Historias del porno Elogio del guionista

Las ‘Historias del porno’ rescatan la figura de Jean Rollin, uno de los grandes autores del cine de bajo presupuesto y del porno, el último de los representantes de una raza en extinción en el cine X: la de los guionistas.

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PACO GISBERT | 27/01/2015 - 11:46

Hace poco más de cuatro años, en diciembre de 2010, falleció en París Jean Rollin, una de las figuras capitales del cine de bajo presupuesto en Europa, uno de los grandes nombres de las películas hechas con cuatro duros, mucho sentido del humor y trucos de traca, junto a Jesús Franco o Joe D’Amato, curiosamente dos directores que también hicieron sus pinitos en el mundo del porno. Pero con Rollin se fue algo más que un director de filmes de serie B: se fue una figura fundamental en el cine X, el guionista, el hombre que pensaba historias morbosas para excitar al espectador.

Su muerte no acaparó portadas en los medios de comunicación especializados y solo tuvo eco en pequeñas reseñas de la prensa generalista. Y no porque Rollin no fuera un personaje conocido, sino porque lo que representaba su figura en el porno contemporáneo había muerto muchos años atrás. Nacido en Neully-sur-Seine en 1938 como Jean-Michel Rollin Roth Le Gentil, fue uno de esos personajes que comprendió enseguida que el porno era una manifestación más del cine de bajo presupuesto, probablemente la que más posibilidades creativas ofrecía. Contaba que vio su primer filme a los cinco años y que entonces decidió cuál era su vocación. Con trece, cuando su madre le regaló una máquina de escribir, se puso a inventar historias y guiones. A los veinte dirigió la primera película de una carrera como cineasta, guionista y escritor que duró más de medio siglo.

Serie B

Fue un pionero en el cine de vampiros de serie B en Francia, en los tiempos en los que el panorama cinematográfico francés se debatía entre los defensores de la vieja guardia encarnada por Carné o Renoir y la nueva ola transgresiva en la que navegaban los Godard o Truffaut. Eso fue a finales de los años sesenta, cuando películas como ‘Le Viol du Vampire‘, ‘La Vampire Nue‘ o ‘Le Frisson des Vampires‘ se convirtieron el filmes de culto gracias a su combinación de terror y erotismo. Pero Rollin, que era autor de los guiones de sus propias películas, no desaprovechó, en aquellos tiempos, la eclosión del cine X en Francia y, como harían después Franco o D’Amato, dio el salto al porno. En la edad de oro del cine X francés, Jean Rollin fue un activo cineasta y un guionista de prestigio, autor de filmes como ‘Lévres de sang‘ o ‘Jouissances et sumission‘.

Cuando el porno francés entró en decadencia, a mediados de la década de los ochenta, Rollin siguió por los derroteros del cine que siempre había amado, el de terror. Pero nunca abandonó su relación con aquellos con los que había trabajado en los años de gloria del cine X francés. Así, en 1994, Marc Dorcel lo llamó para que escribiera el guión de la primera película que el productor parisino iba a realizar tras la muerte de quien, durante años, había sido su inseparable compañero de trabajo en el porno francés, Michel Ricaud. Rollin aceptó y pergeñó una historia de amores diferidos y fantasmas del pasado titulada ‘El perfume de Mathilde‘, su testamento cinematográfico en el porno y una de las obras más interesantes del cine X galo en los últimos 25 años.

Para entonces, la figura del guionista de películas porno ya comenzaba a ser una especie en vías de extinción. Cuando hace cuatro años Jean Rollin dejó este mundo, el guionista de películas X ya era un cadáver exquisito que ni siquiera se contemplaba en la producción de un filme para adultos. La muerte física de Rollin, uno de los grandes autores del porno europeo, es relativamente reciente. La de lo que significa su profesión sucedió hace mucho tiempo.

 

 

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