Esto pasa El Festival de Cine Ciclista Rueda programa cortos eróticos

Estrenamos en exclusiva el corto erótico ‘Vulvaline’, una buena muestra de lo que va a poder vese estos días en el originalísimo festival de cine Bike Smut.

Bike Smut 3
Álvaro García Montoliu | 06/10/2017 - 8:00

Además de un magnífico festival de cine fantástico en nuestra querida Sitges, en Barcelona y cercanías se celebra estos días otra cita con el cine de género, en este caso ciclista, y eso que hemos de admitir que no sabíamos que existía tal cosa.

Pero sí, el Festival de Cine Ciclista de Barcelona Rueda alcanza este fin de semana su tercera edición: hasta el domingo lo podrás encontrar en el Centre Moral i Cultural del Poblenou. Se trata de la primera cita cinematográfica con la bicicleta como protagonista.

Durante cuatro días, el Rueda proyectará películas inéditas de los rincones más recónditos del mundo para celebrar su pasión por las dos ruedas. Además de una sección competitiva, también cuenta con sesiones de muestra, uan sección infantil, Rueda Kids, con una selección de cortos animados para toda la familia y, ojo crápulas que estáis leyendo esto, el Bike Smut, una colección de cortos eróticos inspirados en el ciclismo integrados en sus sesiones golfas.

Bike Smut 2

 

De gira

Bike Smut es un festival internacional que gira por distintos países como Estados Unidos, Canadá, México y, ahora, España. Durante sus ocho años de existencia ha presentado cortometrajes DIY (es decir, hechos con escasos medios, pero mucho descaro y mucha inventiva) y performances sobre medios de transporte de propulsión humana y una cultura sex-positive.

Así se describen ellos mismos: “Bike Smut no es la visión de una sola persona, sino la coalición de trabajo cachondo y tórrido para traer esta síntesis de transporte y sexualidad”.

Ann Fidler, responsable y performer del ciclo, nos hace la siguiente reflexión en torno al propósito de Bike Smut y los tabús del erotismo:

La obscenidad no tiene definición concreta. Está definida por la sociedad en la que vivimos. Cuando las bicicletas se pusieron de moda el siglo pasado era considerado obsceno que una mujer llevase pantalones. Ahora, las mujeres los llevan a todas partes. Para cambiar las ideas de nuestra sociedad sobre lo que es o no obsceno tenemos que desafiar esas fronteras. Pero solo funciona si lo hace toda la comunidad.

Bike Smut

 

Esto también se aplica para las cosas que pensamos que deberían seguir siendo tabú. Si las mujeres nunca se hubiesen atrevido a llevar pantalones en público, nunca se hubiera creado un debate público y entonces solo podrían llevar falda hoy en día. Si no discutimos abiertamente las ideas de erotismo y pornografía con nuestros coetáneos estas ideas seguirán siendo tabú.

Si seguimos viendo porno solos en nuestras habitaciones estamos permitiendo que los creadores sean la única voz que se escucha. Les permite crear un velo de vergüenza alrededor nuestro y de nuestra sexualidad. Pero la sexualidad es algo que se tiene que compartir y celebrar, además de desafiar. No todo el porno es bueno, pero si no hablamos de lo que creemos que es o no aceptable permitimos que el porno exista desenfrenado y enmascarado por la vergüenza. Al compartirlo juntos podemos crear un mundo abierto a la sexualidad y, con suerte, con un porno mejor y más ético.

Rueda nos ha cedido para la ocasión el visionado del corto ‘Vulvaline’ de la canadiense Marie-Ève Laroche. En él se muestra a una chica que usa su amor por la bicicleta como un lubricante muy especial. Fidler lo describe como una “divertida e inteligente visión de la sexualidad de bicicletas.

 

 

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