Mad Men Lab: Cutre e hipócrita

‘Mad Men Lab’ sigue dándole vueltas al tema de los ex. En este caso, se centra en Charlie Sheen, ese incorregible actor que parece coleccionar novias en el porno y que sigue enfadado con su ex pareja, Denise Richards, porque a esta no le parece bien que la próxima madrastra de sus hijos sea una pornostar.

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SILVIA CRUZ | 20/01/2014 - 15:41

En el post anterior hablé de los ex que se pasearon como si nada por la alfombra de los Globos de Oro. Reclamar que la gente ejerza de ex como se ha hecho toda la vida, es decir, cabreándose y, pasado un tiempo, ignorándose elegantemente, es algo que no ha gustado a algunas personas.

Y entiendo bien por qué. Una cosa es la guasa marinera que te permiten las generalizaciones y otra muy distinta la amargura del caso concreto y el hecho real. Hoy ese ejemplo lo pone encima de la mesa Charlie Sheen, quien lleva ya demasiados años atragantado con su ruptura de Denise Richards.

Este hombre, tosco y torpe, no hace más que insultarla en público y en privado y decirle cosas horribles que no pienso reproducir aquí para no agrandarle el altavoz. Sigue enfadado porque ella lo dejó y sigue emperrado en amargarle la vida. El brote parece venir ahora porque a Denise no le gusta mucho que la estrella del cine porno Brett Rossetti vaya a ser la nueva madrastra de sus hijos. Y este sería otro tema, porque visto lo visto y cómo se comporta el padre, andar preocupada porque la nueva novia de tu ex sea una pornostar es casi lo de menos.

El ejemplo de Charlie

Esto que le pasa a Charlie no es una excepción y si bien sigo defendiendo que las ex parejas, sobre todo las recientes, deberían dejar de gastar energías muy valiosas en parecer buenos amigos, también creo que para ser ex hay que ser digno. Seguro que muchas y muchas sabéis de qué hablo. No importa si te dejan o dejas, hay que tener gallardía, caramba. Una relación de pareja debería ser como Las Vegas: lo que pasa allí, allí se queda, exceptuando aquellos comportamientos que requieren de una comisaría, por supuesto. Puedes incluso contárselo a alguien, pero nunca desmerecer hasta determinados extremos a alguien con quien pasaste una buena parte de tu vida porque te dio la gana.

Si además con ese alguien tienes hijos, querido mío, haz el favor de ser responsable además de digno. Esos insultos, gritos y pataletas ya no solo hablan mal de ti y actúan en tu contra: también destrozan a tus hijos. Por eso, sigamos con el patrón de ‘exes’ despechados y dolidos, ejerzámoslo todos. Pero no seamos cafres, por favor, no solo porque es cutre sino porque si lo pensamos bien, es absolutamente hipócrita.

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