Ainhoa Rebolledo: “Prefiero escuchar la radio a echar un polvo”

Gallega residente en Barcelona de solo 25 años, Ainhoa ha publicado ya un par de libros. En ellos demuestra que las nuevas generaciones no han perdido frescura ni sinceridad cuando se trata de hablar de sexo, drogas y redes sociales.

Ainhoa Rebolledo
08/12/2012 - 0:37
La conocí la pasada primavera, un día en que ella hablaba de maneras de masturbarse con la también escritora Cristina Fallarás. Cristina le ha editado en Sigue Leyendo esa pequeña obrita maestra sobre nuevas costumbres de la juventud española que es ‘¡Maldita sea!: Antropología de la noche madrileña’.

Ainhoa aprovechó nuestro encuentro para regalarme ‘Mari Klinski’, su primera nouvelle, un delicioso viaje por las ciudades y un canto de amor a las bicis que contrasta por su blancura con el tono heavy metal y a lo Henry Miller de su libro sobre Madrid, en el que curiosamente se habla mucho también de Barcelona. El caso es que esta mujer nacida en Santiago de Compostela en 1987 ha venido para quedarse. Además de una cara de ángel, tiene una lengua certera y viperina. No cabe duda de que merecía una entrevista.
 
¿Cuál de tus virtudes te ha ayudado más a la hora de conseguir que publiquen tus libros: ser chica, ser bloguera, ser muy guapa  o ser una fiestera politóxica?
He publicado dos libros y los dos han surgido a partir de mi blog. Los chicos blogueros suelen ser bastante aburridos, así que de no haber sido chica no hubiera sido tan divertida. No sé qué es ser guapa, yo creo que soy divertida y eso me hace parecer más guapa. Y lo de politóxica… Mis únicas drogas son la juventud y el ansia.
 
Confiesas ser “insoportable, egoísta y caprichosa”. ¿Lo haces para que luego nadie pueda quejarse de lo que descubra al conocerte?
Exacto. Así luego no hay sorpresas y puedo comportarme como una auténtica estúpida sin que nadie pueda protestar por ello.
 
 Tu libro parece muy sincero. ¿Crees que la sinceridad es una de tus virtudes o es una máscara que te permite ocultar selectivamente lo que de verdad quieres que permanezca oculto?
Parece y lo es, es muy real y sincero. Cuando Cristina Fallarás me envió la versión definitiva de mi libro, me sentí un poco avergonzada al leerlo. De hecho, sólo pude hojear algunas páginas, la vergüenza no me dejaba seguir. ¡Creo que me he pasado contando cosas!
 
‘Mari Klinski’ es un libro blanco, fresco, lleno de humor y un canto a tus amadas bicicletas. En cambio,  ‘¡Maldita sea!: Antropología de la noche madrileña’ es puro sexo, drogas y baretos. ¿Cuál de las dos voces se parece mas a ti?
Estos libros son como la noche y el día: ‘Mari Klinski’ es ir a trabajar en bicicleta y ‘¡Maldita sea!’ es salir por la noche y conseguir que un desconocido te pague el taxi para volver a casa a las nueve de la mañana. Creo que ahora mismo ‘Mari Klinski’ me representa más, últimamente me aburro muchísimo saliendo por la noche.
 
Has escrito: “De Barcelona se habla muy bien  en  las  revistas  de tendencias  pero  al  fin  y  al  cabo,  como ciudad,  es  una puta  mierda”. Venga, cuéntame más.
En mi opinión, Barcelona está hecha a la medida de las revistas de tendencias. Es una ciudad que se vende muy bien, y por eso hay tantísimos turistas europeos y venidos de más lejos. Llegan atraídos por esa imagen de ciudad cosmopolita, culturalmente activa y cómoda, cuando en realidad la gente no pueden cruzar las Ramblas sin que les roben la cartera o el bolso, la zona de la plaza Real por la noche es un auténtico infierno de robos y mal ambiente, la programación de los museos es lo peor y ni siquiera abren los domingos por la tarde y no puedes hacer una fiesta en ningún sitio que no sea un bar sin que venga la policía a pararla y a ponerte una denuncia.
 
