Échate un Casquet: Cómo ver porno sin que te pillen

Ya nos dijo Samia Duarte cuando la entrevistamos que el porno deja rastro. Casquet, que lleva ya unos años frecuentando la red triple X, comparte con nosotros su manual de trucos elementales para borrar toda huella y seguir disfrutando con discreción de tus placeres privados.

Porno-a-escondidas
Noemí Casquet | 28/02/2014 - 17:24

¿Cuántas veces has sudado la gota gorda al comprobar que tu pareja, un amigo o alguien de tu familia está utilizando el ordenador  que normalmente te sirve para ver porno?

Cuando eso ocurre, llámalo ley de Murphy o misterio arcano del Universo, no suelen tardar ni una fracción de segundo en fijarse en tu historial o descubrir (¿por casualidad?) el lugar en que guardas todo aquello que te sirve de ‘inspiración’ para masturbarte.

Es un marrón, lo digo por experiencia.

A mí empezó a pasarme cuando tenía 15 años y acababa de descubrir el feliz, feliz mundo del porno. Por entonces, me masturbaba a diario con escenas lésbicas perdidas en los rincones más recónditos de la red. Y así, hasta una tarde en la que a mi madre le dio por usar mi ordenador. Medio minuto después ya me estaba preguntando que qué eran todas aquellas páginas, y yo sabía perfectamente que se refería al largo listado de páginas guarras con mujeres enrollándose. “¡Mierda!”, me dije, “a ver cómo salgo de esta”.

-Verás, mamá, es que he hecho un experimento. Me estaba depilando, y quería comprobar si al hacerlo mientras veía porno me dolía menos. Pensé que al oír sus gemidos no sentiría tanto dolor.

No coló, por supuesto.

Pero aquello me sirvió para aprender una valiosa lección: no hay que dejar de ver porno, faltaría más, pero sí acostumbrarse a hacerlo de manera cuidadosa y borrando todo rastro. En realidad, es bastante sencillo. Con una serie de sencillas precauciones, puedes seguir a lo tuyo sin que sea capaz de pillarte ni el mismísimo FBI:

La primera cae por su propio peso: borra el historial. Y hazlo ya. No lo dejes para más adelante. Vale que a veces te salva al culo, al permitirte volver a aquella web cuya URL has olvidado y en la que te explicaban los diez motivos por los que debes beber agua mientras haces el pino. Pero no te equivoques, que el riesgo no compensa: ¿y si tu novia descubre que existe en la red una página cerda a tope y que tu has entrado en ella ‘sin querer’ más de 500 veces? ¡Bórralo ya!

¿Que cómo se hace? Pues con la barra de herramientas, alma de cántaro. En ella encontrarás la maravillosa opción ‘Borrar todo el historial’. Dale fuerte, con toda la energía de tu ira y tus deseos de venganza. ¿Hecho?

Pero no te equivoques, que con eso no basta. Ojito también con las páginas emergentes, los dichosos pop up que incluyen casi todas las páginas de porno cutre que frecuentas. Si alguien entra en tu ordenador y, entre las ventanas que te has dejado abiertas por puro descuido, le aparece una de aquellas que invitan a chatear con una mujer que exhibe sus mejores atributos, no te quepa duda: sabrá perfectamente por qué te pasas tantas horas con el ordenador.

Y no olvides el móvil de nueva generación. Sí, nuestro mejor amigo. Perfecto para hacerse una pajilla rápida en el cuarto de baño, ¿verdad que sí? Pero ni se te ocurra usarlo para eso hasta que conozcas a la perfección tu modelo y sepas cómo borrar el historial. No sea que te lo pida tu prima para buscar páginas sobre “el look de Olivia Wilde” y vea que tus búsquedas en Google incluyen palabras tan poco ‘fashion’ como “cintas porno casera” o “porno salvaje con unicornios”. Así que borra el historial de tu móvil. Siempre. Es tan sencillo como ir a ajustes y borrar los datos de navegación.

Por último, actúa como un verdadero profesional y utiliza el comodín de la carpeta oculta. Es ahí, no en ningún otro lugar, donde debes guardar tu porno. En cuanto entras en el mágico mundo de las carpetas ocultas, puedes convertirte en el mayor coleccionista privado de porno del planeta Tierra, desbancando a Hugh Hefner, y nadie tiene por qué enterarse.

Ya está, ya tienes todo lo necesario para llevar tu doble vida (persona ‘normal’ a ratos, consumidor de porno cuando se puede) sin sobresaltos. ¿Te animas a ponerlo en práctica ahora mismo?

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