Historias del porno: Con el permiso de mi mujer

Hace 20 años, Rocco Siffredi encontró a la mujer de su vida. Una chica que había sido Miss Hungría y que cautivó el corazón de uno de los hombres más deseados del mundo. Pero Rocco ha seguido follando en sus películas como un poseso, en contraste con una vida matrimonial modélica.

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PACO GISBERT | 28/08/2013 - 16:41

La historia de amor más longeva del porno actual la vive un actor por el que nadie habría apostado un euro por su estabilidad emocional. Rocco Siffredi, el paradigma del macho latino, el hombre que ha practicado el sexo con más de diez millares de mujeres, se enamoró de Rosa Tazzi, una joven que había hecho sus pinitos como actriz de cine “soft” en 1993, tres años después de ganar el título de Miss Hungría.

Amor a primera vista

Tuvo la culpa una Polaroid. Rocco realizaba el casting para su película ‘El guardaespaldas’ y, entre las fotos de las chicas que optaban a los papeles sin sexo explícito, descubrió a una joven húngara de la que quedó fascinado. Turbado por el hallazgo, Rocco no paró hasta poder hablar con ella. Cuando lo logró, su agente acababa de proponerla para participar en la película, con la posibilidad de hacer escenas de sexo explícito. Rosa, finos rasgos y pelo moreno, miró a los ojos de Rocco y le espetó: “Si es contigo, sí, pero sólo contigo”.

Rocco se quedó pillado de la muchacha húngara, hasta el punto de que, meses después, buscó un pretexto para citarla en Roma y proponerle una vida en común. El encuentro se produjo antes de que Rosa Tazzi se convirtiera en Rosa Caracciolo, el nombre artístico con el que intervino en cuatro películas del semental italiano y en las que sólo practica el sexo con el que ahora es su marido.

Esa pareja feliz

‘El guardaespaldas’, ‘Rocky‘, ‘Tarzán X‘ y ‘Marqués de Sade‘ son las únicas películas que compartieron Rocco y Rosa. Tras la biografía del Divino Marqués, Rosa se retiró del porno para cuidar de la casa que tienen en común y formar una familia en compañía de su marido. Los planes de Rocco pasaban por aprovechar su fama en aquellos momentos y abandonar la actuación a comienzos de siglo, para dedicarse solo a dirigir y producir sus propias películas. Rocco pensaba, con buen criterio, que el público no deseaba ver a un tipo de 40 años (los que cumplió el semental italiano en 2004) con chicas que podrían ser sus hijas. Sin embargo, las cosas no salieron como previó Siffredi y el aficionado no respondió con entusiasmo ante las películas de Rocco en las que él no participaba. Querían el porno de Rocco con Rocco como protagonista. Entonces apareció la figura de Rosa, quien se convirtió en la principal valedora del trabajo de su marido, en la mujer que lo empujó a seguir, sabedora de que la felicidad de Rocco residía en seguir haciendo porno. Y la suya, lejos de los tradicionales celos, en disfrutar de su presencia cuando no está en los platós.

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Rocco y Rosa viven juntos desde hace casi veinte años. Todo un récord en un universo como el porno, donde la pareja es un polvorín en permanente peligro de explosión. Tienen dos hijos, Lorenzo y Leonardo, y viven en una inmensa mansión en las afueras de Budapest. Están enamorados. Como muchas otras parejas en el mundo. Sólo que, cuando el marido se va a trabajar, no va a una oficina a resolver sus negocios. Se va a follar y su mujer lo comprende, lo acepta y lo apoya.

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