Mad Men Lab: Ellos las prefieren con carne

Nuestro laboratorio de observación del hombre moderno vuelve a la carga con otro de esos estudios universitarios que parecen dar la razón a la sabiduría popular: los tíos prefieren a las mujeres entradas en carnes. Sobre todo, los muy estresados.

Un mujer con carnes
Silvia Cruz | 25/03/2013 - 11:39

En mi casa siempre ha sido artículo de fe que, a la hora de la verdad, los hombres prefieren a las mujeres rechonchas.

Tengo una tía que es la propagandista oficial de tal idea. Ella la formula a su manera: los hombres prefieren a las mujeres “con carnes”. No gordas. Con carnes. Lo que mi tía quiere decir con eso nada tiene que ver con las curvas a la que se refieren en las revistas de moda femenina. De esas curvas me río yo y aún se ríe mucho más mi tía. Eso, más que curvas, son discretos meandros puestos ahí por un hábil uso del photoshop.

Cuando mi tía dice carne, dice chicha, dice redondez, dice trocito de lorza, teta generosísima, cadera amplia, culo agarradero, barriga abundante. A veces se dan todas las características en una sola mujer y a veces solo algunas. Según mi tía, con dos de esos rasgos que tenga la moza, ya se puede decir de ella que tiene carnes. Si los tiene todo, habría que considerar si es o no una foca. Mi tía es así de cruel, pero es que ella no se engaña, oye.

La ciencia lo avala

Me he acordado de esta máxima de mi tía a raíz de una noticia sobre una investigación de las universidades de Londres y Newcastle, qué digo yo que si no tendrán cosas más importantes a las que dedicar el dinero de sus investigaciones, que dice que los hombres con estrés las prefieren gordas.

Aseguran que a los hombres sometidos al estudio, las mujeres redondas les producen más tranquilidad, que las ven más preparadas para afrontar los embates de la vida, que se sienten más seguros a su lado. Y los malvados aquí estarán pensando: “Están tranquilos porque nadie les va a quitar a la novia”. Pues no, dice el estudio, no es por eso, sino porque de manera inconsciente piensan que son mejores para afrontar situaciones de necesidad, de sacrificio, que son mejores suministradoras de alimentos, mejores trabajadores y dan más calma.

“Con las flacas se pasean, de las gordas se enamoran”.  Así resume mi tía la teoría que ha ido elaborando a lo largo de su vida y a la que yo nunca le he acabado de dar mi aprobación. Aunque es cierto que pocos hombres que se consideran importantes, guapos o exitosos se pasean con una rechoncha al lado.

Los chicos de las revistas, los que se creen que un día serán de portada y los que aspiran a algo, no van de la mano de una gorda. Quizás es que no están nada estresados… Quizás es que mi tía tiene algo de razón y muchos hombres crean que pasearse con una gorda no mola nada… O quizás es que mi tía defiende a capa y espada las curvas y los intereses de las mujeres de mi familia a las que la naturaleza dotó de buenas chichas.

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