Échate un Casquet: Mi primer rodaje porno

Casquet debutó en una producción porno hace exactamente un año, pero fue como extra, y sin quitarse ni siquiera la bufanda. Hoy recuerda esa primera incursión en el cine de guerrilla, en una zona de párking de la costa catalana y a muy pocos centímetros de un Max Cortés y una Candy Alexa en pleno trajín.

De rodaje
Noemí Casquet / FOTOS: ALBERTO LÓPEZ | 20/02/2014 - 13:04

¿Cómo se hace una película porno? Es algo que os preguntaréis muchos. A mí también me creaba cierta curiosidad, sobre todo aspectos como qué se hace para vencer el pudor y ponerse a follar delante de tanta gente.

Porque hacer una porno no consiste simplemente en coger la cámara, distribuir a los actores y actrices y empezar a grabar. Requiere mucho trabajo tanto antes como después de rodar la escena. O esa fue al menos la impresión que me llevé yo cuando, el año pasado, pude colarme por fin como periodista en mi primer rodaje.

Os lo cuento desde el principio. Había quedado con mi queridísimo Max Cortés para hacerle una entrevista primero y verle trabajar después. Juntos fuimos a una preciosa casa en Sitges donde se encontraban el equipo de producción y la actriz porno Candy Alexa, que acababa de llegar a Barcelona.

 

De todo un poco

Las anécdotas empezaron a sucederse a partir de la primera hora de la mañana: como aperitivo, el equipo se habían dejado las llaves dentro de la casa. La suerte es que Candy Alexa ya estaba dentro. Y la desgracia, que la actriz dormía a pierna suelta y no había forma humana de despertarla, por mucho que aporreasen la puerta y tocasen el timbre. Estuvimos un rato fuera, disfrutando del solecito matinal del mes de febrero, hablando y conociéndonos un poco mejor, hasta que Candy se sacudió las legañas y nos abrió la puerta.

Los siguientes minutos los dediqué a entrevistar a Max tranquilamente en la terraza mientras la preciosa Keren Delgado maquillaba y peinaba a la actriz. La sorpresa vino después, cuando me dijeron que querían que yo también saliese en la película. “Yo no soy actriz“, objeté débilmente. “No te preocupes, solo te queremos como extra”, me aclararon.

 

Mi debut

¿Qué significa hacer de extra en una peli porno? Pues muy sencillo: ponerte al lado de los actores y ver cómo follan. En primera fila. A escasos centímetros de ellos. Parece sencillo, pero debes estar pendiente de detalles como respetar la mínima distancia de seguridad, no sea que la cosa se salga de madre y acabes pringada de fluidos.

La propuesta me gustó. Así podría estar en pleno fregado sin estorbar a nadie y sin perder detalle, saciando de paso mi curiosidad periodística. Así que cogimos el coche y nos fuimos a grabar en mitad de un párking al aire libre, teniendo mucho cuidado de que nadie nos pillara, porque aquello era cine de guerrilla, y como tal, semi-clandestino. Adrenalina total.

Max salió del todoterreno con el miembro al aire y masturbándose, algo que me impactó mucho. “Qué capacidad de empalme”, pensé. Y Candy Alexa, tranquilamente, se puso delante de cámara y empezó a desnudarse y a posar para la sesión de fotos con que se abría el rodaje. A medida que se iba quitando prendas, los extras teníamos que estar a su lado, para contribuir a calentarla. Una vez hechas las fotografías empezaron a rodarla. Y en este caso, ¡se grababa del tirón! La cosa tiene su complejidad, ya que si hay cualquier error, queda grabado y no se puede editar.

 

Una escena impactante

Max y Candy se acercaron el uno al otro y empezaron a tontear. Luego se fueron detrás del coche y empezaron la sesión de sexo con una mamada. Yo estaba ahí, justo al lado del feliz receptor de la felación, en una escena que para él debía ser simple rutina pero a mí me estaba pareciendo algo del todo surrealista.

Nuestro papel como extras consistía en jalearles mientras, con el rabillo del ojo, controlábamos que no se acercase ningún vecino… o la policía. Después de presenciar en directo varias gargantas profundas, nos fuimos todos a la casa en ruinas que había justamente al lado. Y así, sin más, follaron como salvajes. Pero no penséis que lo hacen a su libre albedrío, según les pide el cuerpo. El cámara les iba haciendo señales para que cambiaran de postura. Si no estás cómodo, te jodes.

Tras varios polvos en diferentes zonas de la casa era el momento de la corrida final. Y si Max no se corría a tiempo, se echaba a perder toda la producción, así que la presión era máxima. Candy se agachó y abrió la boca. Max flexionó las rodillas y empezó a masturbarse. Mi corazón latía a mil por hora. Qué tensión. ¿Y si no se corre? Nada que temer: en cuestión de segundos, brotó el chorro, y el fluido viscoso fue a parar al ojo de la pobre actriz, que lo encajó con naturalidad. El rodaje había acabado.

Cada uno se limpió sus herramientas de trabajo y nos fuimos al coche, como si nada hubiera pasado.

Al cabo de unas semanas, me vi en una portada de una película porno recién editada y fui corriendo a decírselo mi madre:

¡Mamá, mamá! ¡Salgo en una película porno!

 

Candy Alexa en acción Candy Alexa rodando par Max Cortés De rodaje con Candy Alexa

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