Historias del porno El hombre tras la puerta verde

En nuestras historias del porno rendimos tributo a una leyenda erótica fallecida el pasado 3 de junio: Johnny Keyes, el legendario actor X que cruzó a puerta verde para echar un apoteósico polvo con Marilyn Chambers.

Tras la puerta verde
Paco Gisbert | 11/06/2018 - 12:04

Marilyn Chambers está tumbada en un jergón, en medio del escenario, en el momento en el que la puerta verde se abre y sale un hombre negro, vestido con una mallas blancas y el torso desnudo, con un collar africano en el cuello.

Camina con lentitud hacia el lugar en el que se encuentra Marilyn mientras las mujeres que la acompañaban intentan tocarlo. Pero el hombre de la puerta verde no se inmuta y sigue hacia su objetivo hasta practicar sexo con ella por un espacio de 43 minutos. Hasta dejar a la chica, literalmente, sin sentido.

Aquello sucedió en agosto de 1972 en la sala principal del O’Farrell Theatre de San Francisco y constituyó la primera escena interracial en la historia del cine X. Su protagonista, Johnny Keyes, tenía entonces 32 años y había vivido una vida alucinante, una biografía de esas que dan para nutrir con creces el argumento de una novela de aventuras.

Había nacido en un suburbio de Cleveland, el 21 de febrero de 1940, y crecido en un barrio deprimido, reservado a la comunidad negra de la principal ciudad del estado de Ohio, en un ambiente familiar muy desagradable.

Su padre era alcohólico y, tras cada borrachera, acostumbraba a pegar a su mujer y a sus hijos, incluido Johnny, el único varón de la familia. Harto de la situación, Keyes abandonó su hogar al cumplir los 16 años y se alistó en el ejército, donde aprendió a boxear. Como boxeador del ejército, él mismo afirmaba haberse proclamado campeón del mundo, un dato difícil de contrastar.

Tras la puerta verde

 

Del boxeo al porno pasando por el teatro

Pero su vocación no estaba en el cuadrilátero acotado por 12 cuerdas, sino en los escenarios. Dejó el ejército para probar suerte como actor en los musicales que florecían en el Theatre District de San Francisco y consiguió papeles en ‘Hair’ o ‘Jesucristo Superstar’, las dos obras icónicas del nuevo teatro en los comienzos de los 70.

Precisamente cuando estaba actuando en el musical de Andrew Lloyd Weber y Tim Rice, se presentó al cásting de una película que planeaban rodar los hermanos Mitchell. La audición tuvo lugar en las oficinas que los Mitchell tenían en Tennessee Street y la prueba les confirmó que Keyes era el indicado para convertirse en “el hombre de la puerta verde”.

Aquel trabajo le cambió la vida.

Tras la puerta verde

No solo porque lo convirtió en un pionero sexual en la lucha contra la segregación racial, sino porque le procuró una fama inesperada. Keyes devino una celebridad que firmaba autógrafos allá donde iba, paseaba su palmito por los festivales cinematográficos más prestigiosos y encarnaba al mito del hombre negro con la polla grande.

Y también porque le acarreó problemas con la justicia, ya que fue detenido, acusado de obscenidad, en pleno centro de San Francisco, a raíz del reestreno del filme. Se le acusaba de practicar el sexo con una mujer blanca, algo prohibido en aquellos tiempos en California.

Absuelto de dichos cargos, compaginó su trabajo en los escenarios con los rodajes de películas porno. Su nombre figura en el reparto de una quincena de títulos de la edad de oro del porno norteamericano, entre ellos ‘La resurrección de Eva’, “Sodoma y Gomorra’ o ‘Femmes de Sade’.

Se retiró del cine de sexo a comienzos de la década de los 80 para seguir su carrera en los escenarios. Lo hizo como cantante, una vocación descubierta el día en que el protagonista de la obra en la que estaba actuando, ‘Wiz’ (la versión afroamericana de ‘El mago de Oz’) se puso enfermo y tuvo que sustituirlo.

Tras divorciarse de la madre de su hijo, dio clases de interpretación en una escuela por la que pasaron, entre otros, Robin Williams y siguió su camino como músico. Se trasladó a Seattle para estar cerca de su hijo Tyson, jugador profesional de baloncesto que llegó a militar en uno de los equipos de los Harlem Globettotters.

En Seattle vivió los últimos años de su vida y allí, el pasado 3 de junio, murió como consecuencia de un paro cardíaco a los 78 años de edad.

 

Marilyn Chambers

 

 

 

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