Mad Men Lab: ¿Quién teme a Grey?

Es un secreto a voces: ’50 sombras de Grey’ no solo es la versión fetichista y pretendidamente adulta de ‘Crepúsculo’, sino también un peso pluma en comparación con los quintales métricos de porno bizarro y oscuro que puedes encontrar en un día tonto en la red.

Mad Men Grey
Silvia Cruz | 26/02/2013 - 10:40

No quería hacerlo, pero allá voy. Voy a hablar de ’50 sombras de Grey’. Y no por su ínfima calidad literaria, que no es el tema que nos ocupa en este espacio, sino por la sarta de tonterías que en torno al libro se siguen diciendo.

Voy a defenderos, queridos hombres, de las tontuneces que estaréis oyendo últimamente. Y voy a tranquilizaros y deciros que no debéis tener miedo, que lo que esconde ese libro no es más que una historia de amor aderezada con números sexuales explícitos que no tienen nada de especial.

No hay ningún misterio por desvelar y no debéis temer que vuestra chica haga lo que hizo una señora de Gran Bretaña hace poco: divorciarse de su marido porque no quería causarle a ella el ‘exquisito’ dolor que Grey le inflige a Anastasia.

Ríos de tinta

Una vez saltó esta noticia, la prensa se tragó sin pestañear el milímetro que separa la anécdota de la epidemia, con lo que salió a flote un tema periodístico de esos que parecen interminables. ¡Cuántas páginas, incluida ésta, se han llenado hablando de la cuestión!

Así empezaron los reportajes sobre lo amenazados que os sentís los hombres por esta trilogía que os deja a la altura del suelo que pisa el tal Grey. Mentira, mentira y nada más que mentira. ¿A quién quieren convencer con esos argumentos? A vosotros no, claro. Nada de lo que aparece en esos tochos, os lo juro por mi vida, es nuevo para vosotros. Lo sé. Porque no hay nada en ellos que no podáis encontrar, por ejemplo, en Pornhub, que además es gratis.

Tampoco es que sea para tanto

Yo juraría que el libro de marras es incluso más recatado que cualquier peli porno de las más suavonas. Por si no me creéis, os contaré una cosa que me resulta obvia: el tono, el estilo y los detalles de esta trilogía se parecen demasiado (y sospechosamente a mi entender) a la saga ‘Crepúsculo’, esa historia de vampiros adolescentes donde el sexo casi no existe y todo está envuelto de una aureola de castidad casi indecente. No tenéis más que conocer la otra noticia que me ha llevado a escribir esta pieza sobre el asunto Grey: la autora, E. L. James, y sus editores se niegan a hacer una versión porno de las rentables sombras.

Por tanto, mucho alardear de lo picante, subido de tono, fuerte y bestia que es el libro pero de llevarlo a la pantalla en su versión más realista, nada de nada. Vamos, que al final, la cosa fílmica se quedará en un Robert Pattinson, (que, coincidencias de la vida, era el vampiro protagonista en ‘Crepúsculo’) interpretando a un Grey que lo más parecido a un rabo que mostrará será alguna fusta, látigo o  similar con el que darle un sopapo a la tierna Anastasia.

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