Historias del porno: una vida de heroína

Miss Italia 1974 tuvo una corta y nada gratificante trayectoria en el porno. Paco Gisbert la recupera en su rincón del pornófilo ilustrado.

Lilli Carati, mito erótico de la Italia de los 70
17/12/2012 - 11:25

Hay muchas razones por las que una mujer puede decidirse a trabajar como actriz porno: las necesidades económicas, el afán exhibicionista, los deseos de vivir una vida mejor, la afición por el sexo. Pero ninguna de ellas resulta tan terrible como la adicción, no ya al sexo, sino a las drogas. Esa fue la razón que llevó a Ileana Caravati a hacer cinco películas X después de una brillante carrera como actriz en las películas de desnudos de la commedia erotica all’a italiana, ese peculiar género nacido en Italia que sería el antecedente más próximo al cine de destape español.

Caravati, hija de comerciantes de Varese nacida en 1956, recorrió ese camino tortuoso por el que en demasiadas ocasiones deben transitar las aspirantes a estrellas. Fue segunda en el concurso de Miss Italia de 1974, comenzó como secundaria en películas de serie B en las que mostraba tímidamente sus encantos y, con el tiempo, se convirtió, con el nombre de Lilli Carati, en una de las grandes estrellas de la comedia erótica italiana, ese género cinematográfico específico del país de los Apeninos en el que tipos con tan poco estilo como Alvaro Vitali (aquel bizco feo que parecía sacado de un reality-show de cambio de imagen) perseguían mujeres de ensueño. ‘La profesora de ciencias naturales, de Michelle Massimo Tarantino, fue la cumbre de su carrera como actriz.

Pero, como en todos los cuentos de hadas, la muchacha de provincias cayó en las tentaciones propias de la gran ciudad. Carati se convirtió en adicta a la cocaína y, de ahí, dio el salto a la heroína. Cuando su carrera entraba en el ocaso, Lilli aceptó, soólo por la pasta, hacer películas porno, una forma de pagarse los vicios. Fue, junto a Paola Senatore, otra mujer zarandeada por la vida, la única actriz de aquel género que dio el salto al cine porno.

Una pornostar mediocre

Como actriz porno, Lilli Carati era nefasta. Ni conservaba la extraordinaria belleza que lució en sus años de estrella del cine italiano picante, ni se tomaba su trabajo en el porno como una estación más en su carrera en el cine. Para Lilli, el porno era una forma de prostitución, una manera de seguir pagando su imparable espiral de vicios, la única salida posible a la que la había llevado la vida en sus coqueteos con la heroína.

En ese caminar por el lado peligroso de la vida, Carati tocó con los dedos el infierno al saltar por la ventana del tercer piso de la casa de sus padres en mayo de 1989, cuando se vio impotente para superar su adicción al caballo. Los tres meses que pasó en el hospital, en los que engordó 40 kilos al no poder moverse debido a la fractura de tres vértebras que sufrió, fueron el final del túnel en el que se había convertido su vida.

En 2008, reconvertida de nuevo en Ileana Caravati, reapareció en varios programas de la RAI para contar su experiencia, como esos juguetes rotos que, de vez en cuando, alimentan los programas de cotilleo en las televisiones de medio mundo. Nunca quiso hablar de su etapa en el porno, tan breve como inmersa en pesadillas personales. Cinco películas del paupérrimo porno italiano de la primera mitad de los 80 son su dudoso palmarés en el género. Cinco películas que suponen, como único mérito, la posibilidad de ver a uno de los grandes mitos eróticos de toda una generación practicando el sexo en la pantalla. Aunque estuviera con el mono.

22 años después de su última aparición en la pantalla, Lilli Carati volvió al cine como protagonista de ‘La fiaba di dorian’, un thriller dirigido por Luigi Pastore. Recuperada del infierno de la heroína, a sus 56 años, la excelsa profesora de ciencias naturales que levantó los ánimos de tantos hombres que ahora ya superan los 40 pasaba página y olvidaba su vida de heroína, aquella que la llevó al porno de la peor manera posible.

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