Historias del porno El cine X es un arma cargada de futuro

Un director de cine X comprometido con las causas sociales es siempre una rara avis en un mundo tan materialista como el del porno. Gisbert nos trae la historia de este italiano que quiso cambiar la sociedad a golpe de polvos.

Cicciolina
PACO GISBERT | 08/08/2017 - 11:37

La carrera profesional de Silvio Bandinelli parecía orientarse, a finales de los 80, hacia las actividades propias de alguien que ha estudiado cine y ha fundado una productora que trabaja básicamente rodando anuncios publicitarios y eventos de empresas. Sin embargo, Bandinelli tenía una formación audiovisual más bien teórica, ya que había estudiado Historia del cine en la Universidad de Florencia y había sido alumno de Pio Baldelli, uno de los intelectuales de izquierdas más respetados en el ámbito académico.

En 1978, 24 años después de haber nacido en Trípoli (Libia) y 18 desde que su familia de trasladara a Florencia, Silvio Bandinelli tenía el futuro por delante y cierta experiencia en el mundo del audiovisual: durante sus años como estudiante se había ganado unas liras posando como modelo para varias campañas publicitarias, la más famosa de las cuales era de la casa de motocicletas Vespa. Decidió abrir una productora, Fimaker, especializada en campañas publicitarias, e inmediatamente después, una agencia de publicidad Eureka, lo que le permite trabajar durante más de diez años como creativo y realizador de anuncios.

El momento del videocasete

Diez años después de abandonar la facultad, Bandinelli no solo era un publicista reputado, sino que comenzaba a ampliar su negocio hacia el campo editorial con la edición de diversas publicaciones para niños y jóvenes que adjuntaban regalos. Un día de 1990, el distribuidor de dichas publicaciones le dijo a Silvio que aquel era “el momento de los videocasetes de porno” y que debía de pensar algo para integrarse en un negocio que auguraba un gran futuro.

Silvio no se lo pensó y comenzó a editar una revista de información sobre sexo y porno que regalaba a sus compradores una cinta de cine X. La primera que editó fue ‘Cicciolina e Moana ai Mondiali‘, una divertida parodia pornofutbolera protagonizada por las dos grandes divas del triple X italiano y producida por Riccardo Schicchi que se convirtió enseguida en un gran éxito de ventas.

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El siguiente paso fue producir y dirigir sus propias películas. Comenzó con ‘Private Detective‘, película rodado en 35 mm. con un Rocco Siffredi de apenas 25 años de edad y que intentaba sacar rédito del gran éxito de ‘Instinto básico‘ y, en consecuencia, de los thrillers eróticos.

De hecho, ‘Private Detective’ se distribuyó en dos versiones: una hard, que salió directamente en vídeo, y una soft, que llegó a estrenarse en cines comerciales de Italia con el oportunista título de ‘Bassi Istinti‘.

moana

Fue el comienzo de la trayectoria como regista de uno de los grandes autores del porno italiano, un director diferente al resto por sus planteamientos estéticos y éticos a la hora de abordar la pornografía. Y es que Bandinelli, de formación intelectual e izquierdista, ha utilizado el cine X como un arma cargada de futuro, consciente de que llega a sectores de la sociedad que otros medios no alcanzan.

Así, en sus películas siempre hay espacio para una reflexión sobre la actualidad política y, en muchos casos, una crítica, velada o explícita, a los instrumentos que utiliza el poder para dominar a la clase trabajadora. A través de su propia compañía, Showtime, fundada en 1996 con su pareja, Monica Timperi, Silvio Bandinelli produjo y dirigió el porno más comprometido que se ha realizado nunca.

A la revolución follando

Algunos ejemplos son ‘Seducida por el lujo‘, una parábola social sobre la educación de una indigente por parte de una pareja de burgueses interpretada por Selen, ‘La mamma‘, ambientada en la resistencia italiana al fascismo, ‘Macbeth‘, su particular visión de la obra de Shakespeare trasladada al mundo de la mafia italiana, o ‘El desengaño de una virgen‘, que indaga en la educación católica de una joven frente al sexo.

Selen

Pero el gran golpe lo dio con ‘Festival‘, la película que lo convirtió en un personaje mediático. Rodada en París en 1999, la película destripa los entresijos del Festival de la canción de San Remo y su denuncia de la corrupción para conseguir el premio del certamen. Tan escabroso tema le llevó a las portadas de todos los diarios de su país y hasta una cadena de televisión dedicó un programa especial a la polémica cinta del director florentino.

La repercusión mediática de ‘Festival‘ no detuvo a Bandinelli en su cruzada reivindicativa. ‘Bambola, una sirviente afortunada‘, que cuenta las aventuras de una mujer que trabaja en una casa burguesa, ‘Gracias, tía‘, un culebrón con tintes sociales protagonizado por la desaparecida Ursula Cavalcanti, o ‘Cuba‘, inspirada en los ideales revolucionarios del Che Guevara, reforzaron la idea de que Bandinelli no era un director de cine porno al uso.

cuba

En 2006, cuando Internet comenzaba a extenderse como una mancha de aceite en el mundo del porno, Bandinelli cerró Showtime y se instaló en Formentera, desde donde sigue rodando porno, con el seudónimo de Marco Trevi, tan comprometido como siempre pero con presupuestos más bajos, y donde organiza anualmente un festival de cine convencional.

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