Pero luego también dices: “Madrid  y Barcelona se complementan. Son ciudades hermanas y deberían  estar  más  cerca”. ¿Conclusión?
Que me voy a ir a vivir a Zaragoza… No, lo que quiero decir es que, a pesar de las rivalidades políticas, los habitantes de Madrid y Barcelona están hermanados, sobre todo a partir del movimiento 15-M. Me gustan las dos ciudades y me encantaría que se pudiera ir en metro de Madrid a Barcelona y de Barcelona a Madrid, porque el AVE es carísimo.
 
“Los catalanes  odian  bailar,  beber  de  pie  en  los  bares,  las  cañas  de cerveza (…)  la  promiscuidad  y  el  sexo sin  condón. O sea, ¿que lo del rechazo al uso del condón va por ciudades?
La verdad es que no lo sé. Desde que vivo en Barcelona sólo me he acostado con un chico y no es catalán. Pero supongo que la falta de aprecio de los hombres por el condón es universal, al menos en Europa. Eso que he escrito me lo he inventado, pero te aseguro que es 120% fiable.
 
En ‘tu’ Madrid, todo  pasaba  en  Malasaña. ¿No hubo vida para ti fuera de ese barrio?
Sí, pero todo lo que pasaba fuera de ese barrio era aburrido. Todo lo divertido pasaba en los alrededores de la plaza del 2 de mayo. Normalmente, mi vida se desarrollaba por Argüelles pero como ‘Días felices en Argüelles’ ya lo había escrito Francisco Umbral, tuve que escribir sobre Malasaña.
 
Hablas también de tu vida antes de los smartphones. ¿Cómo era esa vida?
Pues mucho más simple y sencilla. Me gustaba más la vida cuando no había Facebook y la gente no sabía TODO de ti sin apenas conocerte. Además, como quedábamos vía tuenti o vía sms, no había cambios de última hora. Odio que el whatsapp sea gratis, creo que el exceso de comunicación va en detrimento de las charlas en los bares. Además, yo no tengo smartphone. Uso un Nokia1616 que sirve para llamar, mandar sms y escuchar la radio. ¡Y tiene linterna!
 
“No  confiábamos  en  los  hombres. Nos  tocábamos el  clítoris mientras nos penetraban.” ¿Tan mal está el mercado del sexo masculino?
Sí, está fatal. El sexo está sobrevalorado y en realidad a mí me gusta más leer o escuchar la radio que acostarme con un hombre. Creo que nos han vendido a las mujeres muchas ideas erróneas  sobre el sexo para hacernos creer que es divertido y molón, para el goce y disfrute de los hombres heterosexuales.
 
“También  teníamos  novios. Muchos. Pero  les  poníamos  los  cuernos  sin parar”.  ¿Feminismo o simple sentido común?
Juventud y ansia. Queríamos verlo todo antes de decidirnos por el padre de nuestros hijos. No, es broma. Lo que pasa es que no nos gustaba nada de lo que encontrábamos. ¡Los mejores chicos siempre tienen novia! Y los hombres que no tienen novia, es por algo…
 
Otra perla que repites en tus encuentros sexuales: “¿No  sabes  follarme mejor? Menuda mierda de   polvo.Y al acabar el acto, me  vestí. Y me fui”. ¿Te funciona?
¿Funcionar? Cuando hago eso es porque siento que estoy perdiendo el tiempo, y odio perder el tiempo.
 
Otra declaración de intenciones: “Calculábamos todo  muy  bien y desaparecíamos cuando estábamos  95% borrachas, a punto de vomitar, porque los  hombres que nos invitaban a copas con la  pretensión  de invitarnos a su cama nos parecían unos losers y unos machistas”.
Sí, en el fondo creo que los hombres utilizan a las mujeres cuando quieren convencerlas para mantener relaciones sexuales. Creo que es la mujer la que debe tomar la iniciativa, es más divertido convencer a un hombre de por qué ha de acostarse contigo que dejarse convencer. Nosotras no nos dejábamos convencer casi nunca, pero nos aprovechábamos en exceso de los privilegios nocturnos de ser mujeres atractivas.
 
También dices en un momento: “No quería que supiera tan pronto que sí me acostaría con él en la  primera noche.” ¿Un rastro de inseguridad tras esa fachada de total control que parece que intentas mantener en todo momento?
Por desgracia, las mujeres no podemos hacer lo que nos apetezca en cada momento, aún tenemos encima una gran losa de piedra que nos dice que no nos podemos acostar con hombres nada más conocerles por el qué dirán, por el qué dirá el hombre de nosotras. Espero que mis hijas puedan vivir sin esa losa.
 
