Historias del porno El discreto encanto de las salas X

Fueron flor de un par de veranos, pero tuvieron un profundo impacto cultural en la España de los 80. Rendimos tributo a las salas X, que un día fueron templo de la pornografía, el libertinaje y las (buenas) malas costumbres.

Salas X en España
Paco Gisbert | 06/03/2018 - 11:49

Ayer se cumplieron 34 años de la apertura de las salas X en España, un fenómeno tan ochentero como el radiocasete, los vídeos VHS, los cardados capilares o las baterías octogonales de los grupos de pop que llegó a nuestro país gracias al Real Decreto 1067/83, de 27 de abril, que desarrollaba la legislación relativa a las salas especiales de exhibición, dictado por el gobierno del PSOE que presidía Felipe González.

La cineasta Pilar Miró, a la sazón directora general de cinematografía, fue la ideóloga de un marco legal que, si bien significó la despenalización de la pornografía en nuestro país, por primera vez en la historia, tuvo más sombras que luces.

La regulación de las salas X era una copia, casi literal, de la que existía en Francia, el país que parecía ser espejo para el gobierno socialista en temas culturales, y significaba un enorme gravamen impositivo sobre aquellos locales que se transformaron en salas X (que cotizaban el IVA más alto), además de otras muchas medidas restrictivas (como, por ejemplo, la prohibición de exhibir información, gráfica o escrita, sobre las películas que se proyectaban en el exterior de la sala) que acabarían por convertir a tan fresca novedad en un gueto.

Salas X en España

 

Aun así, el 5 de marzo de 1984 abrieron 22 salas X repartidas a lo largo del territorio nacional y, tres años después, en el momento de máximo esplendor de estos locales, el número total llegó a ser de 87. Hoy solo quedan dos, una en Granada y la otra, en Valencia.

 

Flor de un día

La efímera existencia de las salas X en España contrasta con la tradición que tuvieron dichos locales en Francia, el país europeo que sirvió de modelo para la legislación española. En los años 70, las ciudades de la república hexagonal acogieron decenas de salas en las que se proyectaban películas pornográficas, y muchas de ellas sobrevivieron al nuevo siglo. En París, por ejemplo, había 44 salas repartidas por toda la ciudad y en el resto de Francia, 110.

Eran pequeñas salas que, durante años, se convirtieron en una forma de supervivencia para los locales que no podían competir con las grandes salas de cine convencional que ofrecían estrenos de películas norteamericanas en exclusiva.

Salas X en España

 

Las salas X parisinas también formaron parte de la iconografía cinematográfica de muchas películas francesas, como parte de un paisaje de libertad del que los franceses se sentían orgullosos, e incluso hay un filme, ‘La chatte à deux têtes’ (un título que se podrían traducir como ‘El coño con dos cabezas’), dirigida por Jacques Nolot en 2002, que transcurre en el interior de una de esas salas cuando, ya en este siglo, la mayoría de los locales de proyección de porno se habían convertido en lugares de encuentros sexuales, principalmente de tipo homosexual.

Pero en Francia, las salas X también han ido desapareciendo paulatinamente. Hace dos meses cerró Le Beverly, el último cine X que quedaba en París, situado en la zona de los grandes bulevares, entre République y Opéra, un espacio que, a mediados de los 70, albergaba más de una veintena de locales de ese tipo.

Salas X en España

 

Le Beverly abrió sus puertas en 1983 y proyectaba películas X clásicas, muchas de ellas en su versión original de 35 mm., contaba con una clientela fija, que prefería el porno con argumento a las escenas con fines masturbatorios que se producen en la actualidad, y llegó a acoger, en los 80 y los 90, actividades relacionadas con el erotismo, como veladas literarias o poéticas y espectáculos eróticos.

Su propietario se jubiló el pasado 31 de diciembre y, en vista de la imposibilidad de traspasar un local en decadencia, decidió cerrarlo para siempre. Y, con él, el último vestigio de un tiempo en el que el porno poseía un componente cultural ya perdido.

  • Imprimir
  • Enviar por e-mail
Este mes, en 'Primera Línea'
Violeta (MYHYV): "En el sexo soy egoísta, busco mi propio placer".
Este mes, en 'Primera Línea'
publicidad
publicidad
Búscanos en Facebook
publicidad

© Ediciones Reunidas, S.A. | Todos los derechos reservados