Torbe: el Hugh Hefner cañí vuelve al redil

Tras siete años de ausencia, Natxo Allende, ‘Torbe’, vuelve a un festival erótico. Y lo hace convertido en toda una estrella gracias a su particular manera de concebir el mundo del porno y a su posición dominante en la red.

Torbe y su harén de Villacerda
Redacción | 09/10/2013 - 16:13

La primera vez que estuvo en el Festival Internacional de Cine Erótico de Barcelona (FICEB), hace de eso casi un decenio, a Natxo Allende (Portugalete, Vizcaya, 1969) solo lo conocían los seguidores de ‘La Comictiva’, el fanzine que había creado y dirigido hasta 2000. “Ahora me conoce hasta el tato”, dice uno de los actores, directores y productores de porno más populares en nuestro país, gracias, entre otras muchas actividades, a sus apariciones en programas de televisión y el éxito de su página web Putalocura.

Allende, a quien todo el mundo conoce como Torbe, vuelve mañana, siete años después, a un evento del sector, el Salón Erótico de Barcelona Klic Klic. “Vuelvo para tener contacto directo con mis fans, que cada día son más”, explica el interesado. No sabemos muy bien qué hará en el recinto ferial de Cornellà pero, cuando se le recuerdan los míticos shows en plan profesor casposo de colegialas con faldas de cuadros que montaba en sus primeras apariciones por el FICEB, sonríe y desvela: “Estaría bien hacer algo así, disfrazado de Padre Damián, que es uno de mis personajes favoritos”.

Genio y figura

Torbe habló con nosotros desde Villacerda, su cuartel general en el centro de Madrid, mientras juega un partido de fútbol en la Playstation -un Barça-Madrid, aclara-, en demostración de que, al contrario que la mayoría de los hombres, sabe hacer dos cosas a la vez.

En Villacerda trabajan 120 chicas, entre webcamers y actrices, para quien se ha convertido en una especie de Hugh Hefner cañí por su particular filosofía de vida: “pasarlo bien y no avergonzarte de lo que haces”, resume. Pero, sobre todo, por una fórmula de trabajo en que la rentabilidad es el principal objetivo.

Torbe se enorgullece de haber sido la primera persona en España que realizó porno para internet y uno de los pioneros del porno amateur. “Hubo mucha gente que me criticó, pero al final el tiempo me ha dado la razón y todo el mundo me imita”, afirma.

Ahora, con la crisis y el escaso rendimiento que ofrecen las escenas X, ha optado por reducir al mínimo los costes de producción: “A mí una escena me cuesta 200 euros, mientras que a cualquier otra productora le sale por 1.000 o 1.500 como mínimo”, proclama antes de dejar un claro aviso para navegantes: “El porno no da dinero porque sus costes son altos y muy poca gente paga por verlo en la red. Solo si haces algo especial, como las webcams, que no se pueden piratear, o si trabajas muy barato, sale rentable”.

Quizás por eso, Torbe se montó hace un par de años este remedo castizo de la Mansión Playboy en el que hace cantera para el porno español. “Siempre he antepuesto el beneficio a las escenas y, de hecho, ahora grabo muy poco porno; estoy por otras cosas”,  dice mientras acaba su partido virtual.

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