Historias del porno: Cuando Hollywood amaba el cine X

Gisbert y sus historias del porno nos llevan de excursión por los felices 80, la década mágica del cine X. Un mágico periodo en que estrellas de Hollywood como Coppola o Warren Beatty compartían mesa, cama y alfombra roja con las estrellas del ocio adulto.

Coppola
Paco Gisbert | 26/06/2013 - 8:59

A comienzos de la década de los 80, la industria norteamericana de entretenimiento para adultos vivía sus años más felices. Se producía un centenar de filmes al año, algunos de ellas de un notable valor artístico, quienes formaban parte del sector ganaban suficiente dinero como para vivir de forma acomodada y un exactor como Ronald Reagan, en el fondo un antiguo colega de profesión, gobernaba desde la Casa Blanca.

Por aquel entonces, el cine X aún no había sido recluido en el gueto al que lo confinaría la sociedad años después. Las películas convivían alegremente con los estrenos de cine convencional en la cartelera, algunas actrices porno habían logrado papeles en filmes comerciales y, desde 1976, la AFAA (Adult Film Association of America) celebraba una gala, en un teatro de Los Angeles y al estilo de los Oscar de Hollywood, para premiar a los mejores del año.

Esplendor en la hierba

La gala de los AFAA tenía muy poco que ver con los actuales AVN Awards, herederos naturales de la costumbre de distinguir anualmente a los profesionales del sector. Las estrellas del porno todavía no acudían al evento vestidas como si quisieran imitar a David Beckham o a una escort de alto standing, Ron Jeremy ejercía de reportero para una cadena de televisión entrevistando a los presentes y, entre los invitados, había personalidades del mundo de la cultura, el cine y la televisión. Además, se entregaban solo seis premios, los que correspondían a los trabajos principales en una película, y no los más de cien que ahora se dan por méritos tan extraños como “mejor escena de sexo con doble penetración”.

Las estrellas invitadas ajenas al sector de la edición de 1983 de los AFAA Awards, que se celebró en marzo de aquel año, fueron Francis Ford Coppola y Gray Frederickson, director y productor respectivamente de ‘El padrino’. Ambos compartieron mesa en la gala con Shauna Grant y Laurie Smith, dos de las actrices más cotizadas del circuito X en aquellos tiempos. Coppola y Frederickson tenían amistad con las chicas, con las que solían compartir veladas de alcohol y cocaína en la casa que el productor tenía en las colinas de Hollywood. No eran las únicas. Raven y Kelly Nichols también eran asiduas de aquellas fiestas de desenfreno nasal y sexual. Aquella noche de los premios acabó como todas. En casa de Frederickson.

Premios-AFAA

La edad de la inocencia

La presencia de Coppola y su productor en la fiesta anual del porno no era un hecho anecdótico. Por aquel entonces, tener amistad con una estrella del cine X era “cool” para la gente de Hollywood. Actores como Richard Dreyfuss, Tony Curtis, Nick Nolte o Warren Beatty eran habituales en las fiestas organizadas por productores y directores de porno y algunas actrices, como la propia Kelly Nichols, habían encontrado su oportunidad de trabajar en películas convencionales, normalmente en pequeños papeles. Pero lo realmente “chic”, lo que atraía a las grandes estrellas de Hollywood era la tentación de practicar el sexo con una actriz de cine X. Muchos lo consiguieron, aunque muy pocos de ellos se hayan atrevido a contarlo.

Aquel mestizaje duró poco. La presión de la administración Reagan, el excolega que regía los destinos del país, sobre el porno acabó alejando a los actores de Hollywood de las camas de las actrices X. Y acabó por cerrar la puerta del cine convencional para los profesionales del porno. Un año después de aquella gala, Annette Haven vio cómo la Columbia vetaba su presencia en ‘Doble cuerpo’, la película con la que Brian de Palma se aproximaba al universo X. Su papel acabó en manos de una juvenil Melanie Griffith y el porno, reducido a una actividad marginal que, en 1985, trasladaría sus premios a Las Vegas, lejos del glamour de Hollywood.

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