Historias del porno: El sueño en la playa nudista

La comedia porno del mítico Ron Jeremy ya tiene heredero. Se trata de Ramón, un cubano casi cuarentón con un sentido del humor contagioso y un descomunal aparato de 32 centímetros incrustado entre las piernas.

Ramón, estrella del porno
Paco Gisbert | 13/06/2013 - 10:28

A finales de 2000, Raúl Armenteros (La Habana, 1965) trabajaba como encargado en un restaurante de Miami. Año y medio antes, había llegado de su Cuba natal con un visado que le concedió el gobierno de su país para instalarse en Florida, pese a que, en La Habana, Raúl estaba estudiando medicina para convertirse en un radiólogo de la sanidad pública cubana.

Su vida era como la de los miles de inmigrantes caribeños que pueblan el estado más meridional de la Unión: trabajo diario para cumplir, algún día, el sueño americano. Pero Raúl, aparte de querer ser rico y vivir bien en su nueva patria, tenía un anhelo bien especial: quería ser actor porno.

Un día, nuestro hombre acudió a una de las playas nudistas de Miami y vio cómo, cerca de él, un equipo de Bang Bros, capitaneado por Dirty Sánchez, rodaba una escena para la célebre productora de porno. Sánchez no tardó en darse cuenta de que aquel mulato de 35 años, bajito y con un físico de lo más corriente, estaba dotado de un pene sobrenatural: una tercera pierna de 32 centímetros de largo. Sin dudarlo, se acercó a Armenteros y le propuso que probase suerte en la industria X. Lo convocó a un casting al día siguiente y Raúl acudió ilusionado por estar más cerca de que su sueño se hiciera realidad.

Un talento natural

Aquel día en la playa nudista de la península de Florida, Raúl Armenteros cumplió uno de los sueños que había tenido desde pequeño en La Habana, cuando se reunía con sus amigos para ver la única película X que tenían, un VHS de Ron Jeremy con el que se masturbaban en grupo. La película prohibida había llegado a manos de Raúl por medio de unos amigos que habían emigrado años antes a los Estados Unidos y, burlando los controles aduaneros, la introdujeron en la isla, donde el porno es ilegal. Día tras día, Raúl y sus amigos veían la misma película. Día tras día, Raúl les repetía a sus amigos que, cuando llegara el visado para marcharse a los Estados Unidos, él sería como Ron Jeremy.

A pesar de ese deseo, Raúl nunca fue muy consciente de lo que tenía entre las piernas. Pero Sánchez sí. Lo contrató al día siguiente de ver su enorme tranca en la playa, cuando Raúl superó el casting en un explosivo trío. En los años siguientes, Armenteros, ya convertido en Ramón, el nombre con el que se le conoce en el mundo del porno, fue uno de los actores pioneros de las series ‘Bang Bus’, rodada en una furgoneta con polvos ambulantes, y ‘Monstercocks’, en las que las chicas se enfrentan a penes superiores a los 30 centímetros de longitud. Su fama creció dentro y fuera del porno, en los sets de rodaje y en los estudios de televisión, en los que ha alcanzado un estatus de actor cómico (el Steve Urkell del porno) que solo había logrado hasta entonces Ron Jeremy, el que fue su modelo en aquellas pajas juveniles de La Habana.

Ahora, Ramón quiere seguir cumpliendo sueños. Planea llevar un espectáculo de comedia sexual, a la manera que en la década de los 70 hacían los hermanos Mitchell, por los teatros de todo el mundo, para convertir el sexo en algo divertido, que haga reír a los demás con sus bromas y la sorpresa que esconde entre sus piernas. La que, en una playa nudista de Miami, le hizo cumplir su sueño.

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