Coalición Canalla XS Nightclub, la meca del baile

Nos vamos a Las Vegas de la mano de Landeira para pasar una noche loca, loca, loca en una de las discotecas más caras, deslumbrantes y marchosas de la Ciudad del Pecado. Atrévete a vivirla a tope sin pensar en la pasta.

XS 4
LUIS LANDEIRA | 25/09/2014 - 13:00

Entre 60 y 70 millones de dólares, que se dice pronto. Son los ingresos netos que, cada año, cosecha el nightclub XS. Por algo aparece siempre muy alto en la lista de las “10 discotecas más populares y con mayores ganancias de Las Vegas” elaborada por la revista ‘Nightclub & Bar’, entre otros luxury classics como el Marquee, el Tao o el Lax.

Este apoteósico éxito tendría mérito en cualquier ciudad del globo, pero mucho más si se trata de Las Vegas, que viene a ser la capital universal del nightclubbing. Porque a esta disparatada urbe se viene, básicamente, a gastar dinero. En alcohol, en juego, en chicas, en vicios… O en lugares como el XS, que tienen todo esto y mucho más. ¡P’adentro!

Las chicas de oro

Da igual que estés en Las Vegas por ocio o por negocio, esta ciudad no es para quedarse en el hotel viendo la tele y saqueando el mueble bar. Así que haz un esfuerzo, móntate en la primera limusina que pase y dile al chófer que te lleve al resort Encore, en 3131 South Las Vegas Boulevard. En XS siempre hay cola, así que cuanto antes vayas, antes pasas.

Si superas el filtro de los porteros y pagas los 30 pavos de rigor (50 si es sábado), podrás acceder al Paraíso. Vamos, sube por esas escaleras luminosas y no te desmayes al ver la descomunal estatua dorada de una mujer desnuda: mide casi cinco metros y parece de verdad. Acostúmbrate, porque hay una parecida en cada una de las tres barras del club.

Ya sin hipo, llegas al deslumbrante espacio diseñado por Roger Tomas, cuyas formas están inspiradas en las curvas del cuerpo femenino. El interiorista hizo un gran trabajo combinando tonos marrones, dorados, negros y bronces, sin resultar (demasiado) hortera.

Pides una copa y flipas con la camarera: no es una estatua, pero sí un monumento.

Sangre en la pista

Cuando ya estás curado de espantos y dispuesto a todo, te lanzas a la pista, que mide unos 1.100 metros cuadrados: aproximadamente, es diez veces más grande que tu casa. Sobre el dancefloor, una inmensa lámpara dorada gira y gira como un mundo. Y rodeando a la estancia, las brillantes cabinas VIP, fabricadas con piel de cocodrilo y relieves de oro.

Si te cansas de bailar o necesitas tomar el aire, no hay problema: puedes refrescarte bordeando la piscina iluminada. Pero si estás bien acompañado, lo suyo es que lleves a tu dama a una cabañita VIP al aire libre, ideal para fiestas íntimas bien regadas con Dom Perignon. Por cierto, las zonas VIP debes reservarlas con unos 14 días de antelación.

La música es la guinda del pastel. Dance, house, mash-ups y electro servido por una impresionante lista de 36 DJs residentes, entre los que destacan Diplo, Guetta, Afrojack, Skrillex, Steve Angello o Tiësto. En cuanto a los clientes, aquí vienen celebrities, millonarios, gente de Las Vegas… y turistas como tú. Porquees toda una atracción.

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