Historias del porno: el hombre del Cadillac azul y blanco

Fue una de las primeras estrellas internacionales del cine porno, un tribunal le juzgó por obscenidad y Warren Beatty le ayudó a librarse de acabar entre rejas. Incluso tuvo tiempo de trabajar con la legendaria Traci Lords, dejar el alcohol, convertirse al cristianismo y montar una inmobiliaria. Descanse en paz, Harry Reems.

Harry Reems en acción
Paco Gisbert | 26/03/2013 - 10:22

El 11 de enero de 1972, dos hombres partieron de Nueva York en dirección a Florida. Iban en un Cadillac azul y blanco, un coche ostentoso que llamaba la atención allí por donde pasaba. Lo conducía un tipo que todavía no había cumplido los 25 años y que se llamaba Herbert Streicher. A su lado, en el asiento del copiloto, estaba Gerardo Rocco Damiano, 43 años, casado y padre de dos hijos. Juntos se disponían a iniciar una aventura que les iba a cambiar la vida.

Streicher y Damiano eran amigos desde hacía años, cuando el joven actor nacido en el Bronx compaginaba sus actuaciones en los teatros del off Broadway neoyorquino con pequeños papeles en los cortometrajes porno que se filmaban clandestinamente en los lofts de la Calle 42.

De origen judío, con un inconfundible mostacho y un extraordinario sentido del humor, Herbert Streicher iba en aquel Cadillac azul y blanco porque su amigo Damiano lo había contratado como jefe de eléctricos en su próxima película. Se rodaría en Miami e iba a titularse ‘Garganta profunda’. Pero, al llegar a Florida, el director no encontró a ningún actor que pudiera ponerse en la piel del protagonista masculino de la cinta y se lo ofreció a Herbert. Este, con experiencia previa en el porno, aceptó sin saber que aquella película iba a marcar su vida.

El Estado contra Harry Reems

Streicher utilizó el seudónimo de Harry Reems, el mismo con el que había figurado en los loops pornográficos y con el que fue conocido el resto de su vida. El “boom” mediático que supuso ‘Garganta profunda’ convirtió a Reems en una celebridad, pero también le acarrearía funestas consecuencias. En 1975, el fiscal de Memphis Larry Parrish rescató la persecución judicial contra el filme, casi tres años después de su estreno, promoviendo un proceso por obscenidad en el que el principal acusado, para sorpresa de todo el mundo, fue el actor, es decir, algo así como si un tribunal hubiera acusado a Clint Eastwood de incitación a la violencia por protagonizar ‘Harry el sucio’.

El juicio alcanzó tal repercusión en todo el país que incluso se organizaron actos para recaudar dinero con el que ayudar a la defensa de Reems. Actores como Jack Nicholson o Warren Beatty hicieron campaña y contribuyeron económicamente para que Reems se librara de la cárcel. Finalmente, el juez federal Harry W. Wellford absolvió de todos los cargos a Harry Reems.

Sin embargo, la presión mediática que hubo de soportar y la atención que su proceso suscitó entre los profesionales del cine convencional acabaron por arruinar la carrera como actor del protagonista de ‘Garganta profunda, que entró en una peligrosa espiral de alcohol y drogas mientras se relacionaba con estrellas de la talla de Steve McQueen, Hugh Hefner o Ali McGraw.

En 1982, seis años después de su retirada del porno y tras pasar por un calvario perosnal, Harry Reems aceptó una suculenta oferta del productor Reuben Sturman para protagonizar ‘Society Affairs’. Con aquella película, el actor relanzó su carrera al lado de la nueva generación de actrices comandada por Ginger Lynn y Traci Lords hasta su definitiva retirada en 1986.

Dos años antes, había conocido a Jeanne Starret, una camarera con la que se casó en 1985, quien le ayudó a superar sus crisis alcohólicas y lo convirtió al cristianismo. Tras ser arrestado en dos ocasiones, en 1989 se sometió a un programa de rehabilitación que lo curaría definitivamente. Se instaló en Park City (Utah), donde vivía dedicado a los negocios inmobiliarios hasta el pasado 19 de marzo, cuando un cáncer de páncreas se lo llevó de este mundo. Montado en un Cadillac azul y con destino a la eternidad.

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