Tamara Ecclestone y la madre de todas las cogorzas

Leemos por ahí que Tamara Ecclestone acabó el cotillón de la noche de fin de año “algo perjudicada”. ¿Algo perjudicada? He aquí la madre de todos los eufemismos concebibles: como acabó es con un curda legendaria. Abracadabrante. De campeonato.

Tamara Ecclestone, toda traspuesta
Redacción | 02/01/2013 - 17:04

Esto sí es una merluza como dios manda. Y lo demás, tonterías.

La foto no podía ser más elocuente: la hijísima de Bernie Ecclestone, la primogénita de la multimillonaria mano que mece la cuna de la Fórmula 1, salió de Anabel’s, un local mega pijo del mega pijo barrio londinense de Mayfair, con los ojillos al biés y los labios torcidos, torcidos. Obnubilada, en fin. En pleno trance de etílico extravío. Borracha hasta las trancas.

La heredera de 28 años tendrá aún hoy una resaca del quince, pero lo que no tiene es ninguna excusa que sea de recibo. No estuvo trasegando litronas, vinachos en polvo ni licores de garrafón, sino paladeando lustrosos cócteles de diseño en uno de los garitos más exclusivos del planeta. Y no estaba mordiéndole la yugular a futbolistas y actores en compañía de jóvenes ricachonas descarriadas como Paris Hilton, sino celebrando el año nuevo con su madre, una Slavica  Radic (por cierto, la sufrida señora que aparece en la foto llevando del brazo a su retoña junto con el portero del garito) que ya conoció tiempos mejores y últimamente no gana para disgustos.

“¡Por Dior, qué taja tan tonta!”

Puede que a Tamara (quien, según testigos presenciales, acabaría hecho un cristo, pero fue el alma de la fiesta mientras le duró la cuerda) se le fuese la mano con el alcohol en un vano intento de olvidar un 2012 que, también para ella, ha sido annus horribilis.

Y es que hace apenas unos meses que la Ecclestone y sus progenitores recibieron envuelto en celofán un DVD con lo que resultó ser el testimonio gráfico de un violento polvo entre ella, la heredera, y su exnovio, el tipo que había mandado la cinta, un patán rencoroso y sin estilo que responde al nombre de Omar Khyami. Ya se sabe, las cintas sexuales las carga el diablo. Se graban en un calentón, se olvidan y luego, como los jodidos años 80, siempre vuelven.

Según su propio testimonio (sí, le contó la anécdota a la prensa), Tamara reaccionó ante el desastre que se estaba consumando en su reproductor de vídeo llamando a su hermana Petra, la menos díscola de la familia, para que acudiese al hogar de los Ecclestone y se esforzarse en consolar al patriarca, al que la visión de la cinta había dejado, al parecer, “blanco como una sábana”.

Desde entonces, la joven farandulera ha hecho denodados esfuerzos por superar semejante trago. Hace unos días, declaraba que no había vuelto a salir con nadie desde su ruptura con Khyami, y que la experiencia de estar soltera por primera vez desde los 18 años le estaba resultando “gratificante”. Seguro que después de ver cómo se castigó el hígado la noche de fin de año más de uno habrá llegado a la conclusión de que no lleva la soltería tan bien como pretende.

 

  • Imprimir
  • Enviar por e-mail
Este mes, en 'Primera Línea'
Janice Griffith: La actriz porno fumeta que odia el sexismo y el racismo
Este mes, en 'Primera Línea'
publicidad
publicidad
Búscanos en Facebook
publicidad

© Ediciones Reunidas, S.A. | Todos los derechos reservados