Mad Men Lab: Más pelos, por favor

¿Qué fue de los hombres de pelo en pecho? Cruz constata que, como los osos polares, son una especie en riesgo de extinción no reconocido, y que la intolerancia al vello corporal está llegando a unos extremos que ni nos hubiésemos imaginado hace una década.

Donde no hay pelo ¿hay alegría?
Silvia Cruz | 11/03/2013 - 11:33

Confieso que de vez en cuando le echo un vistazo a ‘Mujeres y hombres y viceversa’. Y digo confieso porque, no gustándome las mujeres, y no apareciendo ni un solo hombre que me mueva un pelo del cuerpo, creo que los motivos por los que lo miro son más que perversos. Y de pelos y perversiones (estéticas) va la cosa hoy.

Lo digo porque ya he visto suficientes programas para concluir que prácticamente todos los chicos, morenos, rubios, pelirrojos (perdón, pelirrojos no, que hasta ahora no he visto ni uno), sean tronistas o pretendientes, acaban mostrando en algún momento el pecho, los abdominales e incluso las piernas. He visto también que cualquier excusa es buena para levantase la camiseta o quitarse la ropa con el objetivo de que veamos que lo que se gastan en el gimnasio está bien empleado.

Pero no me impresionan sus turgentes músculos, ni sus tabletas de chocolate, ni siquiera esos bíceps que en los más jóvenes son impropios, pues ni siquiera han acabado de desarrollarse físicamente. Lo que me impresiona es que ninguno de ellos tenga un pelo en todo su cuerpo. Cuando aparece una de esas ortopédicas escenas de jacuzzi o de piscina, se puede ver que están limpitos de vello por todas partes. Me choca también que algunas tronistas indiquen que quieren pretendientes depilados, que no quieren ver un pelo ni en pintura. Y yo me pregunto, ¿a qué viene este temor al pelo?

Ni siquiera en los párpados

Y esto que cuento no es exclusivo de ‘MYHYV’, qué va. Por la calle, en las tiendas, en los bares, se pueden ver hombres sin pelo. Algunos, incluso, se pasan de la raya llevando al paroxismo la depilación de las cejas. ¡Eso sí que no! Quitarse el entrecejo para no parecerse al antepasado Cromagnon, vale. Pero dejarse las cejitas como dos líneas casi inapreciables, no. Yo en un párpado tan despejado espero un buen maquillaje o una buena pestaña postiza que lo adorne. Así, a pelo, valga la rebuznancia, ese párpado tan limpio, tan de starlette, me da mucha grima.

Ese detalle de la ceja-línea suele ir acompañado en muchos casos del moreno-a-ti-nadie-te-quiere-bien. Es ese moreno de cabina de rayos UVA que más que moreno, parece naranja. Nadie que tenga gente que lo quiera bien puede dejar salir a la calle a una persona con ese tono de piel. Ese naranja con la ceja, casi siempre negra, finita y tan marcada, los hace parecer muñequitos de cera que dudo puedan atraer la atención de una hembra durante mucho rato. Chicas, no hace falta ir en busca del oso, pero ya sabéis que donde hay pelo hay alegría y que los únicos bichos que no tienen vello son los insectos… y los pollos del Carrefour.

  • Imprimir
  • Enviar por e-mail
Este mes, en 'Primera Línea'
Janice Griffith: La actriz porno fumeta que odia el sexismo y el racismo
Este mes, en 'Primera Línea'
publicidad
publicidad
Búscanos en Facebook
publicidad

© Ediciones Reunidas, S.A. | Todos los derechos reservados