Vicio y subcultura Si eres hombre, te va a gustar

Ya ha llegado a nuestras pantallas la segunda temporada de ‘True Detective’ y Blánquez ha comenzado a verla. Con tal ímpetu que detecta enseguida que esta serie promete porque huele a whisky, sudor y polla.

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JAVIER BLÁNQUEZ | 25/06/2015 - 13:28

Nada más filtrarse el primer capítulo de la nueva temporada de ‘True Detective‘, me llegaron dos mensajes prometedores al respecto. Uno, vía Facebook, destacaba que la estética era súper hortera, y el otro, directamente en el móvil, advertía del escandaloso nivel del elenco femenino escogido por Nic Pizzolatto y su equipo. Así que había que verlo, no sólo porque la primera temporada se había convertido en un hito televisivo mayúsculo, sino porque algunos de los ingredientes imbatibles de ‘True Detective‘ eran la elección de una estética muy concreta y su profunda masculinidad hasta un extremo casi reaccionario, lo que más o menos obligaba a que las actrices en la serie fueran floreros cruelmente maltratados.

Sobre la sexualidad en ‘True Detective S2‘, por ahora solo se puede decir que la cosa promete. Antes de empezar a rodar, los productores de la serie ya dijeron -lanzando un anzuelo muy hábil- que uno de los capítulos incluiría una escena de orgía al estilo de ‘Eyes Wide Shut‘, de Kubrick. Después de haber repasado esa película no hace mucho, tampoco es que la bacanal en la que se cuela Tom Cruise -recuerden: la contraseña es “Fidelio”– sea una cosa salvaje al estilo Jules Jordan, no es que se vea mucho muslo y/o pechuga, pero el rollo de las máscaras venecianas, los salones adornados lujosamente con seda, brocado y oropel, el ritual de sociedad secreta y los obscenos roles de dominación y humillación siguen proyectando una fascinación que necesitábamos ver remezclada en otro contexto, con otro tipo de opulencia visual.

A la espera del gran polvo

Y una vez puesta en marcha la nueva temporada, hay pistas de por dónde puede ir la cosa: hay un negocio de webcamers que quizá conduzca a un business completamente ilegal de trata de blancas, un descenso a las tripas de la corrupción política con un casino por ahí, está de co-protagonista Rachel McAdams, en el papel de una agente del sheriff del condado aficionada a las artes marciales y a las armas ninja que en su primer plano ya aparece en bragas, y se supone que dado el éxito que tuvo en la primera temporada el polvazo que le echa Alexandra Daddario a Woody Harrelson, en algún momento se repetirá la jugada y alguna actriz secundaria, desconocida y con un cuerpo de vértigo nos enseñe toda la merienda.

Pero más allá de esto, que ya se da por hecho porque la primera temporada ya era así -muy en la línea de ese noir ultra viril en la línea de James Ellroy y otros maestros de la literatura policial de las últimas décadas, en la que los hombres tienen problemas muy serios con el alcohol, se meten en peleas, viven vidas al borde del fracaso absoluto, pagan pensiones hasta arruinarse y de vez en cuando se tiran a una puta de la calle malamente tras un seto-, lo que mola de ‘True Detective S2‘ es la estética. Quizá tenga que ver que Cary Fukunaga, que dirigió los ocho capítulos de la primera temporada, se quiera mantener esta vez tras las cámaras, como productor ejecutivo: parece como si los acabados en decoración, fotografía y vestuario no estuvieran tan cuidados como cuando acompañábamos a Matthew MacConaughey y Woody Harrelson por aquellos parajes pantanosos de Luisiana, imágenes derretidas por un calor pegajoso y abrasador.

El bigotito de Colin

En cambio, aunque la acción se desarrolle en la actualidad, ahora la estética es muy setentas. Ayuda la participación de Colin Farrell en el papel protagonista de Ray Velcoro. Mucha gente le tiene una tirria cerval al viejo Colin, le considera un mal actor -a pesar de haber brillado en la mejor sex tape de todos los tiempos, en la que aparece tirándose muy bien empalmado a su ex novia de entonces, Nicole Narain, antigua conejita ‘Playboy‘-, pero lo cierto es que Farrell es ideal para este papel, con ese peinado a lo Richie Hawtin grasiento, ese bigote que ni está recortadito como el de Aznar ni es abundante como el mostacho de Moroder, que se queda en un fifty-fifty hortera de actor porno vintage, y esa tendencia suya a aparecer en todas las escenas como si estuviera masticando algo. Velcoro es ideal en la piel de Farrell porque apesta a bourbon, a sudor y a polla.

Todavía es pronto para saber hacia dónde irá ‘True Detective S2‘. El impacto del primer capítulo no está siendo comparable al homólogo de la primera temporada porque ya conocemos muchos de los trucos de la serie, y también porque no se repite al pie de la letra ni la localización, ni la temática, ni los recursos de montaje -cambiamos Luisiana por Vinci, un pueblo ficticio a las afueras de Los Ángeles, una mezcla entre el Baltimore de ‘The Wire‘ y lo que hay más allá de Las Vegas; cambiamos el asesinato ritual mágico por la misteriosa muerte de un alto cargo municipal; no hay flashbacks abundantes, y los tres policías se conectan al final del capítulo, no hay relaciones de tensión y odio entre ellos todavía-, pero las bases están sentadas para que el desarrollo sea ampliamente satisfactorio.

Y las bases son, en realidad, las que se esperan de ‘True Detective‘: borrachos, pendencieros, gente atrapada en un pueblo de mierda, mujeres insatisfechas después de tanto gatillazo, y unas tramas criminales que apelan a lo más oscuro que llevamos dentro, ya sea lo demoníaco o, en este caso, lo dionisíaco, porque todo apunta a que la subtrama sexual va a ir creciendo para reforzar las dos impresiones primeras que transmite la temporada, mucho vicio y mucha horterada. Tanto que, si eres hombre, te va a gustar (y si no, te ocurrirá lo que explica muy bien nuestra compañera Begoña Gómez en ‘Fotogramas‘, cuando expone con lucidez lo heteronormativa que es la sintaxis en ‘True Detective). Aunque siempre hay alternativas, ¿no? ‘Orange is the New Black‘, ‘Girls‘… Pero si lo que se quiere es pestazo a whisky, pelo en pecho y hombría decadente, nostalgia de un viejo mundo viril que se tambalea y da coletazos desesperados, Nic Pizzolatto tiene la mercancía buena que tú quieres.

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One Response to Si eres hombre, te va a gustar

  1. Gran serie, para el que no la haya visto está genial. El final es apoteósico, Matthew McConaughey hace un papelón, mientras que Woody Harrelson le gusta la buena vida, beber, follar y respirar, además de hacer una muy buena actuación. Las escenas de sexo son muy explícitas y la puta con la que folla está para coger pan y mojar.

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