Historias del porno La groupie del flequillo rubio

Shannon Wilsey, más conocida como Savannah, uno de los mitos del porno de comienzos de los 90, es la protagonista de esta triste historia de sexo, drogas y rock’n roll, con música de heavy metal y final trágico.

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PACO GISBERT | 14/10/2016 - 9:39

La historia de Savannah es la de una chica que llegó al porno con una importante mochila de carencias afectivas, que se comportó como si aquel negocio fuera un capricho suyo y que fue unánimemente odiada por quienes trabajaban en el cine para adultos en la década de los 90. Una historia llena de drogas, amantes famosos y dinero, con una banda sonora de heavy metal y con un final de lo más truculento.

En 1990, Savannah tenía 20 años, una cara angelical y un flequillo rubio que la hacía inconfundible a los ojos de los hombres. Pero ya había vivido un tortuoso romance con el músico Greg Allman y era una reconocida groupie de los grupos de rock californianos. Así que decidió encauzar su fogosidad sexual hacia el porno. Comenzó posando como modelo para diversas publicaciones eróticas y, unos meses después, era una aspirante a estrella del cine X.

 

La nueva estrella

No tardó mucho en convertirse en un referente para su generación, azotada entonces por la crisis de nuevas figuras tras el escándalo provocado por el anuncio de que Traci Lords había rodado la mayoría de sus películas siendo menor de edad. Savannah mimetizó la falsa inocencia de Lords y se transformó en su sucesora. En 1991, ya había firmado un contrato en exclusiva con la compañía Vivid y era la amante y protegida de su propietario, Steve Hirsch.

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Todo parecía ir sobre ruedas para esta californiana rebelde y amiga de la fiesta y el sexo. Ganaba dinero a espuertas con el porno e incluso había sido reclamada por el ejército norteamericano para alegrar el difícil trance de las tropas destinadas en la Guerra del Golfo. Todo un mito erótico de los 90 que imitaba los pasos de Betty Grable o Marilyn Monroe.

Noches de vino y Roses

Sin embargo, su natural inclinación al desfase le empezó a procurar graves problemas. Savannah no acudía a los rodajes a los que estaba comprometida, alegando dolencias físicas, consumía alcohol y drogas con profusión y su lista de amantes en la comunidad rockera parecía la lista de éxitos de cualquier revista especializada. Vince Neil, líder de Mötley Crue, Slash, guitarrista de Gun’s N’Roses, Axl Rose, vocalista de la misma banda, Steve Pearcy, cantante de Ratt, o el solista británico Billy Idol fueron algunos de los hombres que amenizaron las noches de Savannah en aquella época, y no con música precisamente.

Y, mientras las noches de Savannah estaban dominadas por el rock metálico de sus compañeros de cama, los días que acudía a los rodajes tenían el sonido del dinero. Gracias a sus películas con Paul Thomas o Gregory Dark, Savannah se erigió en el verdadero mito del porno norteamericano de la primera mitad de la década de los 90.

Heroinómana compulsiva y consumidora de cocaína, Savannah nunca gozó de grandes simpatías entre sus compañeros de profesión, que veían en ella la encarnación de una chica caprichosa y millonaria por accidente, poco profesional y siempre dispuesta a causar problemas que agravaran su agitada vida personal. Ella lo sabía. Cuando en 1992 ganó el AVN Award a la starlette del año, subió al escenario y recoger su premio y solo dijo: “Si no me queréis, lo siento, pero he ganado yo”.

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Para alcanzar la categoría de mito, una actriz tiene que pasar a la posteridad por culpa de una muerte violenta. Y Savannah cumplió el guión a la perfección. Tras ser despedida de Vivid por su indisciplina e intentar retomar su carrera en el porno en producciones de baja calidad, la groupie del flequillo rubio cayó en una profunda depresión.

La mañana del 10 de julio de 1994, Savannah ingresó en un hospital de Los Ángeles con un disparo en la cabeza, pocas horas después de haber estrellado su coche contra una verja, borracha y colocada, y haberse roto la nariz por el impacto. Dos días más tarde, los médicos del hospital angelino certificaron la muerte de Shannon Wilsey, su verdadero nombre, a causa de un disparo producido por ella misma. Savannah murió en el momento álgido de su carrera, con solo 23 años, y se convirtió, para su ingente legión de seguidores, en un juguete roto, una víctima de la fama que ella misma alimentó con sus excentricidades. Nadie en la industria del porno americano lloró su muerte.

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2 Responses to La groupie del flequillo rubio

  1. angel dice:

    QUE HISTORIA PARA TRAGICA

  2. atenea dice:

    está bien a un que prefiero otras actrices

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