Mad Men Lab: Cuidado con la lengua de tu ex

A las ex las carga el diablo. Según Silvia Cruz, cualquier ligue pretérito o amorío de juventud puede traerte oprobio y ruina si, años después, por aquellas circunstancias de la vida, acabas triunfando a lo grande y poniéndote el mundo por montera. Si no, que se lo pregunten al nuevo Papa.

La lengua de tus ex
Silvia Cruz | 18/03/2013 - 12:13

Cuando uno se enamora no piensa en el mañana. Oye, ¿y qué vas a pensar si tienes 20 años y el cuerpo lleno de amor? Pero imagina por un momento, que te va bien en la vida. Qué digo, bien, imagina que te va mejor que bien.

Imagina que estudias duro, que destacas en tu especialidad, que antes de acabar tu periodo de formación ya tienes trabajo y la vida asegurada y que además, estás dotado de cierto don de gentes, atractivo, fotogenia y que casi sin darte cuenta, tienes un buen sueldo y el beneplácito de tus superiores. Te has convertido en una persona respetable a ojos de los demás. Eres un triunfador y, querido, siento decírtelo, eso tiene una fuerza que ni imaginas para suscitar envidias y despertar antiguos rencores.

Si además, eres algo pinturero, es muy probable que llames la atención de los medios de comunicación. Y si es así, amigo, la has cagado. Puedes creerme. Es cierto que hoy en día es un puntazo a tu favor saber estar ante la cámara, hacer una declaración a medida. Eso es agua de mayo para los periodistas y aviso de tormenta para esos antiguos rencores de los que te hablo y que pueden tomar forma de ex abandonada en el camino. Y entonces puede ser que ella, no importa cuánto tiempo haya pasado, quiera contarle al mundo qué clase de hombre eres. A veces ni siquiera podrá decir nada malo, pero saldrá a la palestra y se cobrará su venganza.

Pasa en las mejores familias

¿Por qué os cuento todo esto? Porque estos días a uno de esos hombres, que ha cambiado su nombre de culebrón por uno mucho más austero, le ha pasado esto mismo. Y no hablamos de cualquiera no, hablamos del Papa de Roma, cuya novia de juventud salió a decir que sí, que fueron novios, que era un encanto y que la cosa no fue a mayores.

Ella asegura que el mismísimo Francisco le dijo que si no casaba con ella, se metía a cura. No queda claro si lo planteó como un enamorado arrebatado que quería poner contra las cuerdas a su chica o como un cura ya en potencia, sabedor de que si eso no le salía bien, cogía el camino del medio. ¿Quién le iba a decir a él que esta señora saldría 50 años después a dar la cara?

No es un aviso solo para vosotros, hombres que me leéis aquí, qué va. También los tíos hacéis estas tonterías.  Ni tampoco es la intención meteros miedo en el cuerpo: haced lo que os venga en gana, faltaría más. Pero tened presente que ni siquiera el sacerdocio os salvará de la lengua una ex. Bueno, quizás las monjas sí estén a salvo: ellas ni siquiera pueden aspirar a dirigir su santa empresa.

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