Cinco formas de acabar con la resaca

Ahora que te quieren cobrar por todo, que te privatizan la sanidad, que te cobran por entrar en un juzgado, como si de una discoteca se tratara, ‘Primera Línea’ te ofrece consejo profesional y gratuito. Se acerca época de resacas y no nos gustaría verte sufrir.

kate-moss-feliz
21/12/2012 - 14:54

(1) A lo bestia – Se trata, simplemente, de beber más alcohol. Es un método que utilizan mucho los jugadores irlandeses de rugby. Como en la izquierda catalana, eso sí, existen muchas facciones. La de los apocados opta por tomarse un par de cañas a mediodía. Este método es mero placebo. Al cabo de dos horas, el dolor de cabeza, las náuseas y las ganas de morirse persisten. La versión dura del asunto opta por la ingesta continuada de alcohol, en todas sus formas, durante toda la jornada. Pero, claro, las curas jamás fueron concebidas para ser tan placenteras (excepto los supositorios, claro), por lo que, al día siguiente, la resaca es doble. También existe una solución de consenso, que aunque en apariencia sea como construir campos de golf en Murcia para terminar con la burbuja inmobiliaria, tiene su qué. Se trata de desayunarse un par de Bloody marys, un cóctel que no solo contiene una importante dosis de alcohol, sino que además cuenta entre sus ingredientes con el tabasco y la pimienta (despertadores), además, claro, del zumo de tomate: estás tomando vitaminas, no te estás emborrachando otra vez, te puedes repetir cual mantra. Finalmente, existe otra opción. No al recomendamos por suicida, pero, en fin, hay gente que la ha probado: hacer deporte.

(2) Para cobardes – Dormir. Esta es una opción que, para empezar, solo es utilizable durante los días en que no tengas obligaciones. A saber, ir a trabajar, a comer a casa de la suegra, poder las plantas o exfoliarte. Se recomienda no inducir el sueño utilizando ni opiáceos, ni calmantes, ni nada. Para hacerlo bien, hay que hacerlo a pelo. Con una manta, un sofá y un partido de golf en la tele. Debemos advertir, eso sí, que en algunos casos se han observado reacciones psicóticas post siesta. Severas alteraciones del humor, profundos dolores estomacales y un irrefrenable deseo de mandar a todo el mundo a la mierda pueden suceder al terminar la siesta, Si es el caso, se recomienda un Bloody Mary.

(3) La esotérica – En Rusia se confía en meterse en una sauna acompañado por una ramas de abedul, mientras que un ancestral remedio celta invita al resacoso a ser enterrado en la arena de una playa. Dicen que frotarse un repollo por la frente puede funcionar, aunque estos deben ser los mismo que llevan décadas apostando por los remedios efervescentes, cuya solvencia es más que dudosa. Generaciones de consumidores de Alka Seltzer pueden confirmarlo. Otra escuela de pensamiento apuesta por el aire fresco. Así, a saco. Sales, paseas, vuelves a casa curado. En estas fechas, igual acabas con un resfriado, y te olvidas de la resaca. Tiene sentido.

(4) La gastronómica – El clásico británico apuesta por una lata de Coca Cola Light y un desayuno inglés. Huevos, bacon, judías en salsa de tomate, salchichas y champiñones. Existe también un remedio para los que no tienen paladar: comerse una tostada a palo seco. Al parecer, ejerce un efecto raspado. En el Waldorf Astoria de Nueva York apuestan por su tradicional remedio pijo, el que lleva décadas aliviando los malos despertares de la élite de la Gran Manzana: los Huevos Benedict. Están muy ricos, pero su solvencia está lejos de ser confirmada. Se recomienda, eso sí, que si uno apuesta por esta solución, acuda a un lugar donde sirvan brunch. Hacer salsa holandesa en casa es deporte de riesgo. El ginseng y el té verde son la opción preferida por los que no tienen fuerzas para ir a clase de toga y necesitan con urgencia alinearse los chakras. En México y Turquía toman callos hervidos, en Polonia se abandonan al pepinillo, en Nueva Zelanda testan los límites del ser humano al hacerse un pastel de queso y carne picada que se debe consumir acompañado de un batido de chocolate. Finalmente, huelga recordar que lo romanos, que le daban al vino cosa fina y algo debían de saber al respecto, consumían canarios fritos.

(5) Solución final – Deja de beber, hombre. Es la única forma de evitar una resaca, aunque también es el método más doloroso. Lo recomendamos solo en casos de extrema necesidad.

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