Échate un Casquet Enganchada a ‘Masters of Sex’

Llega el verano, y con él, las tardes de canícula y consumo inmoderado de temporadas de series que tenías desde hace meses en lista de espera. Casquet le ha dado una oportunidad a ‘Masters of Sex’ y encuentra que hace honor a su nombre. Es magistral. Y tiene sexo.

Masters of Sex
Noemí Casquet | 19/06/2014 - 12:01

No soy una gran aficionada a las series. Empecé a ver ‘Juego de tronos’, pero la acabé dejando. Y no por falta de sexo, por supuesto que no, sino porque la lectura de los libros en que se basa me resultaba mucho más estimulante. También dejé a medias ‘Breaking Bad’, porque por muy extraordinarias que me pareciesen sus tramas echaba de menos algo más de intriga y suspense.

Eso sí, devoré una tras otra todas las temporadas de ‘True Blood’, y después de humedecerme cosa fina con esa saga erótico-vampírica con mucho más sexo que argumento pensé que nunca vería en la tele nada que conectase mejor con mis gustos y mi manera de ser. Pero me equivoqué.

Tras recibir múltiples mensajes y menciones en Twitter recomendándome que viese ‘Masters of Sex’, decidí seguir el consejo, no fuera que me estuviese perdiendo algo de verdad imprescindible. Me sumergí en la serie sin apenas expectativas: no sabía ni de qué coño trataba. El título me hacía pensar que tal vez estaba a punto de recibir la tercera lección de sexo de mi vida (la primera me la dio mi abuela, y la segunda, mi antiguo suegro: sí, todo muy normal) y, justo antes de la inmersión, el comentario de un amigo me aclaró que su personaje central era un médico que estaba realizando un estudio sobre sexo.

 

Sorpresa, sorpresa

Recapitulemos. ¿Un médico? ¿Acaso iba a ser aquello una serie científica? Nadie duda que el sexo es un interesante objeto de estudio, pero ¿seguro que una idea así podía dar pie a una serie entretenida? En fin, que tuve mis reticencias. Pero empecé a verla. Y me encantó.

Bill Masters es un ginecólogo con un gran prestigio en el hospital donde trabaja. En plenos años 50, cuando el sexo aún era un gran tabú social en Estados Unidos, el hombre decide investigar los ritos de apareamiento humanos y cómo se comporta el cuerpo durante ellos. Eso le hace asomarse a cuestiones por entonces tan espinosas como la homosexualidad, la dominación, el placer sexual de la mujer o la masturbación. La serie mezcla ciencia con amor en un conjunto de tramas en las que no faltan orgasmos casi continuos o tensiones sexuales no resueltas entre los personajes.

Debo reconocer que al principio se me hizo algo pesada, pero la palabra “sexo” fue para mí un poderoso estímulo que me empujó a perseverar y seguir viéndola. Y eso que ‘True Blood’ resulta batante más sexual que ‘Masters of Sex’, porque esta última reduce el sexo en ocasiones a algo mecánico, poco pasional, al tiempo que nos familiariza con curiosidades científicas como las distintas fases por las que pasa el cuerpo humano durante el coito.

Si mis argumentos aún no te han convencido de que vale la pena ver la serie, ten en cuenta que anda sobrada del par de ingredientes ideales para que una ficción audiovisual funcione: buenos actores y buenos personajes. Actores no siempre muy conocidos pero de un talento asombroso que interpretan a personajes ricos, sorprendentes y con matices, que se relacionan entre ellos de manera casi siempre poco convencional.

Así, descubrimos los traumas infantiles del doctor Bill Masters, el espíritu libre y la refrescante falta de prejuicios de su secretaria, Virginia Johnson, o el gran secreto del rector del hospital, Scully, por hablar solo de tres casos, ya que ‘Masters and Sex’ es una serie coral, con secundarios muy sólidos que con frecuencia dan tanto o más juego que los protagonistas. Paso a paso, el espectador se va sintiendo parte del mundo de los personajes, una especie de confidente privilegiado de los rumores y secretos que van surgiendo capítulo a capítulo.

El caso es que a mí ha conseguido engancharme, por mucho que pensase al principio que las inhibiciones sexuales de una serie de hombres y mujeres de hace más de medio siglo no iban a interesarme. Ya he visto entera la primera temporada y espero con impaciencia que llegue el 13 de julio, fecha en que se estrena la segunda. Ahora mismo, faltan 24 días, 1.440 minutos y 86.400 segundos para verla. Bueno, 86.399.

Y tú, ¿te has dejado seducir también por el poder de ‘Masters of Sex’?

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