Historias del porno Cuando Roy Stuart fue actor X

Gisbert bucea en la apasionante biografía de Roy Stuart para contarnos que el artista neoyorquino, uno de los grandes de la fotografía erótica, empezó rodando cortometrajes porno e incluso participando como actor en rodajes con sexo explícito.

Roy Stuart
Paco Gisbert | 16/03/2017 - 8:43

Nadie que conozca, aun de manera tangencial, el mundo de la fotografía erótica ignora que Roy Stuart es uno de los grandes en esa disciplina artística. Sus trabajos, popularizados por la editorial alemana Taschen, se encuentran en esa difusa frontera que separa (o une) pornografía con erotismo, gracias a una mirada tan sorprendente como atrevida.

Pero Stuart, al contrario que muchos de sus compañeros de profesión, conoce el mundo del porno porque lo vivió plenamente, en la década de los 70, cuando Nueva York era el centro del universo triple X. Nacido en la Gran Manzana en 1955, Roy Stuart viajó a París por primera vez con 16 años, justo el verano en el que había empezado a estudiar en el instituto.

El futuro fotógrafo quedó fascinado por la atmósfera de la ciudad francesa y, a su vuelta, acabados sus estudios, comenzó a relacionarse con los ambientes de la contracultura neoyorquina, en especial con Allen Gingsberg y Nelson Villamor. Pero no fueron los únicos amigos que hizo en ese contexto de amor, drogas y anhelos de cambiar la sociedad. Vivía en un bloque de apartamentos donde también residían Patti Smith o una aún desconocida Madonna, y, a través de Rod Swenson, consiguió un trabajo algo extraño, pero que le ayudaba a sobrevivir: director escénico del Show World, el principal local de striptease de la ciudad. Allí entró en contacto con el mundo del porno, que por aquel entonces copaba los shows en directo de uno de los antros más famosos de la ciudad.

Su novia, bailarina erótica en el Metropole Go-Go, lo convenció para que ambos ganaran un dinero extra rodando ‘loops’, cortos pornográficos sin argumento destinados a ser exhibidos como complemento en las salas X. Roy dudó, pero acabó aceptando tan insólita proposición a cambio de los 100 dólares que pagaban. Al fin y al cabo, era ganar algo de pasta mientras alguien lo filmaba mientras follaba con su novia.

Roy Stuart

 

Pero le gustó tanto que dio el salto a los shows en directo, ya sin la pareja con la que había rodado el ‘loop’, gracias a la intervención de Jane Hamilton, con la que compartía apartamento tras su ruptura sentimental. Hamilton, todo un icono del mundo del porno americano que trabajaría como actriz, productora y directora de cine X durante 30 años con su nombre real y con el seudónimo de Veronica Hart, fue su compañera en los shows eróticos y BDSM en los que actuó en diversos clubes de la ciudad.

 

Roy en sus años salvajes

El siguiente paso, como parece obvio, fue convertirse en actor porno. Y la idea atraía a Stuart, más que nada porque se sentía atrapado por la atmósfera de los rodajes y el uso de la luz por parte de los directores de fotografía desde que fue contratado para un pequeño papel en ‘El padrino II’, en 1974.

Tres años después, Roy Stuart inició una muy prolongada en el tiempo pero poco prolífica carrera en el cine X, en el mejor momento de su historia. Entre 1977 y 1982 participó en 16 películas X, en papeles dramáticos, pero también sexuales. Títulos emblemáticos de la historia del cine X como ‘El espejo de Pandora’, de Warren Evans, ‘American Desire’, de Lasse Braun, ‘Neon Nigths’, de Cecil Howard, o ‘Roommates’, de Chuck Vincent, tienen en sus créditos al ahora prestigioso fotógrafo follando delante de las cámaras.

A mediados de los 80, Stuart abandonó Nueva York para instalarse en Londres, donde comenzó a ganarse la vida como fotógrafo vendiendo a revistas como ‘Penthouse’ o ‘High Society’ fotos eróticas de su novia. Unos años después se instaló definitivamente en París, donde se consagró como uno de los grandes fotógrafos eróticos del siglo XX y donde todavía vive en un inmenso loft, que utiliza en ocasiones como eventual estudio, en el distrito 9 de la capital gala.

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