Vicio y subcultura Obsesionados con Alicia Vikander

Blánquez lo tiene claro: el vicio subcultural del momento es esta actriz sueca de rasgos angelicales y cuerpo espléndido a la que muchos descubrimos con ‘Ex Machina’.

Alicia Vikander
Javier Blánquez | 15/09/2015 - 10:35

Quienes hayan visto la película ‘Ex Machina’, sabrán lo que ocurre al final. Y es que a la protagonista la vemos en pelotas, lozana y silvestre, con brillos de porcelana en la piel morena, enseñando hasta el carné de identidad.

Ocurren muchas otras muchas cosas en esos minutos frenéticos, por supuesto que sí, y no las vamos a explicar aquí para no irritar a la guardia pretoriana de los anti-spoiler. Pero hay que concentrarse detenidamente en ese generoso plano en el que aparece Alicia Vikander de pie, mostrándonos su anatomía frontal sin taparse nada, como si fuera la Venus de Botticelli después de soltar el mechón de pelo que sostenía en la mano, porque en él se resume toda la locura que en los últimos meses se ha estado desatando alrededor de esta actriz sueca, la sex symbol del momento, la mujer que más obsesiona a los hombres que, puestos a elegir, prefieren las bellezas clásicas, delicadas y, a poder ser, un poco en tamaño bonsái, a las mujeres tanqueta.

Alicia Vikander

 

Salto hacia delante

Hasta que protagonizó ‘Ex Machina’, Vikander no es que fuera una desconocida. Había aparecido en todo tipo de películas escandinavas (‘Pure’ o ‘Un asunto real’, donde era la partenaire de un Mads Mikkelsen en el momento más dulce de su carrera, con el ojo pollo prominente como nunca, con la sonrisa siempre forzada como si le estuviera haciendo cosquillas una pulga, a las puertas de hacer masterpieces como ‘La caza’ o ‘Hannibal’), y siempre le iban cayendo papeles secundarios por ahí.

De repente, 2015 se ha convertido en su año, en el que todo explota y se acelera, en el que caen papeles importantes o muy visibles con los que consolidarse como hembra que llama a la taquilla, a las portadas de las revistas y las descargas furtivas de fotos en internet. No sucede que una nueva actriz bellísima jubile a las que había antes -el ciclo de recambio, ya se sabe, es más lento-, pero si hace un par de años estábamos obsesionados con Jennifer Lawrence y se había reactivado el furor por Scarlett Johansson, valgan como ejemplo, ahora le toca a ella.

El plano de ‘Ex Machina’ lo explica todo con claridad meridiana: la perfecta depilación de todas sus partes (por exigencia del guión, ojo, que la muchacha hace de robot, y un robot con pelo no lo imaginaría ni el más agreste escritor de ciencia-ficción), las armónicas proporciones, ese punto de frialdad que atrae e intimida. También explica que su actual pareja sea Michael Fassbender, a quien conoció en 2014 en el rodaje de ‘The Light Between Oceans’, una película todavía pendiente de estreno. Fassbender, dicho a lo burro, es algo así como la apoteosis del macho elegante y viril, y si el ultrafollador Fassbender se ha prendado de Vikander será por algo. El caso es que ha pasado de secundaria discreta a estrella rutilante, y de comparsa agraciada a bomba sexual, en el abrir y cerrar de ojos en el que la vimos en bolas en aquel thriller biotecnológico de Alex Garland junto con otra bomba sexual, esta con pelo en el pecho y rabo colgante, el actor Oscar Isaac.

Alicia Vikander

 

De época

A quien la viniera siguiendo de antes también le habría chocado esa transformación, porque el tipo de películas en las que antes salía Alicia Vikander eran las típicas con muchas faldas y pliegos de ropa, cintas de época como ‘Ana Karenina’ o ‘Testament of Youth’, en la que aparecía compartiendo planos, arrumacos y lágrimas con Jon Nieve.

Mientras tanto, Fassbender iba picando piedra para acabar de llevársela al huerto (aunque siendo Fassbender, lo más que picaría sería el hielo para el whisky), y su agente iba colocando a su diamante en bruto en varias de las películas clave de la temporada. Este verano ha aparecido en ‘Operación U.N.C.L.E.’, a las órdenes de Guy Ritchie, vestida todo el rato como si fuera Audrey Hepburn en una vieja cinta de James Bond, y el año que viene estará en la quinta película de la saga ‘Bourne’. Dentro de nada también en “La chica danesa”, en la que Eddie Redmayne, el actor con cara de estar empadronado en Innsmouth, hace de transexual.

Igual en general parece que no, pero sabemos de gente muy obsesionada con Alicia Vikander, gente ya dispuesta a malgastar sus ahorros en blu-rays en los que esta moza sueca de 26 años, de nariz ligeramente achatada pero graciosísima, de un pelo moreno impropio de las tierras vikingas y que parece una especie de escultura griega en carne y hueso, aparezca por ahí aunque su parte sean diez miserables minutos sin diálogo. Gente que suspira para que ese breve plano de ‘Ex Machina’ se repita más y mejor en próximos trabajos, a poder ser con algo de sexo y “por exigencias del guión”.

Alicia Vikander

Gente que ha estado a punto de jurársela de por vida a Fassbender por cazar el trofeo, aunque luego maticen su actitud violenta con un “bueno, mejor que esté con un varón inalcanzable antes que con cualquier pelanas”, gente que tiene carpetas del ordenador llenas de imágenes “por si acaso”, gente que, como dice el título del cómic de Raúl Cimas, tiene demasiada pasión por lo suyo.

Mientras tanto, Alicia Vikander es hoy, como Freia en la mitología nórdica, la joven diosa del Valhalla, la que cultiva las manzanas que dan energía, hombría e inmortalidad a Odín, Thor y demás fuerzas de la naturaleza con rayos, martillos y yunques.

No hace falta esconderse, amigo lector: puedes admitir tu obsesión por ella y proclamarla a los cuatro vientos. No estás solo.

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