Historias del porno Una película a su medida

Historias del porno vuelve a los felices 80 para desmenuzar la penúltima película que realizaron juntos dos leyendas del cine X clásico, Marilyn Chambers y John Holmes. Un historia de sexo, drogas y grandes estrellas en el ocaso de sus carreras.

Marilyn Chambers
Paco Gisbert | 06/09/2016 - 17:27

En 1973, Marilyn Chambers se convirtió en el icono de la liberación sexual en la Costa Oeste de los Estados Unidos al protagonizar ‘Tras la puerta verde’, el estreno como directores de los hermanos Mitchell, dos animosos activistas de la contracultura californiana que hacían el amor y no la guerra y regentaban el O’Farrell Theater, la sala más conocida de espectáculos eróticos de San Francisco.

Pero, entre 1973 y 1980, Chambers apenas participó un par de filmes X para los Mitchell y centró su carrera en trabajar en el cine convencional (fue la protagonista de ‘Rabia’, de David Cronenberg) y en promocionar su propia imagen, tanto en los medios de comunicación como en el propio O’Farrell Theater, donde bailaba como estrella invitada todas las semanas.

Marilyn Chambers

En 1980, Marilyn decidió volver al porno y hacerlo por la puerta grande, con una película consagrada completamente a su lucimiento personal. Pero no eligió el formato habitual que su utilizaba en el porno americano para reforzar la imagen de una actriz, el ‘Deep Inside’ (una larga entrevista salpicada de escenas de sexo explícito), sino que planeó un filme con argumento en el que ella era la absoluta protagonista de la historia. El veterano Stu Segall, productor de cine de serie B y director de cine X con el seudónimo de Godfrey Daniels, fue el encargado de llevar el ambicioso proyecto a buen puerto.

‘Insatiable’, cuyo título español parece el diagnóstico de una rara enfermedad mental (‘Furor insaciable’) hacía protagonista de la historia de seducción, por primera vez en la historia del porno, a una mujer. Sobre la figura de Chambers orbita toda la trama y es ella la que acaba follándose a los hombres y mujeres que va encontrando en su camino. Quizás aquellos que pontifican sobre el machismo exacerbado del porno a lo largo de la historia y meten en el mismo saco al cine porno clásico y al porno actual (que sí que peca de un machismo exagerado) deberían de ver esta película.

Marilyn Chambers

Rodada escenarios naturales de Londres y San Francisco, ‘Insatiable’ consagró a Marilyn Chambers como la mayor estrella del porno de la edad de oro del cine X norteamericano. Entre otras cosas por una mítica secuencia: la que comparten, como cierre del filme, la propia Marilyn y John Holmes. Una escena que encierra una curiosa anécdota.

La escena reproducía el sueño erótico de Marilyn con el hombre ideal. El macho en todo el sentido de la palabra. Para interpretarlo, Segall contrató a John Holmes, cuyas cualidades físicas respondían al personaje onírico que precisaba el final de la cinta. Pero, por aquel entonces, Holmes era un adicto a la cocaína. Eran tiempos en los que el polvo blanco corría alegremente por los sets de rodaje y John Holmes acudía al cuarto de baño del plató para hacerse una raya cada 15 minutos. Marilyn también estaba enganchada a la coca, con la diferencia que ella no la probaba si tenía que actuar, “para ser yo misma”, según su propia confesión.

Marilyn Chambers

 

Una escena accidentada

Tal era la adicción de John Holmes a la farlopa que compró una onza (algo más de 28 gramos) de coca al llegar a San Francisco. Por la noche hubo de volver a llamar al camello porque se la había acabado. En tal estado, la filmación de la última escena de ‘Insatiable’, al día siguiente, fue un auténtico martirio para el equipo de rodaje. Holmes era incapaz de enderezar su descomunal aparato pese a la ayuda de Marilyn Chambers, quien no dudó en ejercer de ‘fluffer’ con el fin de salvar la secuencia.

Finalmente, tras un día entero de trabajo, la secuencia pudo rodarse. “Nunca tuvo la polla realmente dura”, explicó años después Chambers, “pero creo que fingimos lo suficiente para que la secuencia pareciera real. Aparentemente a la gente le gustó, porque la película se vendió muy bien”. Cuando Segall pronunció la palabra “corten”, Holmes se fue al cuarto de baño a meterse otra raya por la nariz.

Tres años después de aquel encuentro, Marilyn Chambers y John Holmes volvieron a encontrarse en otro filme, de nuevo bajo la dirección de Stu Segall. Pero en ‘Up’n coming’, que así se llamaba la película, John Holmes era un hombre nuevo: tras su implicación en los asesinatos de Wonderland, había decidido no tomar cocaína y su pene, ese prodigio de la naturaleza de 35 centímetros en erección, funcionó como pretendían Marilyn y todo el equipo de rodaje.

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