sabe que la esperanza de vida (laboral) de una actriz X es breve, que apenas dura unos pocos años, pero al abrirse la opción MILF muchas han conseguido prolongar su actividad delante de la cámara hasta pasados los 40. Y la segunda cosa que ha ocurrido es que, como consecuencia de todo esto, se ha configurado un star system de MILFs. Las MILFs que lo parten, las que más lo petan. Si entre las actrices novatas hay un ránking variable, entre las maduritas no podía ser menos.

 

Las aspirantes al trono

Ahora, la pregunta sería: entre las MILFs actualmente en activo, ¿quién es la reina indiscutible?

Hace uno año y pico, no habríamos tenido dudas: la soberana de las actrices por encima de los 40 era Lisa Ann. Pero Lisa Ann se retiró por todo lo grande, dejó vacante su trono, y tuvimos que buscar una sustituta.

Veronica Avluv

 

Candidatas había muchas: India Summer, por ejemplo, es una MILF ejemplar. No podemos olvidarnos de Monique Alexander, de Nikki Benz, ni de Kelly Madison, ni siquiera de Brandi Love. Incluso Julia Ann sigue en activo con más de 50 años a sus espaldas. La fiebre MILF incluso ha animado a actrices retiradas –jubiladas por el propio sistema, o arrepentidas de su espantá– a volver al juego, y ahí tenemos a leyendas como Brianna Banks recuperando la energía de hace unos años sacándole partido a sus cuerpos maduros, y ofreciendo por fin la entrada trasera de su jardín de las delicias.

Pero entre estas actrices mencionadas no está la reina que buscamos, porque la MILF más querida por los pornófagos, sin lugar a dudas, es Veronica Avluv.

 

Una carrera extraordinaria

Todo lo que envuelve a Avluv y su entrada en el porno es excepcional. Nacida en 1973, tiene actualmente 42 años y no se estrenó en la industria hasta hace aproximadamente cuatro, casi al borde de los 40 y sin ninguna experiencia previa.

Como mucho, tenía la de haber participado en todo tipo de productos audiovisuales, en anuncios, en fotografía erótica, pero nunca antes había follado delante de una cámara. Según explica, se dedicaba a la publicidad y a la estética, con algunas incursiones en el strip-tease, tenía un establecimiento de manicura y peluquería y algunos bolos al mes en clubes nocturnos en los que se sacaba un extra con las propinas, ganaba un sueldo normal y, buscando nuevas fuentes de ingresos, acabó entrando en el porno.

Pero no fue únicamente el dinero lo que le atrajo hasta ahí: también estaba esa sexualidad volcánica que transmite en cada escena, un apetito follador insaciable, y al poco tiempo de iniciarse en el sexo en un plató profesional, empezó a destaparse como una bestia. Y en esa transformación también jugó un papel importante una desgracia personal y una catarsis.

Veronica Avluv se casó en 1996 y su marido falleció en 2013, de un infarto fulminante. La dejó viuda y con hijos adolescentes a su cargo, y aunque en un principio sus escenas eran lésbicas, cuando dio el salto al porno heterosexual supo encontrar en esos coitos explosivos, salvajes, de una intensidad eléctrica, una manera de descargar su frustración y su rabia, para así transformarlas en una energía creativa.

Veronica Avluv

 

Alguien dirá que lo que hace Veronica Avluv es sólo follar, pero basta con haber visto un poco de porno –no mucho– para distinguir el trabajo de muchas de las jóvenes starlettes, que parece que tengan menos movilidad que el larguero de una portería de fútbol, con este cañón de mujer, recauchutada y hambrienta, que hace que salten chispas para vez que tiene un hombre a tiro. Veronica es de las que muerden y chorrean, que acaban la escena con todo el maquillaje corrido y con todo lo corrido maquillándole la cara con blanca proteína, que dejan a sus parejas –hombres y mujeres, es una bisexual voraz– más secas que la mojama.

 

Sin competencia en lo suyo

Al haber entrado en el porno a una edad tardía, Veronica Avluv tuvo una ventaja con respecto a las actrices jóvenes: no precisó competir en el campo de batalla más duro, ingresó directamente en el nicho MILF –aunque a ella lo de MILF le tira un poco para atrás–, y además lo hizo sin cargar con toda la tontería de la juventud.

Esta era una mujer currante, madre y esposa, folladora sin mesura, que no estaba para chorradas ni para malgastar el dinero en gilipolleces, y que iba de cara a barraca. De ahí que, más que una actriz porno, parezca una despellejadora que marea a los cámaras con tanto movimiento impulsivo, con tanta espalda curvada y tantos líquidos derramados.

En alguna entrevista ha apuntado que su retirada quizá se produzca pronto y pase a trabajar detrás en la trastienda del porno, como agente o productora, quizá dirigiendo, pero a punto de cumplir los 43 Avluv está justo en el mejor momento de su carrera, cada vez con trabajos en productoras de mayor categoría, y siempre compartiendo cámara con los actores más fiables, de Manuel Ferrara a James Deen. Una de sus últimas proezas ha sido un gang bang –la séptima entrega de la serie ‘Gangbanged’ de Elegant Angel, donde hay otra escena más de Aidra Fox, y en la que se enfrenta a cinco sementales– en el que ha forzado la máquina más que nunca, probando penetraciones dobles durante más de una hora de intensidad infartante.

El físico de Avluv tiene algunos aspectos chocantes –la silicona en los pechos, demasiado frecuente entre las MILFs, pero cada vez menos socorrida en el porno actual–, pero ninguno como su tendencia al prolapso –no entraremos en detalles; hay gente a la que eso le pone– y su facilidad para chorrear durante las escenas: squirting natural y abundante que enguarra sus videos, que las humedece y las torna aún más deslizantes.

Lleva más de 300 escenas, cada vez mueve más público y ha elevado la categoría MILF a niveles cerdos que no se vivían desde los últimos días de Belladonna y el periodo más extremo de Lisa Ann. Todo el mundo la adora, y será por algo. Que levante la mano izquierda quien esté de acuerdo.

 

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