Tu banda sonora es borrachuza, chulesca y con toque argentino: Josele Santiago, Andy Chango, Pereza, Calamaro…
¡Y Enrique Bunbury! Me gusta mucho toda esa música y sus derivados, y por desgracia, nunca la ponen en los bares porque creo que a nadie le gusta públicamente… y no se puede bailar. Me gustan las canciones melodramáticas, canciones largas y sin estribillo, como las de Nacho Vegas. No sé por qué, pero rara vez me gusta la música hecha por mujeres, soy un poco misógina en ese aspecto.
 
Tienes algún apunte político: “No se puede ser feliz. El que es feliz es porque tiene mucho  dinero. Y el  que tiene dinero lo tiene porque ha  sido un hijo de puta. Y no se puede ser  feliz siendo hijo de puta.”
Claro, nadie se hace rico solo a base de trabajo, es imposible hacerse millonario siendo asalariado. En mi opinión, todos los ricos-ricos (no la clase media-alta) han conseguido dinero de formas urdangarinescas, con poco estilo.
 
¿Te interesa la poltica? ¿Votas, te manifiestas, militas?
Me interesa mucho, y Zapatero me gustaba mucho, hasta el momento en que se fue. Me pareció un gran Presidente del Gobierno y con él se consiguieron grandes logros sociales. También me gusta mucho Rubalcaba, pero creo que llegó desgastado al 20-N. Siempre he votado al PSOE, pero no milito en ningún partido… Ni me manifestaba mucho hasta que Mariano Rajoy ganó las elecciones. ¡Ahora sí que estoy indignada! Comparto en cierta medida las protestas del 15-M, pero no su forma de protestar… Siempre que he ido a una asamblea, en plaça Catalunya o a una asamblea de barrio, ¡han pasado más tiempo decidiendo cómo y dónde se volverían a reunir que tomando decisiones para cambiar la situación!
 
“Desde  fuera  de  Catalunya,  el  catalán se ve como un apocalipsis de incomprensión lingüística (…) pero ni  mucho menos:  siempre  que  quieras comprar algo, el vendedor  te  entenderá (..) El  problema quizás llegue cuando quieras encontrar trabajo”. ¿Hay o no hay problema lingüístico?
No es un problema, realmente. Es una situación bonita, si quieres vivir entre catalanes, has de compartir su lengua… Y no está del todo mal, el catalán es un francés mal hablado y se puede entender perfectamente si tienes un poco de inquietudes por los idiomas. Eso sí, si eres un españolista cerrado de mente, ¡seguramente no entiendas nada!
 
Pareces adicta a las redes sociales y te preguntas qué harán con tus perfiles cuando mueras. Háblame de cada una de las redes en las que tengas perfil y dime qué buscas en ellas.
Creo que ahora estoy menos enganchada que antes, antes eran mucho más divertidas por la novedad y esas cosas, pero últimamente la gente está asumiendo los problemas de privacidad y cuelgan menos información de interés cotilla vital en Facebook. Y en tuenti, hace más de un año que no me conecto. Las únicas redes sociales que me gustan ahora son lastfm y tastebuds, una red en la que puedes conocer gente a partir de tus gustos musicales. Una especie de badoo con un nivel intelectual más elevado.
 
“No me  gusta comer cosas que hayan gritado antes de morir”. ¿Vegetariana? ¿Vegana? ¿Crudívora?
No soy vegetariana, me gustan muchísimo –demasiado– las hamburguesas. Pero no me gusta la carne que no esté fileteada, es decir, que tenga forma de animal: zancos de pollo, ese tipo de cosas. No lo hago por principios ecologistas sino que siento que es una especie de canibalismo desagradable.
 
Pareces también amante de cualquier tipo de bebida que caiga en tus manos. ¿Cuál es tu favorita?
Me gustan mucho las claras de cerveza y el bourbon. Y los batidos de fresa.
 
¿Ya sabes qué quieres ser de mayor? ¿Planes literarios?
Pues me gustaría montar una agencia literaria hipster, que es algo que no existe. Yo no tengo agente porque todas las agentes son muy aburridas, ya no quedan agentes como Carmen Balcells en activo… Me gustaría representar a la mayoría de los autores jóvenes que no saben cómo publicar su primer libro, ayudarles a empezar… Esas cosas que deberían hacer las agencias literarias pero que realmente no hacen. Es imposible conseguir que una agente lea tu manuscrito si nadie lo ha leído antes.
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