Marco y Briana Banderas La extraña pareja

Se llevan 30 años de edad, provienen de mundos diferentes y se han encontrado de la manera más sorprendente. Marco y Briana Banderas son la pareja de moda del porno español y desde hace unos meses han revolucionado el show erótico de la sala Bagdad de Barcelona.

Marco y Briana
PACO GISBERT / Fotos: MIREYA DE SEGARRA | 05/07/2017 - 11:11

12 años en EE UU son muchos años. Y más si trabajas en el porno, si ruedas todos los días y si tu principal valor para que te contraten es tu capacidad para eyacular varias veces en una misma tarde. “Llevaba una rutina que me agobiaba: levantarme, ir al gimnasio, trabajar y ganar dinero, pero ganar dinero para nada”, dice Marco Banderas, el actor español que más tiempo ha trabajado en el porno americano, el ‘Superman del porno’, como se le conocía por su capacidad para encadenar escenas (hasta 50 llegó a hacer en una semana)y por su fiabilidad. “Pensé que mis amigos estaban en Barcelona, mis padres me echaban de menos y mis sobrinas estaban creciendo sin que yo las conociese, así que decidí venirme”, explica. Lo que no imaginaba es la sorpresa que le tenía reservada la vida a su regreso a España.

Briana llevó hasta los 19 años una vida de lo más normal. Si entendemos como normal haber nacido y crecido en Rybinsk, una ciudad de la provincia de Yaroslav situada “entre San Petersburgo y Moscú”, indica ella. Un día, mirando las redes sociales, encontró a una chica que ofrecía trabajo en México, el país que siempre había soñado visitar, y se marchó hacia allí sin pensarlo. Y el trabajo era hacer porno. “Aquello me gustó”, dice riendo, “y a partir de ahí empecé a viajar más y a hacer más porno”. Tanto que fue contratada por la compañía checa LegalPorn para rodar varias secuencias en Praga hace ahora un año, en lo que era su debut en el porno europeo con el nombre de Briana Bounce. “Una tarde, yo estaba en la cocina, ella se levantó y salió de su habitación, pasó por delante de la cocina, dijo “hola” y se fue al baño”. Quien habla ahora es Marco Banderas, recordando el día que vio por primera vez a aquella chica rusa, nueva en el porno. “Yo, que soy un loco y un fetichista de los culos, cuando pasó le dije a Chris Diamond, que estaba conmigo en la cocina, “Joder, has visto qué culo tiene esa chica. ¿Es cubana?, ¿colombiana?” y él me contestó “No, es rusa”. “Ya, pero ese culo no es ruso, es un poco de mujer latina”, le dije. Así que quise conocerla y me puse a hablar con ella en inglés; al cabo de un rato me dijo que hablaba español”.

Marco y Briana

 

Una lengua de fotonovela

El castellano que habla Briana con cierta soltura lo aprendió de una manera bien curiosa: “Viendo telenovelas en Rusia, porque en realidad en México solo estuve tres semanas”, afirma. “De hecho, ella no sabía que hablaba español”, interviene Marco, “veía las fotonovelas y las entendía, pero no lo había hablado nunca, y fue llegar a México y ponerse a hablarlo”.

Pero no fue tan fácil, como recalca Briana: “Al principio me daba mucha vergüenza hablarlo y de hecho me pasé dos meses hablando en inglés con él”. En esos dos meses se forjó la relación de pareja entre ambos. “Fue una relación como la de cualquier pareja, fuimos a pasear, cenamos juntos, nos gustamos y acabamos en la cama”, cuenta la actriz rusa. “Y la primera vez que me metí en la cama con ella pensé que era una broma, porque me hacía todo lo que me gusta y me decía todo lo que yo quería ir. Pensaba que alguien le había contado cómo era yo y lo que me gustaba. No podía ser posible. Un culo perfecto y sexualmente le gustaba todo lo que me gustaba”, recuerda el español.

Cinco meses después de conocerse, en noviembre de 2016, Marco y Briana se casaron en Rusia.

Briana

A disposición del público

Los meses que siguieron a la boda los pasaron viajando y trabajando por Europa. Rodaron en Praga, Budapest, París y Moscú, “pero es un trabajo de sube y baja, unas veces va muy bien y otras no tanto. Era todo muy inestable, así que decidimos venir a Barcelona y hablar con Juani”, explica Marco. Juani es, por supuesto, Juani de Lucía, propietaria de la sala Bagdad, quien los contrató para que trabajaran en su local con un número inédito en nuestro país: “Sacamos a gente del público para que tenga sexo con nosotros”, relatan, “lo que ocurre es que es muy difícil empalmar, en el caso de los chicos, y lo intentamos durante unos minutos; si vemos que no funciona, sacamos a otra persona”. Marco considera que esta oportunidad de ser interactivos con profesionales del espectáculo erótico es “un verdadero chollo, porque amortizas el precio de la entrada: pagas 90 euros, tienes una copa, subes al escenario, follas y te la chupan. ¡Todo por 90 €!”.

Cada noche, el matrimonio Banderas se pone a disposición del público mientras sueña con un futuro en el que Marco retome su vocación cantante, la carrera que dejó hace más de 15 años para entrar en el porno. “Ahora estoy parado, pero confio en reavivarlo pronto, porque tenemos un proyecto televisivo interesante”, dice. Briana mira y, a la pregunta de si es mejor cantante que actor X, responde: “Sabe cantar y sabe follar”.

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