Historias del porno: La pelirroja peligrosa

Otra actriz mítica de la comedia erótica italiana que, como Lili Carati, acabó haciendo porno y enganchada a la heroína. Paola Senatore, otra historia de muñecas rotas del porno de los ochenta que nos trae Paco Gisbert

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PACO GISBERT | 23/07/2013 - 10:30

La coincidencia entre los años dorados de la “commedia sexy all’italiana” y el comienzo del cine porno transalpino dio como resultado que algunas actrices que habían interpretado filmes con desnudos al lado de personajes cómicos como Alvaro Vitali o Renzo Montagnani acabaran participando en películas pornográficas. Algo único en Europa, ya que son muy pocos los casos (Lina Romay, Brigitte Lahaie) de estrellas femeninas que compaginaron en aquellos tiempos el cine X con las películas picantes.

Una vida difícil

Uno de los casos más excepcionales fue el de Paola Senatore, una actriz que destacó en la década de los setenta en papeles, con poca ropa, en filmes de Franco Martinelli o Aristide Massacessi (antes de ser Joe D’Amato y firmar películas porno). La vida de Senatore no fue precisamente un camino de rosas, pese a que, en sus tiempos de gloria, fue una de las actrices más famosas y deseadas de Italia. Nacida en Roma, adonde su madre hubo de emigrar al quedar embarazada tras el rechazo de la sociedad calabresa, el 9 de noviembre de 1949, Senatore trabajó duro para entrar en el mundo del cine, su gran pasión, hasta que, con 20 años, le llegó la oportunidad de debutar en un pequeño papel en ‘Robin Hood, l’invincibile arciere‘, de José Luis Merino. Sería un comienzo fugaz, pues la modestia del filme de Merino le impidió recibir ofertas para participar en películas serias y, dos años después, aceptó una propuesta para intervenir en ‘AAA massagiatrice bella presenza offresi’, de Demofilo Fidani, su primera cinta con trasfondo erótico.

Su hermosa cabellera pelirroja, su belleza y su busto fascinaron al público italiano, que la convirtió en un mito erótico gracias a las más de 30 películas de cine de género, principalmente eróticas, que protagonizaría entre 1970 y 1984. Entre ellas, Senatore tuvo la oportunidad de trabajar en dos filmes con Tinto Brass, el maestro del erotismo “soft” italiano.

Los amores tóxicos

Pero, mientras su carrera profesional subía como la espuma, Paola Senatore llevó una complicada vida privada. Tras separarse del que fue su pareja durante siete años al decidirse a abortar el hijo que había concebido, Paola comenzó a coquetear con la cocaína cuando conoció a un joven de 18 años, enganchado al polvo blanco, con el que vivió un peligroso romance. El paso de la cocaína a la heroína se produciría a los 27 años, cuando se encontraba en la cima de su carrera artística. En el rodaje de ‘Nené’, de Salvatore Samperi, conoció al actor Claudio Campiglia, que se convirtió en su “amor tóxico”, como ella misma lo definió. La pareja fue consumiéndose por culpa de la droga y las necesidades económicas la llevaron a aceptar una sesión fotográfica con imágenes explícitas, primero, y el rodaje de una película porno, después.

La película se tituló ‘Non stop, sempre buio in sala‘ y el resultado fue penoso. La poca implicación de Senatore en la película, en la que aceptó participar sólo por dinero, se refleja en los fotogramas de la cinta y en la declaración que la propia actriz hizo para la revista Panorama: “Nunca me sentí involucrada, ninguna emoción, ninguna excitación, estaba protegida por la heroína”. Fue su primer y único filme porno, aunque en su filmografía figura otra película, ‘La sfida erotica’, de Luigi Soldi, pero dicha cinta se realizó a partir de algunas secuencias descartadas de ‘Non stop, sempre buio in sala’ hábilmente montadas por su realizador.

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Poco después del rodaje de esta película, el 14 de septiembre de 1985, Paola Senatore fue arrestada por posesión y venta de drogas. De esa manera tan triste, rodeada de paparazzi que habían acudido a su casa buscando el morbo de ver a uno de los grandes mitos eróticos italianos de los setenta esposada y detenida, acabó su carrera en el cine, con el porno como triste epílogo.

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