Mad Men Lab La importancia de llamarse Puri

A Silvia Cruz, lo que más le llama la atención de Norma Duval, además del tipazo que se gasta a estas alturas, es que esté apunto de renunciar a su apellido de vedette (que no coincide con el de soltera) para adoptar el del señor alemán con el que pronto va a casarse.

Norma Duval con Estrella Martín
Silvia Cruz | 29/07/2014 - 10:54

Siempre me ha llamado la atención Norma Duval y me ha dado mucha envidia ese tipo que se gasta. Ahora está de enhorabuena porque dice que se casa con un señor alemán que tiene negocios inmobiliarios y se llama Mathias Khün.

Pero no es el anuncio de bodorrio lo que me ha sobrecogido sino unas declaraciones de la vedette a una revista del corazón: “’Será una ceremonia civil y, tras la boda, pasaré a ser Norma Kühn’. Toma castaña.

A mi siempre me llamaba la atención que el cartero llamara a mi abuela por el apellido de mi abuelo aún cuando éste llevaba casi 20 años muerto. No lo entendía. Mi abuela tampoco supo explicármelo, las cosas como son. Pero lo que hacía el cartero con mi abuela y la obligación que tenían muchas mujeres de otros países de adoptar el apellido del marido una vez casadas siempre me pareció una completa ordinariez y una absoluta falta de respeto.

 

Un paso atrás

Han pasado los años y cuando ya hemos conseguido que en España los hijos puedan llevar como primer apellido el que más les apetezca a sus progenitores, dejando atrás la rancia obligatoriedad de que fuese el del padre, vuelven ejemplos como éste.

El caso de Nora es curioso, porque aunque es cierto que en Alemania el matrimonio debe escoger un solo apellido para que lo use la pareja y los hijos, también lo es que puede ser el de cualquiera de los miembros de la pareja. Norma ha decidido coger el de su marido y es una pena, con lo acostumbrados que estamos aquí a su Duval y lo bien que le quedaría al rubio novio.

“Pero es que la Duval no se apellida Duval, se apellida Martín”, me chiva mi asesora en temas del corazón. Y me parte en dos. Busco en Google para cerciorarme de que no quiere chafarme el artículo, compruebo que tiene razón y descubro también que la Duval ni siquiera se llama Norma. Pero claro, ya entiendo que si Martín tiene poco glamour, imagínense llamarse Puri Khün. O Matías Martín.

Me apuesto las cejas, con lo que adornan, a que ninguna revista les habría comprado el titular con esos nombres.

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