Historias del porno: El viaje del gonzo

Los hermanos Mitchell organizaron, a mediados de los 80, un viaje para apoyar la inocencia de su amigo Hunter S. Thompson, el escritor que acuñó el término gonzo, quien había sido acusado de acoso sexual. El viaje nunca llegó a hacerse, pero ha generado una historia muy curiosa.

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PACO GISBERT | 18/10/2013 - 10:44

En los primeros años de la década de los ochenta, el O’Farrell Theatre de San Francisco era el club más cool de toda la costa oeste de los Estados Unidos. Un inmenso local en el que había espectáculos de sexo en vivo, proyección de películas pornográficas y actuaciones de algunas de las grandes estrellas del porno americano de la época. El club estaba regentado por los hermanos Jim y Artie Mitchell, popes de la contracultura californiana y directores, entre otros filmes, de ‘Tras la puerta verde‘, la cinta que convirtió a Marilyn Chambers en una celebridad en toda Norteamérica. El O’Farrell tenía un altillo en el que los hermanos Mitchell celebraban fiestas privadas, donde nunca faltaban el alcohol, la marihuana, la cocaína y las chicas. Un espacio privado, provisto de una mesa de billar y unos cuantos sofás, que servía para agasajar a los invitados ilustres que visitaban el local.

Vente al altillo, Hunter

Hunter S. Thompson era uno de los habituales de esas fiestas en el altillo del O’Farrell. El escritor y periodista, que contaba entonces con cuarenta y tantos años, ya era un personaje célebre en los círculos alternativos de los Estados Unidos, gracias a sus novelas (en especial ‘Miedo y asco en Las Vegas‘) y a ser considerado el padre del periodismo gonzo. El gonzo, aunque el término haya sido pervertido por su uso en el mundo del porno, era en realidad un estilo de escritura en el que, al revés de lo que marcan las escuelas de periodismo, el protagonista de la noticia no es el suceso, sino el propio escritor, que ofrece su punto de vista y sus vivencias para explicar lo sucedido.

En 1983, Thompson aceptó una oferta de la revista ‘Playboy‘ para publicar una serie de artículos sobre pornografía para parejas. Como parte de su investigación, el escritor de Kentucky pasaba días enteros en el O’Farrell y llegó a entablar una buena amistad con los propietarios. Hasta el punto de que, cuando había reunido suficiente documentación, se planteó plasmar todas sus experiencias en una novela que debía titularse ‘The Night Manager‘. Ni la novela ni ninguno de los artículos pactados con ‘Playboy’ vieron jamás la luz.

Tras unos años en San Francisco, Hunter S. Thompson volvió a su casa de Woody Creek, en Colorado, donde había vivido a comienzos de los años setenta. Una tarde de febrero de 1990, el escritor recibió en su casa la visita de Gail Palmer, productora y directora de porno y responsable de películas como ‘Las eróticas aventuras de Candy‘. De aquella visita, Palmer salió con una acusación formal contra Thompson por acoso sexual. Al parecer, el escritor le había acariciado los pechos y había intentado por la fuerza que se metiera con él en un jacuzzi para discutir los pormenores de la adaptación al cine de una de sus novelas. Seis agentes del FBI buscaron durante once horas la casa de Thompson hasta que la encontraron. Dentro de ella había cocaína, marihuana, LSD, pastillas que parecían ser Valium y cuatro paquetes de dinamita.

Por una causa justa

Los hermanos Mitchell organizaron entonces un viaje gonzo para dar apoyo a la causa abierta contra Thompson en Aspen (Colorado). Invitaron a todas las bailarinas de su club y tenían pensado presentarse el día del juicio en las escaleras de entrada de los juzgados con un Chrysler rojo descapotable, las chicas y una enorme cabeza de búfalo, en homenaje a la película ‘Where the Buffalo Roam‘, basada en las experiencias de Thompson en los primeros años setenta. El viaje jamás llegó a realizarse.

En mayo de aquel año, un juzgado absolvió a Hunter S. Thompson de todos los cargos de los que estaba acusado en la vista previa al juicio. El escritor, nada más salir de la corte, declaró que la decisión había supuesto “una gran victoria” que celebraría esa misma noche con “una orgía” en la Woody Creek Tavern. No consta que los Mitchell acudieran con sus chicas a la celebración.

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