Historias del porno Mi primera vez en Esmeralda Pussycat

Gisbert tira esta vez de su archivo de recuerdos personal para contarnos su visita a las dos únicas salas X que sobreviven en Bogotá, la entrañable Novedades y la mucho más desfasada Esmeralda Pussycat.

Esmeralda Pussycat
Paco Gisbert | 08/03/2018 - 10:19

En octubre de 2008, fui invitado por la Escuela de Cine Blackmaría a impartir un seminario en Bogotá sobre el cine erótico español. El curso constaba de tres jornadas, la última de las cuales consistía en un encuentro de las dos docenas de alumnos asistentes con el actor X Nacho Vidal, que me acompañó en aquel viaje. En esa charla, Nacho se mostró mucho más humano que divino, en la que reivindicó su forma de ver la vida y en la que fue el Nacho sincero y sencillo que tanto he apreciado.

Uno de los alumnos de aquel seminario se acercó a mí, de forma tímida, al acabar la clase de Nacho para felicitarme. Era un tipo de aspecto amable que tomaba notas con atención en mis clases y asentía con complicidad cuando yo salpicaba las explicaciones con bromas distendidas. Se llamaba Carlos y me contó que se había apuntado al seminario porque tenía un verdadero interés profesional relacionado con el cine X.

Resulta que Carlos era el gerente de las dos salas X más importantes del centro de Bogotá y el hombre, en lugar de dedicarse a programar las películas tal cual le llegaban para su exhibición, quería saber del tema, ofrecer a sus clientes un producto que consideraba que merecían. Aunque sus clientes fueran en su mayoría pajilleros a los que la peli que proyectaban les importara bien poco. Carlos me invitó a visitar al día siguiente las dos salas que regentaba y yo acepté encantado su invitación.

 

Una experiencia inolvidable

Así que el siguiente día me dirigí, desde el hotel de La Candelaria en el que estaba alojado, hacia la sala X Esmeralda Pussycat, donde me había citado con Carlos. Esmeralda Pussycat, un viejo teatro convertido en sala X en 1985, tiene dos pisos y la estructura de los viejos cines, con patio de butacas y piso superior.

Esmeralda Pussycat

 

Ahora funciona como centro multifuncional del sediento de sexo andino, una mezcla entre sex-shop y sala de porno en la que el cliente puede salir a pasear y comprar condones o un consolador en la entrada, como quien compra palomitas y Coca-Cola en un cine convencional.

Ver aquello fue una experiencia sensacional. Carlos me enseñó cómo funciona una sala de proyección de películas porno que pretende ser como un cine convencional pero con infraestructura de sex-shop. Me explicó que, durante un tiempo, reservaron el piso superior solo para parejas, con la ingenua intención de que disfrutaran de mayor intimidad, pero que el tema se les fue de las manos cuando pillaron a varias parejas follando en posiciones que se asemejaban a lo que veían en pantalla: el tío detrás, de pie, empujando a la chica que se apoyaba en el muro que servía de separación con el patio de butacas, en el más genuino doggy style.

Esmeralda Pussycat

 

Aquella experiencia pionera de apareamiento inducido por lo que el cine ofrecía se frustró, según Carlos, por la poca discreción de los clientes. Desde entonces, la planta superior del Esmeralda Pussycat está cerrada al público, pues la demanda de espectadores llega solo para ocupar la platea.

Más tarde, Carlos me llevó al Novedades, otra sala X regentada por su familia. Al contrario que en el Esmeralda Pussycat, el ambiente del Novedades era entrañable, entre otras cosas porque la administradora del cine era su propia madre, una señora amable y que podría estar al frente de una ferretería o un colmado de víveres, pero que los avatares de la vida la había llevado a regentar una sala X. Sin embargo Nelly, que así se llamaba la madre de Carlos, me comentó que aquella sala tenía los días contados, debido a la escasa afluencia de espectadores.

Casi diez años después de aquella fascinante experiencia, el Esmeralda Pussycat y el Novedades continúan abiertos, según me confirma Carlos, vía correo electrónico, y son las únicas salas especializadas en proyección de películas X que existen en la capital de Colombia.

Esmeralda Pussycat

 

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