Mad Men Lab: ¡Toma las riendas del armario!

Estremecedor dato: casi dos tercios de los hombres de más de 30 años dejan que sus parejas les elijan la ropa. El último en reconocer que se viste por cuenta ajena es todo un pez gordo: el primer ministro británico David Cameron.

Cameron con la mujer que le viste y le peina
Silvia Cruz | 21/01/2013 - 13:19

Los medios ingleses han criticado en más de una ocasión a su Primer Ministro, David Cameron, porque encuentran que en sus ratos de ocio el hombre tiende a vestirse de forma pelín hortera. Camisetas demasiado ajustadas que marcan más barriga de la conveniente o colores poco favorecedores y algo pasados de moda son algunos de los supuestos defectos que le critican los árbitros del buen gusto.

Eso sí, la vestimenta de trabajo de Cameron es impecable, no en vano fue un chico Eton y eso del traje hecho a medida le viene de cuna. Pero en sus vacaciones y en sus paseos con su querida Samantha, David se deja llevar obviando las reglas de la más elemental etiqueta. Y ahí la prensa no perdona.

Él ha salido al paso de las acusaciones diciendo que es su señora, no él, quien le elige la ropa. Ni corto ni perezoso, ha asegurado a los medios que cuando va a comprar ropa, se mete en el vestidor y es ella quien le pasa la ropa “como a un prisonero se le pasa la comida”. Textual.

Mal jugado, Cameron

No entraré en si el premier británico viste bien o mal, pero  que tiene poco estilo está clarísimo a la vista de esa patético intento de echarle tierra a la reputación de su esposa. Y dicho esto, si ella le viste mal, le está bien empleado. ¿Acaso es usted un niño de teta al que hay que elegirle incluso los pololos? Caramba, con el mandatario.

Yo sé que hay señoras marimandonas y controladoras, mujeres terribles que quieren veros vestidos como David Beckham o Mario Casas, sin tener en cuenta que ni tenéis sus pectorales y posiblemente, tampoco su edad. Escuchad: no les hagáis caso, reclamad vuestra libertad. Y hacedlo de la mejor manera posible: saliendo de compras, que es de lo más subversivo que puede hacer hoy por hoy un hombre moderno.

Haced un esfuerzo y elegid vuestra indumentaria, incluida la interior. Hay gayumbos que no son para todos los cucus, debéis aprenderlo de una vez. Eso, y que no llevarlos no es una alternativa guay, es una guarrada. Yo soy del club de las mujeres que sufren yendo de compras, no me gusta, lo aborrezco. Y por eso os entiendo. Pero no dejo que mi madre, ni mi padre, ni mi marido elijan por mí lo que debo llevar puesto.

Tenéis fama de no acertar en la combinación de colores, ni con las tallas y muchos os amparáis en ello para desentenderos. Chicas, dejadlos hacer y dejad de vestirlos como si fueran muñecos. Y vosotros, queridos, ¿no habéis pensado nunca que es posible que vuestra chica no tenga buen gusto?

 

 

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