Historias del porno: El hacedor de estrellas

Para que luego digan que en el porno faltan visionarios y grandes emprendedores. Gisbert nos habla de uno de ellos, un señor alemán que aterrizó en el negocio con su cámara amateur, su instinto y su olfato a la hora de descubrir debutantes con madera de estrella.

Hans Moser, pionero triple X
Paco Gisbert | 05/03/2013 - 9:31

La vida de Hans Moser cambió el día que se compró una cámara de fotos. Quería inmortalizar los primeros años de los hijos que planeaba tener con su mujer, la que llevaba años siendo su novia en su Hannover natal y con la que se había casado unos meses antes.

Para complementar su modesto sueldo como empleado de una casa de muebles, Moser puso un anuncio en el periódico en el que se ofrecía como fotógrafo aficionado, pero la respuesta de sus clientes no fue la esperada: en vez de contratarlo para que ejerciera de reportero en bodas, bautizos y comuniones, su extraña clientela lo requería para que fotografiara mujeres desnudas, generalmente amantes de hombres de negocios. Poco a poco, Hans Moser comenzó a ganar dinero con las fotos sicalípticas y se planteó abandonar el apasionante mundo de la venta de muebles.

Con gran visión comercial, se puso en contacto con las revistas pornográficas de Dinamarca, único país europeo que, a finales de los 70, había legalizado la exhibición audiovisual de sexo explícito y, ya con una cámara profesional, empezó a editar revistas porno que se distribuían clandestinamente en Alemania. Con la legalización de la pornografía en tierras germanas, en 1970, Hans Moser dio el salto al cine: armado con una cámara de 16 mm, el mismo rodaba cortos de diez minutos para su propia productora. Un negocio boyante en la protohistoria del porno.

Maldita crisis

Once años más tarde, las cosas ya no le iban tan bien a Moser. Su productora había quebrado por culpa de algunos problemas con la justicia. Una noche conoció en Bochum a una prostituta polaca de la que se enamoró y en la que vio la oportunidad de reflotar sus negocios. Con ella como imagen, fundó Video Teresa Orlowski (VTO), una productora que cambiaría la forma de hacer porno en Alemania en la década de los ochenta.

Hans Moser hizo de Teresa Orlowski una estrella mundial y la piedra angular de un imperio audiovisual para adultos que todavía pervive. Durante nueve años, VTO fue una de las grandes compañías del porno germano y la primera que comenzó a trabajar con estrellas del porno americano. Pero la relación entre Hans y Teresa se rompió de forma violenta en 1989 y, como Moser había situado a Orlowski como única propietaria de la empresa para aludir sus problemas con la justicia, acabó perdiendo todo su imperio.

Segundo origen

Meses después, en su despacho de Londres, alguien le trajo las fotos de una chica llamada Sarah Young que se había dado a conocer unos años antes, cuando apareció desnudaen la famosa página 3 del diario ‘The Sun’. Moser quedó prendado de aquella mujer de enormes tetas naturales y mirada algo estrábica y vio en ella la ocasión para empezar de nuevo.

Como había hecho con Teresa, convertiría a Sarah en una estrella del porno mundial. Así fue, porque, entre 1991 y 1995, Sarah Louise Young se erigió en la gran estrella del porno europeo gracias a las atrevidas escenas sexuales de la actriz y la apuesta por la calidad del productor. Sarah y Hans se instalaron en Ibiza, desde donde controlaban su productora, SYL, con sede en Hannover.

La pareja se rompió amistosamente en 1997, cuando Young decidió dejar el porno y emprender una nueva vida, primero como estudiante de derecho en los Estados Unidos y luego como abogada. Tras ser el manager y productor de Helen Duval y Gina Wild, Hans Moser se instaló en Alicante, donde intenta rehacer su vida y, si la ocasión le es propicia, convertir de nuevo a una chica normal en una superestrella del porno.

  • Imprimir
  • Enviar por e-mail
Este mes, en 'Primera Línea'
Janice Griffith: La actriz porno fumeta que odia el sexismo y el racismo
Este mes, en 'Primera Línea'
publicidad
publicidad
Búscanos en Facebook
publicidad

© Ediciones Reunidas, S.A. | Todos los derechos reservados