Historias del porno: el rey del cine X juega a rugby

Deportista amateur de cierto nivel, el catalán Toni Ribas no esperaba que una llamada a primera hora de la mañana en un domingo de resaca fuese el preludio de una larga y en líneas generales triunfal carrera en el cine porno.

Toni Ribas, del rugby al porno yanqui
Paco Gisbert | 29/01/2013 - 16:48

En 1994, Toni Ribas vivía de día y de noche. De día trabajaba vendiendo calculadoras para sacarse algo de dinero con el que irse de fiesta con los amigos. Por la noche, estudiaba 3º de BUP en el instituto, en su Sant Boi natal, en la provincia de Barcelona. Todavía le quedaba tiempo para jugar al rugby, su gran pasión, en los juveniles de la Santboiana, el mítico equipo catalán de división de honor, en el que era un tercera línea peleón y duro.

Un día, Toni vio un anuncio en el diario gratuito ‘Segunda mano’ en el que pedían actores para una producción porno que se iba a rodar en las semanas siguientes y se presentó en las oficinas de Kistch para probar. Le dijeron que había llegado tarde, que el casting estaba cerrado pero que, por si acaso, podía aportar las pruebas médicas para quedar en lista de espera. Toni se hizo las pruebas y se olvidó del asunto.

El porno siempre llama dos veces

Unas semanas más tarde, el teléfono de su casa sonó a las ocho de la mañana de un domingo. Con una considerable resaca, pues se había ido a dormir apenas una hora antes, Ribas contestó al teléfono. Desde Kistch le avisaban de que el actor que había sido seleccionado para protagonizar ‘Venganza sexual’,  película que iba a dirigir José María Ponce, había sufrido un accidente, y le pedían que se presentase en el lugar de rodaje para sustituirlo.

Pese al sueño, el cansancio acumulado tras una noche de juerga y el calor de los primeros días de julio, Toni Ribas acudió a la cita sin saber muy bien dónde se metía. Al fin y al cabo era un joven con la testosterona por la nubes, con ganas de divertirse y, con interés por, de paso, ganar algo de dinero.

Para sorpresa de todos, incluido el propio Toni, aquel día funcionó. Se corrió tres veces, pese a que ninguna de las chicas con las que tuvo que compartir escena acababa de encajar en su tipo de mujer. Fue aquel un rodaje accidentado, marcado por los problemas con los mosquitos, la improvisación y los inconvenientes típicos de una producción amateur. Pero Toni salió airoso.

Con el arma en ristre

Algo más de un año después, Toni Ribas cumplía el servicio militar. Se había convertido ya en la principal estrella del porno español de aquella no tan lejana era de pioneros del género, pero no tenía nada claro que su futuro pudiera estar en el cine X. Estaba decidido a abandonarlo y centrarse en los negocios familiares, a los que ayudaba en los ratos libres que le dejaban sus obligaciones con la patria.

En los festivales, era un personaje conocido, pero de eso no se podía vivir. Riccardo Billi y Luca Damiano buscaban en España actores para participar en una de las primeras coproducciones hispano-italianas del porno moderno y contactaron con Toni. El rodaje de ‘Salomé’ no fue demasiado satisfactorio para ninguno de los sementales patrios que formaban parte del elenco, pero sirvió a Toni para recibir una oferta de la barcelonesa sala Bagdad, en la que empezó a trabajar y, sobre todo, donde se dio cuenta de que aquel podía ser su vocación para el resto de su vida.

Desde entonces, como una bola de nieve, la figura de Toni Ribas fue creciendo. Protagonizó ‘Club privado’, la primera película realmente importante del porno español hecho en vídeo y, en su estreno en televisión, el 1 de diciembre de 1995, los antiguos compañeros de la Santboiana quedaron juntos para homenajear a quien había compartido con ellos el amor por el balón ovalado y entonces ya era una estrella del porno.

Han pasado casi 19 años desde que Toni Ribas vio aquel anuncio que le prometía una vida más divertida de la que, en teoría, le esperaba cuando acaba de cumplir los 19. A sus 37 años, Toni no solo es una de las grandes estrellas del cine X en todo el mundo, que trabaja en los Estados Unidos y Europa para las mejores productoras, sino que conserva el honor de ser el único superviviente en activo de aquellos tiempos prehistóricos en los que el porno era un sueño que difícilmente daba para vivir y en el que, dada la precariedad con la que se trabajaba, ni siquiera había tiempo para pasárselo bien.

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