Fetichistas del mundo, ¡uníos!

Paco Gisbert y Sandra Uve han dirigido a Franceska Jaimes en una serie de cinco escenas dedicadas a cinco partes del cuerpo de la célebre actriz X. ‘El diario fetish de Franceska’ logra ser moderna y lúbrica a la vez

Los fetiches de Franceska Jaimes
Mònica Escudero / Fotos: Archivo | 23/04/2013 - 17:09

Una sensual Franceska, semidesnuda y totalmente entregada al acto de escribir, comparte con las páginas de su diario sus pensamientos más íntimos, apoyada en un escritorio de estilo clásico. Así es como empieza cada uno de los episodios de ‘El diario fetish de Franceska’, una serie de Actrices del Porno que tiene como protagonista única a la actriz colombiana Franceska Jaimes, exmujer de Nacho Vidal. La serie, ya disponible online a través de Actrices del porno, ha sido dirigida por los periodistas y realizadores Paco Gisbert y Sandra Uve y con producción de Borja Crespo. Un combo de lujo para un artefacto porno destinado desde el primer momento a salirse de lo habitual.

Gisbert define el proyecto como “seis escenas independientes, sin orden establecido, que la productora ha ido lanzando de manera escalonada. Las protagonistas absolutas son cinco partes del cuerpo —los pies, las piernas, el pecho, el culo, la vagina (el coño, vamos)— excepto en el último episodio, donde quisimos hacer algo relacionado con el sadomasoquismo, pero nada violento, más que nada un juego de estímulos”.

Este otro porno es posible

Franceska recuerda el rodaje —toda la producción se hizo en un solo día, en marzo del 2012 y usando la casa de Paco Gisbert como plató— como “un día maravilloso. Me lo pasé genial, fue todo muy fácil. Salió de una manera natural. Tenía que aflorar mi carácter, mi personalidad, lo que me gusta, tenía que mostrarme al cien por cien”.

Los vídeos resultan tan explosivamente sensuales como estéticos, gracias a las potentes referencias visuales —los vídeos de Belladonna, las míticas puestas en escena de Andrew Blake, la estética ochentera y sexual de las campañas de American Appareal— y el nivel de profesionalidad del equipo. Franceska se muestra encantada tanto con el proceso como con el resultado: “Solo viendo la forma de rodar enseguida te dabas cuenta de que iba a tener otra calidad, y el resultado es increíble, muy elegante. Se parece más a un anuncio o a un vídeo que a una escena porno: la imagen de una cámara de cine, los colores, los detalles, todo es perfecto”.

Algo primordial cuando la finalidad de cada capítulo es “dar más valor a las partes del cuerpo que la acción” y las sutilezas —leotardos con roturas estratégicas, el efecto de la doble piel, el momento en el que se rasga la ropa como juego erótico y estético, todo con piezas de música clásica como ‘La flauta mágica’ sonando de fondo— se convierten en protagonistas. Para eso “usamos texturas como miel, aceite, nata o jaboncitos para hacer espuma, además de los habituales juguetes sexuales”, recuerda Franceska.

“La producción la hizo Borja Crespo”, matiza Gisbert, “que habitualmente trabaja en producción de documentales, cortos y anuncios y viene del mundo comiquero. Él reclutó al equipo, que nunca había trabajado antes en porno, y seguramente no lo vuelva a hacer después. Yo había escrito bastantes guiones, pero nunca había dirigido, y aunque Sandra Uve sí, sus películas no se pueden, ni de lejos, definir como porno convencional”. Franceska se ríe el escuchar las palabras del director: “Pues me encanta el porno diferente. A ver si nos dejan hacer más”.

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