Coalición Canalla La milla de oro del sexo

Nuestro incorrefible canalla de guardia, Luis Landeira, se lía la manta a la cabeza y se monta una ruta salvaje y francamente clandestina por los locales de alterne del centro de Madrid.

Le Papillon
Luis Landeira | 14/07/2014 - 12:33

“Me sale más caro un amor que una puta”, dice Cool, un rapero de Carabanchel, en uno de sus temas.

Tal vez por eso, porque en el fondo sale incluso barata, la prostitución sigue siendo un negocio rentable en estos tiempos de vacas flacas. Y de haber unos premios a la ciudad más putera de España (y parte del extranjero), Madrid optaría sin duda a ganarlo.

En la villa y corte hay meretrices hasta debajo de las piedras: en el Parque del Oeste, en la Gran Vía, en Montera… Y eso por no hablar de los travestis de Hortaleza, los apartamentos privados de la Castellana, las masajistas chinas de Usera, los macroputiclubs de la carretera de La Coruña o los pisos llenos de “esculturales señoritas” que hay por todas partes.

Entre tanta oferta, resulta milagroso que sobrevivan las tradicionales barras americanas: bares de neón que sirven copas con derecho a roce y generan beneficios superiores a los 20.000 € mensuales cada uno. Muchas de estas whiskerías se localizan en el triángulo bordeado por Ópera, Callao y Gran Vía. Acompáñanos a tomar una copa… y lo que surja.

 

Baronet Cocktail Club (Caños del Peral, 1)

Como en los demás tugurios de su calle, aquí no cobran entrada, pero la consumición es obligatoria y cuesta un mínimo de 7 euros. Tener un vaso en la mano te da derecho a permanecer dentro del local y lidiar con una docena de señoritas rumanas y sudamericanas que, una tras otra, no pararán de rozarte y susurrarte hasta que las convides a una diminuta copichuela de un enigmático licor amarillento, que cuesta la friolera de 30 euros e incluye un rato corto de petting o magreo. Entrar en una habitación para pasar a mayores cuesta alrededor de 50 €. Abre de 4 de la tarde a 4 de la mañana.

 

Discoteca Olimpia (Caños del Peral, 7)

Dispone de dos amplias plantas, donde caben mujeres de todos los tamaños y colores, para casi todos los gustos. Destacan monumentos rusos como Nikita, que por un precio razonable (unos 30 pavos) te harán unos buenos arrumacos en la zona de sombras. Para practicar sexo hardcore tendrás que pagar más euros y descender a la planta baja, donde hay una pista de baile en penumbra y unos cómodos sofás ideales para la guarrería. Además, tras unas puertas corredizas se esconden unos privados con camas, para los que prefieran una sesión más larga y mullida. Se admiten dúos, tríos y hasta cuartetos.

 

New Girls Cabaret (Gran Vía, 59)

La mejor sala de Madrid con el espectáculo más novedoso y sexy. Abierto de 21:00 a madrugada”, reza su flyer. A ver si es verdad. Atraviesas el recibidor, vigilado por un portero rumano y una estatua romana en pelotas, y llegas a la inmensa sala principal, donde unas 45 mujeres en deshabillé se rifan a los clientes. Si convidas a copas, puedes subir al reservado, desde donde verás los lap dances del escenario y podrás palpar la anatomía de la elegida con tus zarpas ibéricas. El polvo ronda los 80 euros, regateables en función del humor de la interfecta. No es difícil llevarse al huerto a dos por 100.

 

Le Papillon (Silva, 10)

Posee unas sofisticadas instalaciones, decoradas por El Corte Inglés, y entre 10 y 15 zagalas, que actúan con más tacto del que se estila en lugares de este tipo. No es un local grande, pero está bien distribuido y al fondo tiene un mini escenario para dirty dancing, amén de privados estilo Amsterdam, que propician interacciones entre exhibicionistas y voyeurs. Es uno de los pocos locales del ramo que ofrece españolitas, entre las que cabe destacar a la mostoleña Sandra. ¿Los precios? 15 el cubata, 12 la birra, 50 invitar a la chica y 105 media hora de triqui triqui. El pico de 5 euros es por la toalla y el condón.

 

Chelsea Petit Cabaret (Cuesta de Santo Domingo, 18)

Desde hace más de dos décadas, este lupanar ofrece animación continua, a partir de las 20 horas. Según el portero, “la entrada son 10 euros. Es lo que le iba a costar la copa. En los demás se la cobran en la barra y aquí se la cobramos en la puerta. Además el espectáculo es muy bueno”. No miente. Interpretados por un plantel de 20 señoritas artistas de la vida (que diría Ozores), los shows incluyen stripteases, lésbicos, juegos con plátanos y otros inventos. Pero tendrás que aflojar pasta si quieres llevarte a una chica a bailar en privado. Para tales menesteres, disponen de una elegante zona VIP.

 

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