Historias del porno: Rocky nunca fue Rocco

Silvester Stallone compró y destruyó todas las copias de su única incursión en el cine ‘adulto’, pero lo que no podrá impedir es que la películas en cuestión permanezca en la memoria de eruditos del porno como nuestro Paco Gisbert.

Stallone en 'Party at Kitty and the Stud'
20/12/2012 - 16:14

A finales de la década de los sesenta, Sylvester Stallone vagaba por el circuito del off-Broadway neoyorquino en busca de un papel con el que saltar al cine. Era un tipo fornido, con pinta de no ser demasiado inteligente, que ni siquiera había terminado sus estudios universitarios en Miami, pese a que era una de las estrellas del equipo de fútbol americano de la institución académica, y que, de vuelta a su Nueva York natal, había decidido matricularse en arte dramático para probar como actor.

Su situación económica era desesperada cuando alguien le ofreció participar en ‘The Party at Kitty and Stud’s’, una película erótica de muy bajo presupuesto (apenas 5.000 dólares) destinada a los cines de repertorio que exhibían filmes semipornográficos. Sylvester aceptó protagonizarla. El filme, dirigido por Morton Lewis, no estaba destinado a pasar a la historia, o al menos eso creía Stallone, quien cobró 200 dólares por dos días de rodaje, y contaba la historia de una pareja de simpáticos jóvenes con una vida sexual alegre y desenfadada.

La vida te da sorpresas

Cinco años más tarde, Stallone estaba más preocupado por vender sus guiones que por las consecuencias que pudiese tener a esas alturas ‘The Party at Kitty and Stud’s’. Uno de esos guiones, la historia de un boxeador americano de origen italiano que llega a campeón del mundo gracias a su esfuerzo y capacidad de superación personal, llamó la atención  de la United Artists, que le compró los derechos a su autor con la idea de que la protagonizara Ryan O’Neal o Burt Reynolds. Stallone, sin embargo, insistió ante los responsables de la productora para que le dejaran probar en un casting y, tras las pruebas, convenció a todos de que él podría ser el actor principal de ‘Rocky’.

El extraordinario éxito de ese drama pugilístico rescató del olvido a ‘The Party at Kitty and Stud’s’, puesto que los oportunistas distribuidores de la cinta la lanzaron al mercado de nuevo, bajo el título de ‘Italian Stallion’ (un juego de palabras entre el apellido del protagonista y “stallion”, “semental”, en inglés) con la idea de mostrar el lado oculto de la nueva figura del cine de Hollywood. Incluso la actriz Gail Palmer, que había trabajado en la película como script, aparecía en el trailer de la nueva versión afirmando que ‘The Party at Kitty and Stud’s’ se había rodado con escenas de sexo explícito, a pesar de que, en la versión distribuida, los escarceos sexuales eran simulados. La revista ‘AVN’ investigó la verdadera naturaleza de la película original y llegó a la conclusión de que, en ella, no había indicios de escenas pornográficas, aunque el hecho de que Sylvester Stallone apareciera en ella convirtió el fenómeno en una leyenda urbana.

Jugada póstuma

La polémica resurgió cuando, en 2007, la distribuidora Cinema Epoch lanzó una reedición de la película en la que se incluían escenas de sexo explícito. En ellas, daba la impresión de que Stallone practicaba el sexo con Henrietta Holm, su compañera de reparto, pero la realidad era bien distinta: los planos pornográficos correspondían al filme ‘White fire’, protagonizado por Herschel Savage. La costumbre de insertar planos pornográficos en películas “soft” fue una práctica muy extendida entre los distribuidores norteamericanos de filmes de sexo simulado, que buscaba así unos ingresos adicionales para películas “soft” en la época en la que el “hardcore” se habían impuesto en el mercado y ‘The Party at Kitty and Stud’s’ fue una de las cintas que sufrió tal transformación.

El protagonista de ‘Rocky’ nunca fue como Rocco, pese a que su presencia  física y la leyenda urbana inciten a pensar lo contrario, pero algún atisbo de arrepentimiento debió quedar en la mente de Sylvester Stallone sobre sus años en la frontera del porno: unos años después de estar instalado en la fama, mandó comprar todas las copias de ‘The Party at Kitty and Stud’s’ para destruirlas.

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