Historias del porno Sex 69

En el ‘Pornomatón’ de nuestra edición impresa, sometemos a las chicas de nuestro calendario anual a un test de preguntas absurdas y divertidas. Una de ellas las interroga sobre el primer país en el que se legalizó la pornografía en el mundo. En esta nueva ‘Historia del porno’ hallaréis la respuesta.

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PACO GISBERT | 06/05/2014 - 14:33

Dinamarca fue, durante la década de los sesenta, el ariete en la legalización de la pornografía en el mundo. El país en el que se dieron los primeros avances para un movimiento imparable que acabó con las leyes que prohibían las manifestaciones artísticas de la sexualidad en todos los países democráticos.

La gran ola pornográfica

Desde 1962, el país nórdico vivía inmerso en lo que se conoció como “la gran ola pornográfica”, un movimiento de liberación que se manifestó en numerosas protestas cívicas, venta de libros clandestinos en los comercios de los barrios más comprometidos de las grandes ciudades y la posibilidad de obtener bajo mano las revistas pornográficas que se editaban en el Soho londinense. Solo tres años después, la industria de revistas pornográficas danesa era una floreciente realidad, gracias sobre todo a la revista ‘Weekend‘, que incluso lanzó, en 1964, una edición en Super-8 que incluía loops de contenido sexual explícito. El 2 de junio de 1967, el gobierno danés suprimió la ley que prohibía los escritos de carácter pornográfico, en un momento en el que la “gran ola” avanza a una velocidad impensable: cada semana aparecían tres novelas de carácter sexual que gozaban de una extraordinaria popularidad entre el público danés.

La siguiente fecha clave en la historia de la pornografía sería el 1 de junio de 1969, una jornada emblemática porque es el día en que se legalizó la pornografía por primera vez en un país del mundo. Dinamarca se convirtió así en la nación con una legislación más abierta en temas de sexo y eso abrió un mercado de edición y distribución de películas y revistas pornográficas: diez empresas de revistas y cuatro de películas formaban, al 50 % del total del negocio, un boyante tejido empresarial que facturaba más de 70 millones de dólares al año.

La bonanza económica de la industria del sexo en Dinamarca se reforzó con el desarrollo de un turismo de carácter sexual procedente del resto de los países europeos. Más de un centenar de sex-shops repartidas por todo el país, de las cuales la mitad estaban en Copenhague, acogían a visitantes de todo el mundo, gente que prefería comprar personalmente sus productos que esperar a los envíos postales, como habían hecho hasta entonces. El súbito nacimiento de una industria del sexo y su repercusión en el turismo llevó al colectivo de empresarios a montar una feria consagrada a tan interesante negocio.

Una feria del sexo

La feria se llamó Sex 69 y se inauguró el martes 21 de octubre de 1969, hace casi 45 años. Lo que, en principio, no tenía que haber sido más que una feria comercial para que los empresarios daneses del sector del sexo hicieran negocios e intercambiaran productos devino un verdadero acontecimiento social. 50.000 visitantes acudieron al barrio de Christianborg, donde tenía lugar el evento, pese a que, en el recinto ferial, sólo había puestos donde se vendían bobinas de super-8, revistas porno, artículos eróticos y fotografías con sexo explícito. No hubo ni actuaciones en directo, ni firma de autógrafos ni ninguna de las actividades que estamos acostumbrados a ver en los festivales eróticos de la actualidad.

Pero lo más relevante de aquella Sex 69 no solo fue la respuesta del público danés. Los americanos, en plena cruzada por la legalización de la pornografía en su país, se sintieron atraídos por lo que estaba sucediendo en Dinamarca y acudieron a la feria para ver qué se cocía en aquel diminuto país europeo, de apenas cinco millones de habitantes, en el que el sexo estaba permitido. El resultado de esa curiosidad fueron dos documentales que abrirían la puerta a la definitiva abolición de la censura sexual en los Estados Unidos. Dos documentales, dirigidos por Alex de Renzy (‘Pornography in Denmark‘) y John Lamb (‘Sexual freedom in Denmark‘) en tono educativo, que mostraban al mundo cómo era la vida en aquel país que, hace 45 años, aceptó el sexo como algo natural y que encendería la mecha para que, en los años siguientes, el porno fuera aceptado en la mayoría de los países del mundo.

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