Historias del porno: fin de año en casa de Traci

Hace ahora 27 años, un día de fin de año, Nora Louise Kozma, más conocida como Traci Lords, lanzó un plan de dominación mundial que fracasaría pocos meses después por una simple cuestión de calendario.

Traci Lords en la actualidad
Paco Gisbert | 02/01/2013 - 10:28

La nochevieja de 1985, en un local de Cahuenga (California), el mundo del porno norteamericano celebraba el nacimiento de una nueva empresa, una compañía destinada a convertirse en una de las grandes del negocio del entretenimiento para adultos. La empresa que nacía entre rayas de coca y champán del caro se llamaba TLC, iniciales que correspondían al nombre de Traci Lords Company.

Aquel 1985 había sido el año de la definitiva consolidación del vídeo como soporte para la filmación de películas pornográficas. Nadie rodaba ya en 35 milímetros, lo que suponía un extraordinario abaratamiento de los costes de producción, y el consumidor se había acostumbrado a las películas grabadas en dos o tres días y con una estrella famosa al frente del reparto.

Ginger Lynn y Traci Lords eran la punta de lanza de una industria que había acogido con entusiasmo el modelo Vivid, surgido un año atrás gracias a la iniciativa de Steve Hirtsch y David James, que consistía en aplicar el “star system” del cine convencional a la distribución de porno. Para ello, Vivid contrató en exclusiva a Ginger Lynn y la convirtió en imagen de las carátulas de todas las películas protagonizadas por la pizpireta chica de Illinois.

La supernova adolescente

En competencia con Ginger había surgido la figura de Traci Lords, una joven de Ohio que dio sus primeros pasos en el porno a finales de 1983, cuando acudió a las oficinas del agente Jim South acompañada de un tipo que se hizo pasar por su padrastro y una cédula de identidad falsa. En dos años, Traci pasó de ganar 200 dólares por día de rodaje a embolsarse 2.000, de ser una desconocida a erigirse en la reina del cine X americano, en dura competencia con Ginger Lynn, con la que no mantenía una buena relación profesional.

Aquel 31 de diciembre de 1985 representaba el último paso en la carrera de Lords para conquistar el mercado del porno americano. En compañía de su novio, un tipo llamado Stewart Dell que había trabajado como relaciones públicas y ejerció en el cine X como productor ocasional y director de filmes muy baratos, Traci fundó su propia compañía, dispuesta a comerse el mundo. La feroz competencia con Lynn la llevó a intentar superarla produciendo ella misma las películas que protagonizaba.

Con ella llegó el escándalo

Sus inmediatos proyectos pasaban por rodar dos películas en los Estados Unidos y viajar a Francia para protagonizar un filme en compañía de algunas de las estrellas del porno galo, como Marilyn Jess o Gabriel Pontello. En mayo de 1986, Traci y Stewart llegaron a Cannes para realizar la película. El 9 de mayo comenzó un rodaje que pasaría a la historia por razones que nadie podía sospechar entonces.

‘Traci, I Love You’, dirigida por Jean Pierre Floran con el seudónimo de Jean Charles, fue la última película X de Traci Lords, la única que rodó siendo mayor de edad y la única que se distribuye actualmente de manera legal en los Estados Unidos. Solo un mes después de su filmación, el FBI entró en el domicilio de Traci Lords para detenerla, acusada de haber trabajado en el porno siendo menor. Aunque en el falso documento de identidad que aportó ante Jim South figuraba haber venido al mundo el 17 de noviembre de 1963, en realidad Traci había nacido el 7 de mayo de 1968. Dos días antes del rodaje de su última película había cumplido, por fin, 18 años.

27 años después de aquella histórica noche de fin de año, nadie sabe a ciencia cierta quién levantó la liebre sobre la minoría de edad de Lords. La industria del porno americano siempre apuntó como culpable a la propia actriz, que un año después vendería los derechos de ‘Traci, I Love You’ por 100.000 dólares, una suma considerable para su tiempo, y comenzó su campaña de desprestigio hacia una industria que le ayudaría, con los años, a hacer carrera en el cine convencional.

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