Historias del porno: escenas de matrimonio

Viajamos al Nueva York los felices 70. Por entonces, el cine X había entrado en la era de los loops, insertos pornográficos en películas más o menos convencionales que tuvieron entre sus principales estrellas a una bellísima mujer llamada Tina Russell.

Tina Russell
Paco Gisbert | 14/01/2013 - 16:20

Entre 1969 y 1972, los destartalados lofts de la calle 42 de Nueva York se llenaron de sexo. Las viejas naves de la calle que había sido cuna del musical norteamericano dos décadas antes albergaban improvisados platós en los que un grupo de entusiastas aprendices de cineastas, actores o técnicos rodaban “loops” pornográficos, pequeños cortos sin argumento que nutrían las salas de cine para adultos que proliferaban por todo el país. Quienes allí trabajaban eran como una familia, algo disfuncional pero familia al fin y al cabo. Siempre eran los mismos, de modo que las relaciones personales y sexuales poseían un punto endogámico que no dejaba de tener su aquel.

Entre aquella docena de pioneros se encontraba un matrimonio, el formado por Jason y Tina Russell. Ambos habían crecido en una comunidad rural de Pennsylvania con arraigados valores cristianos, se habían conocido en el instituto y, poco después de casarse, se habían trasladado a Nueva York en busca de trabajo. Jason era fotógrafo profesional y la belleza de Tina podía procurarle un futuro como modelo.

En la Gran Manzana, la pareja sobrevivió a base de mucho esfuerzo y eventuales tareas, e hizo buenos amigos. Una de esas amigas, una tal Suzanne, les contó que conocía a un tipo llamado Bob Wolfe que hacía películas pornográficas y, dada la precariedad económica de Tina y Jason, les animó a que vieran en qué consistía aquello. No debían tener ningún problema, pues los Russell eran un matrimonio liberal, en el más amplio sentido de la palabra, que abogaban por el intercambio de parejas y el amor libre.

Los reyes del loop marital

Durante dos años rodaron cientos de “loops”, en los que principalmente practicaban el sexo entre ellos, insertos pornográficos para películas eróticas anteriores a la legalización o escenas de sexo simulado para alimentar las producciones del boyante mercado del “softcore”. Tina, por ejemplo, estrenó en el porno a Harry Reems, en un “loop” en el que el futuro co-protagonista de ‘Garganta profunda’ no entendió muy bien cómo Jason podía permitir, en un alarde de progresismo, que su mujer se lo hiciera con otro hombre delante de él. Cosas de las diferentes mentalidades que convivían alegremente en aquellos tiempos.

A lo largo de la primera mitad de la década de los 70, Jason y Tina Russell participaron como actores en una treintena de largometrajes, en los que, en muchas ocasiones, hubieron de ejercer también como maquilladores, editores o cualquier tarea que surgiera durante el proceso de producción de los filmes. En 1974, Jason comenzó a dirigir sus propios “loops” y a ver cómo los años de penurias en los lofts de la calle 42 habían valido la pena para llegar a una situación en la que ganaba dinero de sobra para vivir cómodamente.

Se nos rompió el amor

A finales de aquel año, Fred Lincoln volvió de Miami, donde había rodado ‘Case of Full Moon Murders’ a las órdenes de Sean Cunningham, con una chica nueva. Una belleza del sur que respondía al nombre de Jean Jennings. En una fiesta se la presentó a Jason Russell y el marido de Tina cayó enamorado de la joven al instante.

En principio, el amor de Jason por la recién llegada no tenía por qué ser un obstáculo para la relación abierta que mantenían los Russell, pero Jason llevó a tal extremo su pasión por Jennings que abandonó a Tina. Y Tina no podía vivir sin Jason. No sabía vivir sin el hombre de su vida.

Dejó de hacer películas y entró en una espiral de alcohol y cocaína que la hizo engordar más de 10 kilos y descuidar su aspecto, otrora deslumbrante. La maravillosa Tina Russell que todo el mundo en el porno conocía, la más bella de las mujeres que participaba en películas X, se transformó en un guiñapo, una mujer maloliente que pasaba sus días borracha o colocada. Su respuesta a la traición fue un lento suicidio motivado por la depresión.

Un día de mayo de 1981, cuando Tina ya se había resignado a vivir sin Jason, fue a visitar a su hermano en San Diego. Allí sufrió un colapso y fue hospitalizada. Le descubrieron un cáncer renal fulminante, causado probablemente por la cantidad de alcohol y drogas ingeridas en los seis años anteriores. Murió el día 18 en el hospital Tri-City de Vista (California). Sólo tenía 32 años y su desaparición supuso la primera muerte en la historia de una intérprete de cine X.

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