Vicio y subcultura La editorial que nos gusta a la mala gente

Esta semana, Blánquez se pone literario y, aprovechando la visita de la reina Letizia a la Feria del Libro, nos recomienda una editorial especialmente pensada para la mala gente. ¿Como Letizia?

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JAVIER BLÁNQUEZ | 04/09/2015 - 9:52

Sucedió el 1 de junio en la Feria del Libro de Madrid y de ello dieron cuenta varios medios de comunicación: Letizia Ortiz, reina consorte, se pasó por el parque del Retiro de Madrid a pillar libros y acabó llevándose un ensayo de Alan Moore, hombre de barba espesa, profusión de anillos en las manos, guionista de cómics, mago amateur, lovecraftiano del grado 33 y estudioso de todo lo oculto.

Se trataba de ‘Ángeles fósiles‘, un libro breve en longitud y grande en superficie que promete mucho en tanto que estudio denso de las artes arcanas, la simbología esotérica y los rituales secretos de la antigüedad que nos han llegado hasta hoy como una energía mística, pero que luego se reduce a una idea muy sencilla: no existe la magia como acto de poder, sino la magia como acto de transformación creativa.

Lo que dice Moore en su libro es que la magia no consiste en convertir una piedra en oro, ni en invocar a espíritus ni canalizar poderes que permitan matar, enriquecerse, dañar o beneficiar a alguien, sino que lo que entendemos por magia es en realidad el arte: escribiendo, pintando, dibujando, pensando, conseguimos que lo nuevo y lo desconocido aflore. Transformamos el mundo con la mente, ergo cualquier persona creativa es un mago moderno.

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Después de que Letizia comprara el libro, hubo unos tímidos y pueriles textos especulativos en diferentes webs al respecto de si la reina (consorte) de España tenía devoción por el satanismo. Es decir, había quien se imaginaba furgonetas que entraban por la noche en Zarzuela para traer gatos negros de contrabando y a la antigua presentadora del telediario recluida en una habitación secreta del sótano del palacio arrancándole las alas a las moscas, moviendo la cuchara en un caldero en el que bulle una sopa asquerosa de batracios, gusanos, patatas y mucosidades, y dibujando pentáculos en el suelo. La imagen, lógicamente, es poderosa y a cualquiera le gustaría que fuera real: Letizia, con verruga en la nariz y sombrero picudo, escuchando discos de Coil, encendiendo velas, enviándose mensajes por Facebook con Javier Calvo -el traductor del libro de Moore– y comprando ediciones extranjeras de los cuentos completos de Lovecraft en Gigamesh. Pero tampoco es así. Por el amor de dios, ¡sólo es un libro! Inofensivo, además.

Pero aparte de inofensivo, y hasta un poco decepcionante -lo que hace Alan Moore en ‘Ángeles fósiles‘ es tomarse a pitorreo a quienes se adentran en la palabrería de la magia moderna (Madame Blavatsky, Aleister Crowley y demás héroes de lo oculto, lo espiritista y lo ritual), y serenar un poco los ánimos en un momento en el que, es cierto, todas estas corrientes han vuelto a estar de moda en algunos círculos pop-, lo que es el libro en cuestión es una preciosidad encuadernada. Apareció a finales del año pasado en La Felguera, una pequeña editorial madrileña que sólo pone a la venta artefactos que tratan sobre lo peligroso, lo escondido y lo anárquico, y que están todos cuidados al detalle, profusos en imágenes, colores y notas.

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La Felguera es la criatura de un rastreador de subculturas, cimarrones y olvidados de la historia llamado Servando Rocha: canario de origen, mago frustrado, lector impenitente, bebedor de larga distancia e historiador de lo chungo y lo exótico. En los muchos años que viene operando en el underground editorial y cultural han publicado varios libros de esos que apetece tener, se agradecen tocar y satisfacen el leer. Los orígenes del sello son lejanos -en 1996 era un fanzine, en 2004 aparecieron dos libros furtivos- y en 2009 la editorial adoptó la forma que tiene ahora: un centro de emisión de objetos cuidados, ilustrados e intermitentes sobre todo lo que suele marginar la historia cultural. Para comprender lo que hace La Felguera, habría que echar un vistazo rápido a los títulos que edita, que tienen que ver con el punk, la revolución, el feminismo, la brujería, lo oculto y el terror.

Servando Rocha suele publicar su material aquí, aunque no exclusivamente: en 2014 se disfrazó de Greil Marcus a la española con ‘Nada es verdad, todo está permitido. El día que Kurt Cobain conoció a William S. Burroughs‘ (Alpha Decay), un ensayo alucinante sobre hilos invisibles, rastros de carmín y conexiones desconocidas entre diferentes sucesos importantes de la contracultura del siglo XX, los beatniks, los grunges, los situacionistas y el furioso cantante de blues Lead Belly. Pero algunos de sus libros más extraños se los guarda para La Felguera: el último (‘El ejército rojo‘) trata sobre una legendaria comunidad de moteros negros en los años de apogeo de la contracultura en California, unos Hell’s Angels de color olvidados por la historia oficial, y el mejor de toda su cosecha es ‘La facción caníbal. Historia del vandalismo ilustrado‘, un recorrido alucinante por diferentes sociedades, acciones y mutaciones de la historia que ayudaron a promover el desorden, desde la Revolución Francesa a la sangrienta Comuna de París, de Jack el Destripador a la poesía de William Blake, del anarquismo al club Fuego Infernal del Londres del siglo XVIII, y que subrayan una idea popularizada por el escritor Thomas de Quincey (Jones): la del asesinado como un arte bello.

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Los primeros libros de La Felguera están agotados porque se tiraron pocos y hay mucho loco coleccionista suelto que, lógicamente, los quiere. Tratan sobre la banda punk anarquista Crass y sobre la banda terrorista inglesa Angry Brigade, sobre el Lower East Side en Nueva York en los años 60 y sobre el satanismo moderno, sin olvidar al líder de secta Jim Jones y a las inclinaciones pedófilas (que no pederastas) de Lewis Carroll, el autor de ‘Alicia en el país de las maravillas‘. La Felguera tiene un hit en cada libro que publica: comunicados y hechizos de la sociedad secreta de brujas feministas W.I.T.C.H. y un ensayo sobre Ramón María del Valle-Inclán y lo sobrenatural; las pasiones espiritistas de Sir Arthur Conan Doyle y textos anarquistas de Bakunin; documentos sobre los Apaches (bandas callejeras sanguinarias en el París de finales del XIX) y, el más reciente de todos por ahora, ‘La Furia‘, una colección de textos, documentos y ensayos sobre Théroigne de Méricourt, una prostituta revolucionaria en los años del Terror olvidada por la historia, pero no por muchos de quienes vieron cómo enviaba sin descanso cabezas a la guillotina.

Estos son los libros que compra la reina (consorte) Letizia Ortiz: libros bellos sobre hechos horrendos, sobre gente que no dudaba en cortarle el cuello a un rey (nos parece muy punk infiltrar semejante merca en la biblioteca palaciega) y sobre intelectuales de la magia, exploradores del mal como una forma de energía positiva. Ya dicen que la reina es hipster, que le gustan Los Planetas y Miguel Noguera, pero con lo de Alan Moore ha demostrado una cosa: por mucho que lo intentes, ella es más moderna que tú. Regresamos a Carlos III, a Catalina la Grande y a las tertulias en el salón de Madame du Deffand. ¡Viva la monarquía ilustrada, joder!

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