El sexo de Lucía Házmelo como en ‘Eyes Wide Shut’

Pocas películas han tenido tanto impacto en la imaginación erótica como ‘Eyes With Shut’, aquella lúbrica fantasía de Stanley Kubrick que tan de moda puso las orgías fetichistas con máscaras venecianas. Bajo su influencia, Lucía se deja arrastrar a un torbellino de pasiones en el que no faltan corsés, dominación y sexo anónimo.

Eyes Wide Shut
Lucía | 21/07/2016 - 15:44

Ay las fantasías sexuales, qué interesante que resulta y qué poco explorado está ese mundo.

Y eso que cada uno tenemos la nuestra. O las nuestras. Hacérselo con la vecina del quinto, o con esa actriz porno que tanto nos excita. O follar en algún sitio raro, como la tapia de un cementerio o una sacristía…

El mundo de las fantasías es inescrutable, de ahí su interés. ¿Sabéis cuál es una de las mías? Verme como uno de los asistentes a una orgía a lo ‘Eyes Wide Shut’: he estado en clubs swingers, en antros donde se practicaba a conciencia el BDSM, pero nunca he tenido la oportunidad de verme rodeada de un ambiente tan refinado y, a la vez, tan tremendamente perverso como el que reflejaba Stanley Kubrick en su última película. Ese ambiente en el que todos esos señores y señoras de bien, los mismos con que una se cruza por los pasillos de la oficina, o en un cóctel pijo o incluso, en la cola del supermercado, se dejan llevar por sus más bajos instintos entregándose sin restricciones a los placeres de la carne.

Me imagino vestida de lencería fina de color negro, vistiendo un corsé con el que poder lucir mi generoso pecho y ataviada con unas altas botas negras de tacón de aguja. No tengo muy claro en mi fantasía si visto un antifaz o no, pero probablemente sí lo haga. Me rodean bellas mujeres vestidas de forma similar y hombres trajeados, elegantes. Sí, trajeados, porque no hay mayor placer que quitarle la corbata a un hombre, abriéndole la camisa con prisa o con pausa, según el momento, y meter la mano por su bragueta en busca de su caliente miembro.

 

Así empieza todo

Él está en la otra esquina de la sala: esbelto, lleva una copa de champán en la mano y mira a su alrededor como buscando un faro. Se cruzan nuestras miradas, apura su copa y, sin dudarlo un instante, viene hacia mí. Acerca su boca a mi oído y me susurra “Salut, ma belle”. Es lo único que me dirá en toda la noche, porque tras su saludo me coge fuerte del pelo hacia atrás y hunde su lengua en mi boca mientras sus manos acarician mis pezones a través del corsé.

Eyes Wide Shut

 

Me dejo llevar, sumisa y obediente, hasta una sala de cortinajes negros en la que destaca una pared con agujeros: el pasillo francés. No me deja quitarle la camisa, lo hace él y mientras se queda desnudo de cintura para arriba, me obliga a ponerme en cuclillas y a meterme en la boca una de las hermosas vergas que se ofrece para mí a través del glory hole. La saboreo con gusto, tiene sabor a limpio, a fresco.

Mientras devoro con gula el pene de un desconocido, que gime del otro lado de la pared, mi acompañante me quita el corsé y me manosea las tetas mientras su lengua recorre mi cuello. Noto la presencia de otras personas en la habitación, no sabría decir cuántos. Ya tengo las bragas mojadas y me palpita el sexo, señal inequívoca de que estoy deseando que me penetre.

Ni siquiera deja que termine mi mamada. Siempre tirándome de la melena, me levanta cariñosamente y me lleva hasta un diván dentro de la misma sala. Me deja las medias y las botas y empieza a lamerme el coño con furia, mordisqueándome el clítoris, explorándome entera, introduciendo su nariz en mi vagina. En la cabecera del diván, otro desconocido empieza a besarme en la boca y saca su pene, que introduce delicadamente en mi boca. Siento otras manos en mis pechos y una lengua recorriéndome el vientre, creo que voy a morir de placer, empapada entre mis jugos y las salivas ajenas.

 

Delicioso tormento

Mi amante, tras haber conseguido que arquee mi espalda de puro éxtasis varias veces gracias a su fantástica sesión de sexo oral, considera que ya es momento de penetrarme, y lo hace sin contemplaciones, con su hermosa verga dura, yendo y viniendo una y otra vez. Mientras me penetra con furia, siento que la polla que tengo en la boca se endurece y tras un espasmo, se derrama entera en mi boca. Tras sacarla, su dueño se agacha cariñoso y me besa dulcemente, agradeciéndome así el buen rato que hemos pasado juntos.

Eyes Wide Shut

 

He perdido la noción del tiempo, no sé cuántas horas han pasado ni cuántas manos han acariciado mi cuerpo. Mi amante me ha puesto ahora de pie, con los brazos apoyados en la pared y sin previo aviso, me abre las nalgas y me penetra por detrás. El primer segundo de dolor deja paso a una explosión de placer. Una mujer se pone de rodillas delante de mí y empieza a lamer mi coño sudado a la vez que se acaricia su clítoris. Creo que voy a desfallecer de placer y entonces…

Entonces suena el maldito despertador, avisándome de que es lunes y hay que ir a la oficina. Además, voy tan apurada de tiempo que ni siquiera puedo permitirme el lujo de hacerme una paja que deje atrás el recuerdo de un sueño tan caliente. Cómo odio los lunes.

El sexo de Lucía es el heredero en la web de ‘Primera Línea’ de este otro blog.

 

Eyes Wide Shut

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