Historias del porno: Por un anuncio de cigarrillos

Acaba de fallecer Fred Lincoln, pionero del cine X yanqui de los primeros 60 que, entre otros muchos logros profesionales, fue uno de los que más contribuyeron a convertir a Rocco Siffredi en toda una leyenda.

Fred Lincoln
Paco Gisbert | 24/01/2013 - 18:45

La serie Mad Men retrata el nacimiento de la industria de la publicidad en Nueva York en los años 60, cuando las agencias comenzaron a apostar por campañas televisivas protagonizadas por actores que aspiraban a llegar, algún día, a ser estrellas del cine o del teatro. Uno de esos jóvenes actores era Fred Perna, un chico nacido en el problemático barrio neoyorquino de Hell’s Kitchen que buscaba abrirse camino en el mundo audiovisual trabajando en anuncios.

En uno de ellos, que vendía los cigarrillos Benson & Hedges, Fred coincidió con Paul Matthews, otro actor en ciernes, quien, en uno de los descansos de la grabación, le propuso un trabajo muy especial. Se trataba de participar en uno de los loops pornográficos que se grababan en los lofts de la calle 42. Fred, un italiano con dotes seductoras, no lo dudó: eran 100 dólares por follar con una chica guapa y, además, hacer de actor.

Con el nombre de Fred Lincoln, Perna se convirtió, junto con Harry Reems, Sean Costello, Jamie Gillis, Jason Russell y el propio Paul Matthews, en miembro del selecto club de pioneros del porno americano, actores que hacían de todo durante los rodajes y que participaban, de forma endogámica, en los cortos que iniciarían la historia del cine sexual en los Estados Unidos a finales de los años 60. Para ellos, el porno era una forma divertida de ganarse la vida, nunca un objetivo profesional, aunque casi todos ellos acabarían dedicando al negocio una parte sustancial de sus carreras y sus vidas.

Dedicación absoluta

Fred Lincoln tenía eso muy claro desde que, bajo la dirección del mafioso Butchie Peraino, protagonizó su primer loop. Y, aunque unos años más tarde consiguiera un par de papeles en películas de culto (‘La última casa a la izquierda’, de Wes Craven, creador de ‘Pesadilla en Elm Street’, y ‘Case of the Full Moon Murders’, de Sean Cunningham, responsable de la saga ‘Viernes 13’), el porno sería su vida desde entonces.

En los siguientes 40 años, Lincoln se convirtió en una leyenda viva del porno americano, tanto delante de las cámaras, con papeles sexuales activos hasta finales de los setenta, como detrás, puesto que dirigió, desde su debut en 1976, más de 300 títulos X.

 

Conocedor de la industria del porno americano como pocos, Fred Lincoln nunca fue un director sobresaliente, de los que hacían películas de autor dentro del constreñido panorama creativo del cine X, sino un hábil artesano que manejaba la cámara con soltura y daba la suficiente libertad a los actores como para que trabajaran a gusto por el bien del filme. Fue él quien introdujo en la industria americana de entretenimiento para adultos a Rocco Siffredi, a quien recibió en 1989 en el aeropuerto de Los Angeles con un esperanzador “no te preocupes por tu acento, a las chicas americanas les gustará tu manera de hablar tanto como tu gran salchicha”.

 

Unos años antes, Fred Lincoln había regentado el Plato’s, una discoteca de Nueva York que fue, en la década de los 80, el centro neurálgico del porno de la Costa Este, el lugar en el que se podía ver en directo a las mejores actrices porno del mundo y en el que se gestaron muchos de los grandes negocios del porno americano en su edad dorada.

El pasado día 17 de enero, Fred Lincoln murió en un hospital de Los Ángeles a la edad de 75 años, a causa de las complicaciones de un enfisema pulmonar que padecía desde hacía años. Con él se va una parte importantísima del porno americano, el hombre que hizo de todo en y por la industria de cine para adultos desde que un día un anuncio de cigarrillos cambió su vida para siempre.

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