Mad Men Lab Un brindis por ‘Maravilla’

Un grande en la derrota. Eso es para Silvia Cruz el boxeador argentino Sergio ‘Maravilla’ Martínez, maltratado sin compasión por la prensa de su país tras su derrota del sábado pasado, en una nueva muestra de lo cruel que puede llegar a ser el deporte.

Sergio 'Maravilla'
Silvia Cruz | 11/06/2014 - 9:47

A Sergio “Maravilla” Martínez le han arrancado su apodo de un plumazo, sin compasión, como suele ocurrir con los ídolos que aúpa la afición a falta de otros alientos. “Maravilla” perdió el sábado su título de campeón mundial WBC del peso medio y se quedó en el suelo a manos de Miguel Cotto, un puertorriqueño en racha que vino a confirmar que el argentino está ahora mismo hecho polvo.

Le he seguido la pista a Sergio estos días de varias maneras y, vista la dureza y la impiedad con la que se le ha tratado, me he dado cuenta de lo terrible que es el peso que se echan a las espaldas algunos deportistas. Lastrar las frustraciones de un país y una afición debe ser insoportable incluso para unas rodillas como las de Sergio. Le han caído chuzos de punta por subir al ring sin estar en plena forma, por haber dado un espectáculo lamentable y por haber dejado en mal lugar el nombre de su país y de su afición. Cómo si el deportista debiera responder por todas las miserias de los ojos que lo miran.

 

Nada que objetar

“Maravilla” no puso ni una excusa. Pidió disculpas y aceptó que no había estado a la altura. Pero ni eso le sirvió para que no lo maltrataran. Hay quien dice que el boxeo es cruel, valoración que no comparto en absoluto, pero más cruel es el trato de la prensa y la afición con los boxeadores. Hoy eres una fiera, mañana un desastre absoluto y una vergüenza. Repasar los titulares dedicados a “Maravilla” en los últimos cuatro años dan cuenta de lo difícil que es llegar arriba, de lo caro que resulta ser el ídolo de determinada gente y de lo barato que resulta insultar, vilipendiar y humillar a quien se expone. Nadie quiere ir del lado de los perdedores. Y si alguna lección debe dar el deporte, sería esa: que el que se arriesga, puede perder y no esas otras que hablan de (falsa) humildad, de la importancia de participar y otras zarandajas.

Yo brindo hoy por “Maravilla” que seguramente se haga un favor a sí mismo y a su cuerpo si se retira, pero que ha procurado noches de gloria a quienes le han seguido. Y eso es mucho más de lo que pueden decir la mayoría de los que hoy lo vapulean.

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